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"En Argentina hubo un cambio de paradigma, una aceptación social a la minería responsable"

Presidente de Sabaki Technologies, Gastón Favereau se apasiona por explicar los beneficios del control de los combustibles en los grandes emprendimientos. En minería, por ejemplo, el rubo representa el 8% del gasto total. Por otra parte reconoce que el país alcanzó una maduración en el diálogo que disipa las dudas sobre la concreción de las grandes inversiones mineras.

La gestión del combustible ocupa un papel central en los números de los proyectos mineros. Cualquier alteración en las tareas por problemas logísticos o accidentes se paga caro a la hora de los balances. "Somos baratísimos", asegura Gastón Favereau en este contexto, a la vez que suma su voz al análisis de un momento histórico en el que Argentina se encuentra, una vez más, ante la oportunidad de concretar inversiones astronómicas, o no.

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Entrevista Gastón Favereau

-Sabaki es una empresa que tiene unos veinte años en el mercado, dedicada al control de combustibles, para mejorar la eficiencia. Creo que vos lo vas a explicar mucho mejor que yo.

-Bueno, muchas gracias. Sí, yo tengo unos treinta y cinco años en la industria de combustibles de la venta minorista de combustibles, lo que es el último eslabón en la cadena de distribución cuando el combustible se traspasa de propiedad a quien efectivamente lo va a usar. Y eso incluye un montón de actividades. Específicamente el ámbito de la minería es un subsegmento muy característico porque uno no a veces no tiene magnitud de la cantidad de combustible que es necesario en una mina, especialmente cuando las minas están aisladas en el medio de la cordillera, como puede ser el caso de Barrick con Veladero. Y en ese caso toda la supervivencia de la mina depende del combustible. Se genera la energía eléctrica, se genera el calor, se alimenta o se hace posible la vida en los hoteles o en los obradores, además de que toda la maquinaria necesita combustible, con lo cual el desafío minero es un desafío enorme.

Para darte una idea de magnitud. Las estaciones más grandes de servicio de la Ciudad de Buenos Aires en su mes pico, consumen entre un millón y 1,2 millones de litros de combustible. Al campamento Veladero teníamos que subir 7 millones de litros permanentemente, todos los meses corrido. Y además ellos tienen un desafío enorme que es la seguridad frente a posibles temporales. Entonces necesitan tener treinta días de combustible garantizados.

Pero aparte que lograr reponer ese stock que se bajó, entonces hay desafíos logísticos enormes, la cantidad de camiones que tienen que recorrer, esas ocho o nueve horas de ruta llevando combustible todos los días.

-¿Y ustedes dónde entran? Porque es una cuestión de control. Quiero decir, el camión no lo ponen ustedes, el surtidor no lo ponen ustedes. O eventualmente...

-Eventualmente. Sí, no es nuestro foco principal. A ver, hay. Hay tres grandes circuitos en esto. Uno es mover el combustible líquido. Hay otro circuito que es mover el dinero para pagar ese combustible. Y hay otro circuito que es la información, y con esa información controlas absolutamente todo y determinas qué es lo que se recibe, qué es lo que hay, qué es lo que se entrega, cómo se consume y luego cómo se paga eso. Este proceso que podemos llamar de reconciliación, de decir bueno, cuánto entró, cuánto hay y cuánto sale y que esos números den bien es fundamental y es a lo que nos dedicamos nosotros.

Cuando lo haces, doble clic a este problema en realidad suele haber muchos eslabones. Hay un camión que carga en la refinería y que entrega en los tanques aéreos en la puerta de la mina. Hay que reconciliar ese eslabón. Los tanques aéreos reciben el combustible. Hay que medir cuánto hay ahí adentro permanentemente y hay que entregarlo al siguiente eslabón que lo va a consumir, que puede ser una planta generadora de energía o puede ser una maquinaria pesada

-Pero el combustible siempre es el mismo.

-En minería estás hablando de un diesel aditivado para que pueda trabajar en las temperaturas extremas de la mina y una porción menor ocasionalmente pueda haber algo de gasolina para vehículos livianos. Pero en general se unifica casi todo en diesel.

-Al hablar de control surge inevitablemente pensar en una avivada. ¿Tiene que ver en algún punto también con eso?

