San Juan: la japonesa Mitsui se queda con el 40% del concentrado de obre futuro de Josemaría
La operación, originada en una opción de la estatal japonesa JOGMEC, consolida el interés asiático en el desarrollo minero en San Juan.
La estatal japonesa JOGMEC transfirió su opción de compra sobre el 40% de la producción futura de concentrado de cobre del proyecto Josemaría, en San Juan, a la trading Mitsui & Co., en una operación cuyo monto no fue informado. La decisión consolida la presencia japonesa en uno de los desarrollos cupríferos más relevantes de la cordillera argentina y refuerza el aseguramiento de suministro de cobre para el mercado asiático.
El activo forma parte de Vicuña, la empresa conjunta creada por Lundin Mining y BHP, que además impulsa el desarrollo integrado con el yacimiento Filo del Sol. Ambos proyectos son considerados una potencial fuente de abastecimiento de largo plazo para el mercado internacional, en un contexto de creciente demanda asociada a la transición energética.
Te puede interesar
Josemaría obtuvo la DIA y tiene luz verde para la construcción en San Juan
JOGMEC había participado en tareas de exploración en Josemaría entre 2009 y 2017. Tras retirarse y vender su participación accionaria, conservó una opción de compra sobre el 40% del concentrado futuro. Esa opción fue finalmente licitada y adjudicada a Mitsui, en un proceso que buscó garantizar suministro estable para Japón.
Producción para el 2030
Según informó la compañía, el objetivo es iniciar la producción en 2030. Durante los primeros seis años se proyecta un promedio anual de 715.000 toneladas métricas de concentrado provenientes del área Josemaría. El 40% comprometido equivale a unas 286.000 toneladas anuales, volumen que representa alrededor del 5,5% de las importaciones japonesas de concentrado de cobre.
El plan de desarrollo contempla tres fases: la primera centrada en Josemaría y las dos siguientes en Filo del Sol, en línea con la estrategia de integración de ambos yacimientos bajo la estructura de Vicuña.
La operación confirma el interés estratégico de los grandes grupos asiáticos por asegurar materia prima en América del Sur y vuelve a colocar a la Argentina en el mapa de los proyectos cupríferos de escala global, con impacto potencial en exportaciones, encadenamientos productivos y posicionamiento geopolítico del sector minero.
