De 70.000 a un millón de empleos: la apuesta de la CAEM para la próxima década minera
El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras proyectó una multiplicación histórica del empleo sectorial, apalancada en el RIGI y en seis proyectos de cobre de clase mundial.
Los metales vinculados a la transición energética, como el cobre, el litio y el níquel, lideran el interés de los inversores.
Archivo MDZLa minería argentina se propone protagonizar, en la próxima década, una de las transformaciones más profundas que haya atravesado cualquier sector productivo del país. Así lo planteó el presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Roberto Cacciola, durante un coloquio empresarial realizado en el marco de la 138ª Exposición Rural de Palermo, donde también participaron representantes del agro, la energía y la economía del conocimiento.
La proyección central que expuso Cacciola tiene una magnitud pocas veces vista en el sector: "Argentina tiene que lograr en pocos años pasar de tener 60 o 70.000 empleados directos en minería, a 300.000 directos y 1 millón con la mano de obra indirecta", sostuvo el titular de la entidad. Se trata de una meta aspiracional, presentada por la propia cámara sectorial como un objetivo de máxima antes que como una cifra cerrada, pero que ilustra la escala de expansión que la industria minera imagina para la Argentina de acá a diez años.
Seis veces más empleo que la industria automotriz
Para dimensionar el salto, Cacciola utilizó una comparación directa con uno de los sectores industriales más consolidados del país: el complejo automotor, que hoy emplea de manera directa a unas 74.000 personas entre terminales ensambladoras (25.000) y el segmento autopartista (49.000). Si la meta de la CAEM se cumpliera, la minería pasaría a generar, solo en empleo directo, cuatro veces esa cantidad, y hasta seis veces más si se contabiliza la totalidad de la mano de obra indirecta proyectada.
El respaldo de esa proyección está en la cartera de proyectos que hoy tiene la Argentina en danza. Según remarcó Cacciola, el país es, en este momento, el único en el mundo que cuenta con seis proyectos de cobre de clase mundial listos para pasar a la etapa de construcción, además de más de veinte proyectos adicionales en distintas fases de exploración. El potencial cuprífero, en particular, es lo que más entusiasma al sector: "No hay otro país en el mundo que, de pasar de cero producción de cobre, en poco tiempo pueda llegar a 1.500.000 o 1.800.000 toneladas de producción de cobre fino", afirmó el titular de la CAEM.
El RIGI, la herramienta que sostiene la apuesta
El flujo de inversiones que respalda estas proyecciones encuentra su principal sostén en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según los datos que expuso la propia cámara, el régimen ya reúne 17 proyectos mineros presentados por un total de US$40.000 millones, de los cuales 11 ya fueron aprobados, con otros seis todavía a la espera de luz verde en el corto plazo. Ese universo incluye iniciativas tanto de la etapa upstream —exploración y extracción— como de la etapa midstream, vinculada al procesamiento y agregado de valor sobre cobre y litio.
Cacciola sostuvo que la estabilidad fiscal y la previsibilidad regulatoria que ofrece el régimen son condiciones necesarias, aunque no suficientes, para que las compañías internacionales avancen con los desembolsos de capital de gran escala que exige la minería metálica. Un solo proyecto de cobre, según remarcó, demanda unos 7.000 trabajadores solo durante su fase de construcción, un dato que ayuda a explicar por qué la cámara sectorial pone tanto énfasis en el efecto multiplicador que tienen este tipo de desarrollos sobre el empleo local y la cadena de proveedores.
Exportaciones que podrían cuadruplicarse en una década
El otro eje central de la proyección de la CAEM tiene que ver con las divisas. La minería argentina exportó unos US$6.000 millones en 2025, una cifra que la cámara estima podría superar los US$9.000 millones durante este año. De ahí en adelante, la proyección sectorial apunta a superar los US$25.000 millones anuales hacia 2035, con un horizonte de entre US$35.000 y US$40.000 millones anuales hacia la década siguiente.
De cara a sostener ese ritmo de crecimiento, desde la CAEM propusieron avanzar en la conformación de una mesa federal minera que reúna al Gobierno nacional, a las provincias productoras y al sector empresario, con el objetivo de planificar en conjunto las obras de infraestructura necesarias para acompañar la expansión. La preocupación de fondo es clara: evitar que la falta de rutas, energía, agua o puertos termine convirtiéndose, con el correr de los años, en el límite que frene un crecimiento que hoy se proyecta prácticamente sin techo en el plano de las reservas y los proyectos disponibles.
Con seis proyectos de cobre de clase mundial ya en la antesala de la construcción y un régimen de incentivos que continúa sumando iniciativas mes a mes, la minería argentina se encamina a testear, en los próximos años, si es capaz de sostener el ritmo de ejecución que sus propios proyecciones sectoriales le exigen, en una carrera donde la principal incógnita ya no parece ser la disponibilidad de recursos geológicos, sino la velocidad con la que el país logre construir la infraestructura y la mano de obra calificada que ese crecimiento va a demandar.