-A ver, es una parte del problema. Por supuesto, no es la parte más importante. Hay que tener en cuenta que primero el combustible es un bien absolutamente fungible. O sea, una vez que te fuiste con un bidón de combustible, nadie puede saber de dónde lo sacaste. Existen algunas técnicas de trazabilidad, química y demás, pero no son eficientes. Segundo, es explosivo, lo cual lo hace muy peligroso. Tercero, es sucio, contamina. Entonces, los principales problemas o los principales riesgos que nosotros tenemos que mitigar es que no puede haber un accidente, no puede haber un derrame, no puede haber una explosión, no puede porque no queremos contaminar, no puede porque no queremos que nadie se lastime.

Pero yendo a algo más básico y económico, si alguna vez estuviste en una mina y viste como es la operación, si en un momento hay un accidente, se manda un aviso a todo el mundo por radio diciendo "Hay un accidente" nadie se mueve de donde estás, se paran todas las máquinas. Vos venís por una pickup por un camino, te llega ese aviso y te tenés que estacionar donde estás y esperar, porque la prioridad absoluta es atender el accidente.

-En ese contexto, ¿ustedes son caros o baratos?

-Baratísimos. Si vos bajás los balances de las grandes mineras del mundo, vas a encontrar que el gasto en combustible está entre el cinco y el ocho por ciento del gasto total. Es una enormidad eso. Hay lugares como Canadá donde por ahí hay líneas eléctricas tendidas hasta los centros mineros, entonces hace falta menos. Hay lugares como nuestro país, en el medio de la cordillera, donde hay que generar hasta cada kilovatio de electricidad para mantener campamento y ahí vas a estar más cerca de un ocho por ciento.

Imagínate los números de un balance como como puede ser el de Barrick Gold. Ocho por ciento de eso es una enormidad de dinero. Entonces, cualquier mejora que se genere paga inmediatamente los esfuerzos.

-Y aparte la pérdida ante un eventual accidente.

-Eso para nosotros queda fuera del factor. No puede haber accidentes, no nos podemos permitir accidentes y en general en minería se trabaja con muchísima seriedad en ese sentido, todas las empresas mineras, eh, se toman muy, muy en serio el tema de no contaminar, de que no haya accidentes, que nadie se lastime, pues realmente que se te lastime alguien en el medio de la cordillera es complicadísimo desde todo punto de vista. Hasta que se te caiga un martillo en el dedo gordo del pie es un problemón. Entonces eso se toma muy, muy en serio. Y por supuesto, nosotros acompañamos con sistemas que hacen que esto no sea discrecional o que no dependa de la persona, sino de que haya procesos impecables que garanticen hasta donde se puede que no suceda.

-¿Ustedes serían empleo directo o empleo indirecto en la medición que que tan atento tiene a todo el mundo sobre si la minería genera o no genera empleo?

-Sin duda genera empleo, es indiscutible. Después todos podemos preguntarnos cómo funciona el derrame, la cascada de eso y nosotros claramente estamos dos o tres eslabones indirectos en el derrame, por así decirlo. Pero también estamos desde muy temprano. Los grandes proyectos que han comenzado, por ahí están a cuatro o cinco años de romper la primera piedra buscando cobre adentro. Pero hoy tienen que empezar a construir kilómetros y kilómetros de rutas para poder llegar hasta ahí. Después van a tener que construir los obradores, los hoteles. Todo el espacio donde se haga posible ese campamento. Y todo eso consume combustible. Entonces, si vos estás construyendo una ruta que suba a la montaña. Y estás trabajando en los primeros doscientos kilómetros. Bueno, todos los días puedes enviar un camión cisterna para que alimente a la maquinaria de la obra civil, o podés estacionar en la obra civil, en el obrador, lo que llamamos un trineo: una pequeña estación móvil que cuenta con todas las garantías de seguridad de la estación más más avanzada, pero que te permite dejar eso ahí e ir con un camión una vez por semana por ahí. Y entonces los costos de logística mejoran significativamente.

Llevar un camión significa mucho más que simplemente llevar el combustible. Ocupar un camión ida y vuelta todos los días es un costo muy alto cuando lo podés reemplazar de otro modo. Y nosotros jugamos ahí desde el principio.

-Recién hablabas de que pueden pasar cinco años hasta que la roca se rompa. Creés que todavía hay un riesgo argentino que pone en tela de juicio que toda esta montaña de inversión se concrete o que ya es algo imparable.

