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El yacimiento de litio que gritó campeón y cerró 2025 como el más productivo de Argentina

Ubicado en Jujuy, el proyecto Cauchari–Olaroz es operado por la empresa Lithium Argentina. El año pasado acumuló unas 34.100 toneladas de carbonato de litio, ubicándose en el extremo superior de la guía anual prevista por la compañía

El cierre de 2025 dejó un ganador claro en la carrera del litio argentino. El proyecto Cauchari-Olaroz, operado por Lithium Argentina en la provincia de Jujuy, terminó el año con niveles récord de producción y eficiencia, consolidándose como el mayor productor de carbonato de litio del país.

Los números, destacaron desde la compañía, reflejan una operación que alcanzó madurez técnica en pleno proceso de escalamiento y logró capitalizarla con resultados concretos.

El dato positivo llega en un contexto donde el mercado global del litio comienza a dejar atrás la etapa de corrección de precios y se encamina hacia un nuevo ciclo alcista, impulsado por la demanda tecnológica y los cambios en la matriz energética global. Un informe reciente de J.P. Morgan proyecta que el precio del carbonato de litio aumentará cerca de un 66% hacia 2027, hasta alcanzar los 22.000 dólares por tonelada, un escenario que vuelve a colocar a Argentina en el centro del mapa minero mundial.

Cauchari–Olaroz

El yacimiento de litio Cauchari-Olaroz en Jujuy.

Récord productivo y eficiencia operativa

Durante el año, Cauchari-Olaroz acumuló unas 34.100 toneladas de carbonato de litio, ubicándose en el extremo superior de la guía anual prevista por la compañía. El punto más alto llegó en el cuarto trimestre, cuando la planta registró un volumen histórico cercano a las 9.700 toneladas, impulsado por una tasa de utilización promedio del 97% de la capacidad nominal.

Ese desempeño marcó un salto cualitativo respecto de trimestres previos y evidenció la optimización de los procesos químicos y mecánicos del complejo jujeño. La continuidad operativa y la estabilidad alcanzada permitieron sostener niveles cercanos al máximo técnico, una señal clave para un proyecto que ya superó la etapa más crítica de puesta a punto.

Costos en baja y planes de expansión

El avance productivo tuvo un correlato directo en la estructura de costos. Hacia el cierre de 2025, el costo operativo en efectivo por tonelada vendida se ubicó por debajo de los US$6.000, mejorando los registros del trimestre anterior. La combinación de mayores volúmenes y aprendizaje operativo comenzó a reflejarse en una mayor competitividad del yacimiento frente a un mercado que aún transita un proceso de normalización.

En el plano financiero, la operación mostró solidez: reducción de deuda neta, distribución de fondos a los socios y una liquidez superior a los US$150 millones entre caja y líneas disponibles. Ese respaldo es el que explica el siguiente paso estratégico. En diciembre, la compañía presentó los permisos ambientales y la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para la Etapa 2 de Cauchari-Olaroz, que apunta a sumar 45.000 toneladas anuales adicionales de capacidad.

En paralelo, avanza la preparación del proyecto Pozuelos-Pastos Grandes, en Salta, cuya adhesión al RIGI se prevé para el primer trimestre de 2026. Con producción récord, costos en descenso y expansión en marcha, Cauchari-Olaroz cerró 2025 “gritando campeón” y marcando el pulso del nuevo ciclo del litio en la Argentina.