Los millonarios temen la fragmentación global, pero no se refugian en el oro
El último informe de J.P. Morgan revela que la mayoría de las grandes fortunas mantiene una mínima asignación a activos reales. Los millonarios no van al oro.
El oro no es un refugio para las grandes fortunas.
ShutterstockEn un contexto donde la fragmentación geopolítica es señalada como el principal riesgo global, el oro -histórico activo de cobertura frente a crisis e inflación- ocupa un lugar marginal en las carteras de las grandes fortunas.
El dato surge del J.P. Morgan Private Bank 2026 Global Family Office Report, un relevamiento que encuestó a 333 family offices con un promedio de US$1.160 millones bajo gestión. El estudio identifica a la geopolítica como la principal amenaza para el desempeño de las inversiones en 2026, por encima de otros factores macroeconómicos.
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Sin embargo, el mismo informe -difundido por Mining Visuals- muestra que el 72% de esas estructuras no tiene exposición al oro. Entre quienes sí lo incorporan, la asignación promedio es de apenas 0,9%. Es decir, el activo tradicionalmente asociado a preservación de capital y cobertura frente a inflación estructural prácticamente no forma parte del posicionamiento estratégico del capital privado ultra patrimonial.
La contradicción es evidente: el riesgo declarado es sistémico, pero la cobertura es mínima.
Cartera orientada al crecimiento
La composición promedio de las carteras ayuda a entender el fenómeno. Según el informe de J.P. Morgan —cuyos datos fueron también sistematizados y visualizados por MiningVisuals y Visual Capitalist— la asignación global se concentra mayoritariamente en activos vinculados al crecimiento económico:
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Acciones públicas: 38,4%
Inversiones privadas totales: 30,8%
Renta fija: 14,8%
En contraste, los activos reales y coberturas tradicionales mantienen un peso reducido:
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Infraestructura y activos reales: 0,7%
Commodities: 1,3%
Criptoactivos: 0,4%
Más de dos tercios del capital está expuesto a equity público y privado, instrumentos que dependen de estabilidad financiera y expansión económica. El oro, cuya función no es generar flujo sino preservar valor en escenarios de disrupción, queda relegado.
Un contraste con la estrategia oficial
La baja exposición privada al oro contrasta con la estrategia de los bancos centrales. De acuerdo con el World Gold Council, las compras oficiales de oro en los últimos años se mantienen en niveles históricamente elevados, impulsadas por procesos de diversificación de reservas y reducción de vulnerabilidad frente a tensiones geopolíticas.
Mientras las autoridades monetarias refuerzan sus reservas físicas como instrumento de estabilidad, las grandes fortunas privadas mantienen carteras estructuradas bajo una lógica predominantemente orientada al crecimiento.
La brecha entre diagnóstico y posicionamiento
El informe de J.P. Morgan no plantea que exista una corrección inminente ni anticipa una rotación obligada hacia activos reales. Lo que expone es una brecha: las family offices identifican un mundo más fragmentado y volátil, pero sus carteras continúan reflejando un entorno de globalización financiera relativamente estable.
Desde la perspectiva minera, ese descalce es relevante. El oro no está sobreponderado en el capital privado global. Está subrepresentado. Si el riesgo geopolítico se profundiza y las carteras buscan alinearse con su propio diagnóstico, el margen de reasignación hacia el metal es amplio.
En ese espacio potencial de rotación se construye la discusión para el sector aurífero.
