Ex subsecretario de Desarrollo Minero y la reforma a la Ley de Glaciares: "No hacía falta todo este escándalo"
El ingeniero Mario Capello dice que todo se resolvía con la reglamentación de la Ley de Glaciares y plantea que es clave definir la significancia hídrica.
Mario Capello, ingeniero en minas y exsubsecretario de Desarrollo Minero de la Nación.
MDZPara Mario Capello, el debate reciente en torno a la reforma de la Ley de Glaciares no aportó claridad técnica, sino que amplificó un conflicto que, en su visión, tenía una resolución directa desde el inicio. “No hacía falta todo este escándalo que hubo, que vivimos”, afirmó, en una definición que no surge como lectura posterior, sino como una postura que ya había planteado antes de que la discusión escalara.
El ex subsecretario de Desarrollo Minero durante la gestión de Mauricio Macri insiste en que el eje nunca debió estar en una revisión estructural de la ley, sino en su aplicación. “No solo era necesario que se reglamentara, sino también que se estableciera qué se entiende por significancia hídrica”, señaló.
En ese sentido, cuestiona que el debate se haya desplazado hacia interpretaciones generales sin una base técnica definida. “Esto no tiene nada que ver con la ciencia ni con la verdad”, sostuvo, al referirse a los argumentos que dominaron parte de la discusión.
La “significancia hídrica” como punto de resolución
El núcleo del planteo de Capello se concentra en la ausencia de un criterio operativo para determinar el peso real de los componentes hídricos dentro de una cuenca. Según explica, esa falta de definición fue la que habilitó interpretaciones amplias y, en consecuencia, la conflictividad.
La propuesta que impulsa -y que asegura haber trabajado desde años anteriores- apunta a fijar un umbral medible. “Van a ser significantes en la medida que aporten el 1% del agua de esa cuenca. Si no aportan el 1%, no son significantes y se puede hacer minería”, propone como umbral.
Ese criterio, afirma, hubiera permitido ordenar el debate desde lo técnico y evitar la discusión generalizada. “Con eso se terminaba el problema. Así de sencillo”, resumió.
En esa línea, también cuestionó algunos de los supuestos que se instalaron durante el debate público. “Esto es un delirio… que se van a secar los ríos, que nos vamos a quedar sin agua”, señaló.
El contexto de las definiciones y la reafirmación del planteo
Las definiciones fueron planteadas en Mendoza, durante el networking Minería en Vendimia organizado por CasemMZA y auspiciado por Minergy, donde Capello retomó su posición inicial y la reafirmó a la luz del proceso reciente.
Ingeniero en minas e integrante del Grupo Sarmiento -una agrupación federal de profesionales comprometidos con el desarrollo de la industria minera en Argentina-, el ex funcionario vinculó la falta de reglamentación con el impacto que tuvo la ley en la previsibilidad del sector. “Era una de las principales espadas de Damocles que tenía la minería”, afirmó.
Provincias y aplicación: el nuevo eje del debate
Con la reforma en discusión, Capello entiende que el foco se desplaza ahora a las provincias, que deberán traducir los lineamientos generales en criterios concretos para la evaluación de proyectos.
“Va a tener que, primero, establecer una ley de glaciares, donde parametrice la importancia hídrica y luego, en la declaración de impacto ambiental, cada proyecto ver en qué cuenca está”, explicó. Ese análisis, remarca, debe integrarse al esquema vigente de evaluación ambiental minera, donde cada iniciativa se analiza en función de su impacto específico. La clave, en su planteo, es incorporar parámetros medibles que permitan determinar cuándo un componente hídrico tiene incidencia real sobre una cuenca.
Más allá del debate normativo, Capello vincula este proceso con las condiciones necesarias para el desarrollo minero en Argentina. A su entender, la falta de definiciones técnicas claras impacta directamente en la toma de decisiones de inversión.
En ese marco, plantea que el paso siguiente no es reabrir la discusión conceptual, sino avanzar en su implementación con criterios técnicos. “Las barbaridades que se dicen no tienen nada que ver con la ciencia ni con la verdad”, sostuvo, al insistir en la necesidad de ordenar el debate sobre bases medibles.
El enfoque, en definitiva, apunta a un cambio de lógica: pasar de restricciones generales a evaluaciones específicas por cuenca, donde el desarrollo de la actividad minera se defina en función de parámetros concretos y verificables.
