Argentina acelera en la carrera del litio con más de 20 proyectos y podría superar a Chile
El mapa del litio sudamericano empieza a reordenarse. Con operaciones en marcha y nuevos desarrollos, Argentina gana volumen mientras Chile redefine estrategia.
El ambicioso proyecto de litio “Fénix” de la minera Río Tinto eligió una compañía mendocina como uno de sus principales proveedores.
Getty ImagesEl mercado mundial del litio sigue dominado por Australia, que desde 2021 lidera la producción global gracias a su modelo basado en roca dura y a una rápida expansión de capacidad. Detrás, la disputa por el segundo lugar se volvió cada vez más relevante en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda asociada a la electromovilidad, el almacenamiento energético y la transición energética.
Históricamente, Chile ocupó ese segundo escalón, apalancado en el salar de Atacama y en la operación de grandes actores consolidados. Sin embargo, el despliegue de la Estrategia Nacional del Litio, impulsada por el gobierno de Gabriel Boric, abrió una etapa de redefinición institucional que genera expectativas de largo plazo, pero también interrogantes sobre el ritmo de crecimiento efectivo en los próximos años.
Argentina, el actor relevante
En ese escenario emerge con fuerza Argentina, que en menos de una década pasó de no producir a convertirse en un actor relevante. El país ya cuenta con seis proyectos de litio en operación, varios en construcción y una cartera que supera las 20 iniciativas avanzadas, concentradas en Jujuy, Salta y Catamarca. Esa dinámica alimenta proyecciones que ubican a Argentina en condiciones de superar a Chile hacia 2030 y convertirse en el segundo productor mundial.
Entre los proyectos que ya están en funcionamiento se destacan Sales de Jujuy y Olaroz, ambos en el salar de Olaroz, en Jujuy. Estas operaciones fueron clave para el despegue inicial del sector y hoy atraviesan procesos de ampliación y optimización que permitirán incrementar su capacidad en los próximos años. En Catamarca, el proyecto Fénix, en el salar del Hombre Muerto, mantiene su rol histórico como la primera operación de litio del país, con mejoras tecnológicas orientadas a sostener producción y eficiencia.
Salta se sumó recientemente al mapa productivo con Centenario–Ratones, que inició producción y se convirtió en uno de los proyectos más observados por su incorporación de tecnologías de extracción directa (DLE). En la misma provincia, Rincón avanza como un desarrollo de escala, con planes de expansión que podrían transformarlo en un actor de peso hacia el final de la década.
A esta base productiva se suma una segunda ola de proyectos que explica el optimismo del mercado. Iniciativas como Sal de Vida (Catamarca), Tres Quebradas (3Q), Hombre Muerto Oeste, Pastos Grandes, Mariana y Pozuelos–Pastos Grandes avanzan en distintas etapas de construcción, financiamiento o ingeniería, con cronogramas que apuntan a sumar nuevas toneladas entre 2026 y 2030. La diversidad de operadores, tecnologías y esquemas de inversión reduce riesgos y acelera la curva de aprendizaje del sector argentino.
Chile se reordena a largo plazo
Mientras tanto, Chile busca reordenar su industria con mayor participación estatal y nuevos esquemas de asociación público-privada. Aunque el país mantiene una base productiva sólida y recursos de alta calidad, gran parte de las ampliaciones estructurales de su estrategia aparecen asociadas a plazos más largos, en algunos casos posteriores a 2030. Esa ventana temporal es la que Argentina intenta capitalizar.
El resultado es un tablero en movimiento. Australia sigue liderando con claridad. Chile conserva un rol central pero enfrenta desafíos de timing; y Argentina gana terreno con una combinación de velocidad, cartera diversificada y proyectos en ejecución simultánea. En la carrera global por el litio, la posición ya no depende solo de la calidad del recurso, sino de la capacidad de transformar proyectos en producción real. Y en ese aspecto, Argentina empieza a jugar en otra liga.
