Ni cobre ni oro: qué mineral crítico ultra resistente explotó en 2026 y dispara su precio

El tungsteno irrumpió como uno de los minerales críticos más calientes del mercado, más que el oro. Oferta restringida, dominio chino y una demanda cada vez más vinculada a las armas, las claves.

Barras de tungsteno, el mineral crítico ultra resistente.

Barras de tungsteno, el mineral crítico ultra resistente.

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En 2026, el mineral que empezó a captar la atención de inversores, analistas y gobiernos no fue el oro ni el cobre: fue el tungsteno. En un contexto de fuerte tensión geopolítica y reconfiguración de cadenas de suministro, su cotización se aceleró con fuerza. De acuerdo con datos relevados por el sector y publicados por Minergy, el precio del tungsteno llegó a subir hasta un 557% en los últimos años, superando incluso la performance de metales tradicionalmente más seguidos como el oro y el cobre.

El fenómeno tiene una explicación estructural: el tungsteno es uno de los metales más duros y resistentes del planeta. Su punto de fusión es el más alto entre todos los metales, lo que lo vuelve indispensable en aplicaciones donde otros materiales simplemente fallan. Pero más allá de sus propiedades físicas, lo que explica su boom actual es el tipo de industrias que lo demandan.

Tungsteno, clave para balas, sistemas militares y tecnología

Hoy, el tungsteno es un insumo clave en municiones de alta penetración, balas perforantes, misiles, sistemas de defensa y blindaje militar, donde su densidad y resistencia permiten atravesar materiales sin deformarse. También se utiliza en aleaciones para turbinas aeronáuticas, motores de alta temperatura, herramientas de corte industrial, perforación petrolera y maquinaria minera, sectores donde la durabilidad es crítica para reducir costos operativos.

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Barras de tungsteno, el mineral crítico ultra resistente.

Barras de tungsteno, el mineral crítico ultra resistente.

Esta doble demanda —civil e industrial por un lado, y militar por el otro— es la que está tensionando el mercado. A diferencia de otros minerales más difundidos, el tungsteno no tiene sustitutos fáciles en muchas de estas aplicaciones, lo que lo convierte en un recurso estratégico en contextos de conflicto o rearme global.

China, siempre presente en minerales críticos

El gran factor de presión sobre los precios es China. El país domina ampliamente la producción y el procesamiento mundial de tungsteno, con cerca del 80% del mercado global, lo que le otorga una capacidad decisiva para influir en la oferta. En los últimos años, Beijing avanzó con restricciones a la exportación y controles más estrictos sobre minerales críticos, generando una reacción inmediata en los precios internacionales.

El impacto fue contundente. Según datos del USGS, los precios de referencia del tungsteno —tanto en concentrados como en productos refinados como el APT— prácticamente se duplicaron en 2025, y la tendencia continuó en 2026. En paralelo, reportes de mercado en Asia muestran subas aún más agresivas en productos específicos, con incrementos de tres dígitos en derivados industriales.

A esta restricción de oferta se suma un cambio en la demanda global. Países como Estados Unidos, Australia y miembros de la Unión Europea comenzaron a reforzar sus estrategias de abastecimiento de minerales críticos, con foco en reducir la dependencia de China. El tungsteno aparece en ese listado junto a otros insumos clave para defensa y tecnología, lo que le otorga una relevancia que hasta hace pocos años no tenía en el debate público.

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Piezas de tungsteno, presentes en tanques y misiles

Piezas de tungsteno, presentes en tanques y misiles

Tungsteno, aún en un mercado poco transparente

Desde el punto de vista financiero, el tungsteno también empezó a ganar protagonismo. Sin embargo, a diferencia del oro o el cobre, no se trata de un mercado masivo ni transparente. No existen grandes mercados de futuros líquidos ni instrumentos simples de acceso, lo que obliga a canalizar inversiones a través de compañías mineras, industriales o vehículos especializados.

Lo más interesante del caso es que el tungsteno sintetiza un cambio de época. En 2026, los minerales que lideran el mercado ya no son solo los vinculados a la transición energética, sino también aquellos asociados a seguridad, defensa y capacidad industrial. En ese nuevo mapa, el tungsteno dejó de ser un metal técnico para convertirse en un activo estratégico.

Porque si el litio explica el futuro de la movilidad eléctrica y el cobre la electrificación del mundo, el tungsteno empieza a explicar algo igual de relevante: la capacidad de los países para sostener poder industrial y militar en un escenario global cada vez más tenso.

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