-A ver, se me contraponen dos visiones. Por un lado me gustaría decir una cosa, pero el color de mi pelo delata que el riesgo argentino lo conozco muy bien y lo he vivido en muchos ciclos ya y es difícil para cualquier persona de mi edad decir acá no va a pasar nada. Por otro lado, la contundencia de lo que está pasando hace que yo creo que ya sea irrefrenable porque a nadie le convendría que esto ya no suceda. Tomemos algunos números. El año pasado, aproximadamente, Argentina exportó seis mil millones de dólares provenientes de la minería. Es un treinta por ciento más que el año anterior. Ese es un crecimiento súper significativo. Ahora países como Perú exportan cuarenta mil millones de dólares, con lo cual el potencial de crecimiento para Argentina, que tiene yacimientos descubiertos más grandes que los de Perú y los de Chile, es realmente enorme. Y eso en la cascada económica le conviene a todo el mundo.

-Después nosotros tenemos nuestros temas de jurisdicciones: que la provincia pelea con el municipio, que a mí qué me toca...

- Claro, vos querés que llegue publicidad a tu medio y yo quiero que lleguen inversiones serias en el control de los combustibles y bueno, pero se están acomodando y se están haciendo bien las cosas. Yo escucho un nivel de diálogo que no lo escuché antes por por esa costumbre que tenemos los argentinos, no ponernos de acuerdo ni siquiera en el consorcio del edificio. Bueno, eso está viendo una evolución enorme. Vengo de la Feria de minería en San Juan y escuché debates que nunca había escuchado. Se han pasado algunas páginas. Siempre está el tema del agua. San Juan tiene yacimientos enormes, tiene un potencial minero infinito, pero tiene poca agua, tiene poca agua hasta para abastecer a las mismas poblaciones. Y el agro, que también es otra base de la economía sanjuanina. Escuché cosas muy interesantes. Por un lado hay un proyecto que es una planta desalinizadora en el Pacífico, llevando agua hasta las minas para poder procesar el material que en Chile ya se está practicando. Otro proyecto, es decir, "bueno, nosotros necesitamos esa agua, la vamos a usar arriba porque viene de deshielos. Pero no se preocupen, va a seguir circulando y muy limpita". Y eso, por supuesto, le da mucho miedo a mucha gente.

Argentina tiene exceso de agua en muchos lugares y falta de agua en otros lugares. Entonces toda la pampa húmeda todos los años sufre anegamientos que de hecho afectan la producción de nuestros bienes agropecuarios, con lo cual nos pega en las exportaciones agropecuarias cuando un campo se inunda. No es difícil llevar toda esa agua hasta el valle de San Juan porque ahí hay relativamente poca diferencia de altura. Subir esa agua tres mil metros es dificilísimo. Eso cuesta muchísimo dinero. Ahora, si vos podés ponerte de acuerdo y decir "bueno, el agua que está arriba la voy a usar arriba en minería, pero voy a hacer este acueducto y voy a traer el agua que está abajo para abastecer las poblaciones civiles y las necesidades de riego y demás", encontrás una alternativa, una solución diferente que pueden ganar todos.

Yo no estoy en condiciones de analizar si es así, pero imagino que estás hablando de un nivel de inversión que vimos que se hizo para llevar el petróleo al puerto en el Atlántico y que salga. ¿Y cuánto tiempo se hizo? O sea, no, no es una locura. La gran dificultad está en subir los tres mil metros. Si nos podemos poner de acuerdo con que eso. Y de nuevo, yo no estoy en condiciones de evaluar este debate. Lo escuché y me pareció interesantísimo que se esté hablando, que se pueda hablar.

-Y después del otro lado tenés una provincia que le está en la Corte Suprema contra otra porque se lleva toda el agua de un río y la condena a tener sequía.

-De acuerdo. Lo interesante que vi la semana pasada es a todas las partes conversando. Si todos nuestros debates y conflictos terminan en la Corte Suprema, el país no se mueve. Ahí aparece el riesgo argentino que todo separa. Siempre hay un puede haber un amparo, puede haber una parte interesada, puede haber otra parte, hay visiones distintas. Yo lo que vi la semana pasada fue impresionante. O sea, la feria de minería se hace desde hace décadas.Salí muy optimista de ver el compromiso de las empresas que están invirtiendo. El nivel de diálogo entre autoridades y empresarios y trabajadores. O sea, se vive algo muy distinto a lo que vivimos acá en Buenos Aires, con los problemas que estamos teniendo nosotros.

-Y dentro de las dificultades que implicaría dar ese salto, estarías listo para para darle servicio, no a uno o dos, sino a veinte emprendimientos.

