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Menos oro, más dólares: los precios de los minerales que exporta Argentina subieron 71%

La fuerte mejora de las cotizaciones permite sostener y ampliar los ingresos externos pese a la caída de la producción aurífera. El litio suma, el cobre espera.

La minería argentina atraviesa un escenario internacional difícilmente más favorable. El Índice de Precios de las Exportaciones Argentinas de Minerales registró en agosto una mejora interanual del 71%, un salto que ayuda a explicar una aparente paradoja: el país genera cada vez más dólares con su principal producto minero, el oro, aunque extrae menos que años atrás.

El indicador sigue la evolución de los precios de los principales minerales que integran la canasta exportadora argentina y permite dimensionar cuánto del crecimiento de los ingresos del sector responde al mercado internacional y cuánto a un aumento efectivo de la producción.

La distinción no es menor. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones mineras alcanzaron un récord de US$4.742 millones, 74,4% más que en el mismo período del año anterior. Pero detrás de ese resultado conviven dinámicas muy diferentes: precios extraordinarios para los metales preciosos y un fuerte aumento de la producción en el caso del litio.

Menos oro, pero mucho más caro

El oro muestra con mayor claridad el efecto. En 2025, Argentina produjo 1,184 millones de onzas, 6% menos que el año anterior y 42% por debajo del nivel de una década atrás. El retroceso responde en buena medida a la maduración natural de varios yacimientos y a que las nuevas inversiones todavía no alcanzaron para compensar la pérdida de producción de operaciones existentes.

Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario con los dólares generados. Las exportaciones auríferas alcanzaron US$4.094 millones en 2025, 30% más que en 2024, gracias al fuerte incremento de la cotización internacional.

La tendencia continuó este año. En el primer semestre de 2026, el oro aportó US$2.905 millones y explicó el 61% de todas las exportaciones mineras argentinas. Sumada la plata, los dos metales preciosos concentraron el 73% de las ventas externas del sector.

En otras palabras, menos onzas están generando más dólares.

Mina de oro de Hualilán, en San Juan.

La situación también permite interpretar con mayor precisión los récords exportadores. Un crecimiento de los ingresos externos no significa necesariamente que Argentina esté extrayendo más mineral. En oro y plata, una parte sustancial de la mejora proviene de vender cada unidad producida a valores considerablemente mayores.

Los precios disimulan el declino productivo

Los últimos datos muestran que esa tendencia todavía continúa. La producción de oro y plata en concentrados cayó 9,9% interanual en julio, mientras la elaboración de bullón dorado o doré retrocedió 20,7%.

La comparación de más largo plazo resulta todavía más significativa. La producción aurífera argentina está 42% por debajo de la registrada una década atrás, mientras varias de las minas que sostienen actualmente las exportaciones atraviesan etapas maduras de su vida útil.

Los precios internacionales están compensando esa pérdida de volumen y, al mismo tiempo, mejoran la economía de las operaciones: una cotización más alta puede permitir procesar mineral de menor ley, extender la vida de determinados yacimientos y generar recursos adicionales para exploración.

Pero el efecto precio tiene un límite. Si no aparecen nuevos proyectos o expansiones capaces de reemplazar la producción que se pierde en las minas maduras, las cotizaciones pueden retrasar el impacto sobre las exportaciones, pero difícilmente eliminarlo.

El litio juega otro partido

La situación del litio es diferente. Allí, buena parte del crecimiento proviene de nuevas toneladas efectivamente producidas.

Argentina alcanzó unas 116.000 toneladas equivalentes de carbonato de litio en 2025, 56% más que el año anterior, a partir de expansiones y de la incorporación de nuevos proyectos. Para 2026, las estimaciones contemplan alrededor de 172.000 toneladas, otro salto cercano al 48%.

A ese aumento físico se agregó durante este año una recuperación de los precios. Por eso, el litio combina actualmente los dos motores que pueden incrementar los dólares mineros: mayor volumen y mejores cotizaciones.

Esa diferencia ayuda a entender por qué las exportaciones del mineral crecieron 185% interanual durante el primer semestre, muy por encima incluso del fuerte incremento registrado por los metales preciosos.

El informe destaca especialmente el desempeño del litio, cuyas exportaciones aumentarían 154%, desde US$842 millones hasta aproximadamente US$2.100 millones.

El cobre mira el boom desde afuera

El tercer capítulo es el cobre. Su precio también atraviesa niveles históricamente elevados, pero Argentina todavía no cuenta con una gran mina del metal en producción.

El país dispone de proyectos de escala mundial como Vicuña, Los Azules, El Pachón, Taca Taca, MARA, PSJ Cobre Mendocino y Altar. Sin embargo, ninguno llegó todavía a la etapa productiva.

La paradoja es evidente: Argentina posee enormes recursos de cobre justamente cuando el mundo paga valores extraordinarios por el metal, pero todavía prácticamente no tiene producción para capturar esa oportunidad.

Los proyectos más avanzados apuntan hacia el final de esta década para comenzar a modificar esa ecuación. Hasta entonces, el extraordinario ciclo internacional del cobre tendrá un impacto limitado sobre las exportaciones argentinas.

El desafío detrás del récord

El aumento del 71% de los precios permite entonces mirar desde otra perspectiva el récord que atraviesa la minería. No todos los dólares adicionales tienen el mismo origen.

En oro y plata, el precio internacional compensa una producción declinante. En litio, el país está incorporando capacidad y aumentando fuertemente los volúmenes. Y en cobre, la gran expansión todavía pertenece al futuro.

El escenario externo representa una oportunidad extraordinaria para Argentina, pero también deja planteado el desafío de fondo: aprovechar los precios excepcionales de hoy para construir una producción capaz de sostener las exportaciones cuando ese viento de cola pierda intensidad.

Porque los precios pueden compensar durante un tiempo el declino de las minas maduras. Lo que no pueden hacer indefinidamente es reemplazar las onzas que dejan de producirse.