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El litio invisible del Mundial 2026: así se alimentará la transmisión más vista de la historia

Cámaras VAR, drones y millones de celulares dependen de baterías de litio para transmitir la final. Argentina, mientras tanto, bate récords de producción del mismo mineral.

El domingo, mientras Argentina y España definan la final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium, una audiencia proyectada en más de 5.000 millones de personas va a seguir el partido a través de dispositivos que comparten una misma tecnología invisible: la batería de litio. Cámaras portátiles, sistemas VAR, drones de transmisión aérea, micrófonos inalámbricos, tablets del cuerpo técnico y, sobre todo, los miles de millones de celulares que van a transmitir el minuto a minuto en redes sociales, dependen de ese mismo mineral para funcionar sin cables ni interrupciones.

A diferencia de las transmisiones de hace apenas dos décadas, atadas casi por completo a cámaras conectadas físicamente a cabinas de producción, el fútbol de estadios modernos incorporó una capa completa de tecnología inalámbrica que solo es posible gracias a las mejoras en densidad energética de las baterías de litio. Los drones que sobrevuelan el campo de juego durante las transmisiones, los sistemas de captura utilizados por el VAR, y las cámaras robóticas que se desplazan por rieles alrededor del estadio funcionan con packs de baterías recargables que deben sostener horas de uso continuo sin perder autonomía, algo que las tecnologías de baterías previas al litio no podían garantizar con la misma eficiencia.

Un Mundial que también se mide en gigabytes

El Mundial 2026 ya viene marcando récords de consumo digital que no tienen precedentes en la historia del torneo. Solo el álbum musical oficial de la Copa acumuló más de 575 millones de reproducciones en plataformas de streaming, con un crecimiento semanal cercano al 20%, mientras que la canción oficial del torneo lideró simultáneamente los rankings globales de Spotify y YouTube. Cada una de esas reproducciones, cada video visto desde un celular en la fila de un supermercado o en la sala de espera de un consultorio, corre sobre un dispositivo alimentado por una batería de litio, en un ecosistema de consumo que crece exponencialmente con cada instancia decisiva del torneo.

Baterías de litio, clave en la economía mundial.

Los propios estadios necesitan, además, sistemas de energía de respaldo que en muchos casos incorporan baterías de litio como parte de sus soluciones de continuidad eléctrica, especialmente en zonas de transmisión donde una interrupción de pocos segundos puede significar perder la imagen de un gol en vivo para una audiencia de miles de millones de personas.

El litio que Argentina extrae mientras el mundo mira el Mundial

Mientras esa demanda global de dispositivos con batería crece de la mano de eventos como el Mundial, la Argentina atraviesa su propio momento de expansión en la producción del mineral que hace posible esa tecnología. Según datos del sector, durante 2025 la producción nacional de litio alcanzó las 116.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, con un crecimiento del 56% respecto del año anterior, consolidando a proyectos como el de Cauchari-Olaroz, en Jujuy, entre las operaciones de menor costo y mayor pureza de la industria global, con una calidad de producto que ronda el 99,5%.

El país tiene, además, 71 proyectos de litio en distintos grados de avance, según relevamientos especializados en la cadena de minerales críticos, en un contexto donde el volumen de inversión exploratoria se multiplicó por ocho en los últimos años. Esa expansión no está directamente conectada con la demanda puntual del Mundial —el litio que mueve un dron de transmisión o la batería de un celular puede provenir de cualquier punto del mundo—, pero forma parte de la misma ecuación global: cuanta más tecnología portátil consume el planeta, más crece la demanda de litio, y Argentina se posiciona como uno de los actores centrales para abastecerla.

Nadie va a pensar en litio mientras mira la definición del domingo. Pero entre el drone que sigue la jugada desde el aire, la cámara que revisa el offside desde un ángulo imposible y el celular que graba el festejo en la tribuna, hay una cadena de baterías recargables que sostiene, en tiempo real, la transmisión más vista de la historia del deporte. Y en algún punto de esa cadena, con probabilidad creciente en los próximos años, va a haber litio con sello argentino.