-Es el desafío que tenemos todos los que estamos en la cadena de valor. La respuesta real es nadie está preparado hoy. O sea, si sucediera el mejor caso, si sucediera mejor. Estamos a diez veces de multiplicar nuestras magnitudes para poder atenderlo.Es un hermoso gran problema que también hay que atajarlo antes. Hay que lograr ir dimensionándose y por eso son tan importantes estas charlas y por eso estábamos la semana pasada siendo parte de la conversación, porque los proyectos mineros se pueden dar a una velocidad o bastante más despacio. Es raro que se den más rápido que el caso ideal que hayan planificado. Ese desafío lo tenemos todos. Tienen los transportistas que tienen que prever cuántos camiones, choferes y demás van a tener. Abajo de eso está el personal que se va a tener que movilizar porque San Juan va a recibir en los próximos cinco años las inversiones que recibió en los últimos veinte cuando empezó el boom minero, cuando llegó Barrick. Es una locura eso. Y eso te afecta. Vos podés movilizar gente temporalmente y llevás a alguien de Buenos Aires que va a trabajar allá con un turno de tres semanas arriba, una semana abajo, tres arriba, dos semanas abajo, pero después hay que movilizar a las familias. Hay un momento que eso deja de ser viable y para eso necesitás muchas más cosas. Necesitás vivienda, necesitás escuelas, necesitás salud. San Juan está haciendo un gran trabajo en eso. Necesitás planificación. Y yo no sé si uno siente que hay, además de todas esas cosas que son un montón, un plan general. Yo volví optimista con lo que vi. Primero porque vi diálogo. Segundo, porque vi debate sano, donde las partes se escuchan y todos están de acuerdo en esto. Nos conviene a todos y lo tenemos que hacer suceder.

-Y con respecto a esas capacidades que van a quedar al límite indefectiblemente, cómo ves el debate sobre las leyes de de empleo local que ponen un un porcentaje mínimo, un ochenta por ciento o noventa lo que sea de empleos para personas de del lugar. Porque a veces uno siente que si la explosión se da, más allá de la voluntad de cumplir con la letra, podría terminar siendo imposible. Hasta incluso, qué es ser local, porque van a ser poblaciones donde los locales van a ser todos nuevos, qué tan local va a ser en San Juan alguien que llegó desde la provincia de Buenos Aires hace quince días.

-Bueno, va a ser local, va a estar ahí, va a estar viviendo ahí, va a estar cobrando sus ingresos, ahí, va a estar consumiendo ahí, lo cual mueve el proceso productivo de toda la ciudad, en todas sus características. Sus hijos probablemente van a estar yendo a esas escuelas y la familia se va a atender en esos hospitales y eso va a justificar que se mueva más dinero para atender.

-Pero también puede haber un habitante a quien no contrataron que diga y a mí no me priorizaron.

-Supongo que sí que va a suceder. Está un poco fuera de mi área de especialidad contestarte esa pregunta. Es el dilema político que hemos vivido los seres humanos de que vivimos en sociedad. De nuevo, yo hoy veo un cambio de paradigma muy grande, que es el nivel de diálogo adulto que encontré. Eso es un cambio muy grande. Hoy se habla con un nivel de adultez que no es lo que vemos a veces en las redes. Uno por ahí ve las cosas que hacen más ruido, las discusiones que son más sonoras. Yo encontré un ambiente de diálogo y de búsqueda, de colaboración en todo. Me reuní con pares míos de toda la cadena, tanto transportistas como proveedores de combustible, como autoridades mineras y autoridades del gobierno provincial y nacional. Y en todos los casos hay una claridad absoluta que puede ser un desafío, pero es un desafío lindo y tenemos con qué ponernos de acuerdo. Entonces, me parece que hoy hay algo que se está viendo diferente.

-Aún a riesgo de que hay presidenciales el año que viene.

-Trabajamos en muchos países nosotros y la minería sigue adelante. Sus procesos y sus tiempos naturales en Chile, en Perú, en Brasil, sin que nada de esto afecte significativamente. Yo creo que hay hay en Argentina un cambio de paradigma, hay una aceptación social a la minería responsable. Hay un entendimiento de que la minería puede ayudar a Argentina mucho. Si lo hacemos bien, mucho, muchísimo. Y todas las partes están interesadas en que eso suceda. Después, por supuesto, si a mí me toca representar a gente que no tiene vivienda y está luchando muy fuerte para que la cascada vaya a construcción de una vivienda digna. No me lleves a la gente a vivir de la peor manera y es fantástico que eso suceda y esa gente está representando esos intereses. Y lo mismo va a pasar con cada una de las de los miembros de este ecosistema. Y creo que es es bueno, me estoy repitiendo, pero lo que a mí más me gustó es ver diálogo, diálogo adulto, no la grieta que nos gritamos a veces en los medios. Un diálogo constructivo.