Venezuela vuelve a abrir el juego energético y la empresa argentina IMPSA toma la delantera
El gobierno venezolano acelera acuerdos con compañías internacionales para recuperar producción de gas y generación eléctrica. Entre los proyectos aparece la argentina IMPSA, que retomará la obra de Tocoma.
Venezuela busca aprovechar sus enormes reservas de petróleo y gas y, al mismo tiempo, recomponer un sistema energético
shutterstockVenezuela busca reactivar su sector energético con capital y tecnología extranjera. En las últimas semanas, el gobierno avanzó con nuevos acuerdos para desarrollar gas natural, recuperar infraestructura eléctrica y atraer inversiones internacionales, en un giro que vuelve a colocar al país en el radar de las grandes compañías energéticas.
El movimiento más reciente se produjo con la concesión a un consorcio integrado por BP, XRG —de Emiratos Árabes Unidos— y UCC Holding —de Qatar— para explorar y desarrollar la segunda fase del yacimiento offshore de gas natural Loran. El acuerdo contempla una producción de hasta 4 billones de pies cúbicos (TCF), sobre reservas estimadas en 7,3 TCF.
El proyecto se suma a la licencia otorgada en junio a Shell para desarrollar la primera fase de Loran. Ambas etapas serán desarrolladas en paralelo y forman parte de una estrategia para recuperar la producción gasífera venezolana y ampliar su participación en el mercado regional.
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La apertura también tiene una dimensión internacional: Loran está conectado con el campo Manatee, en Trinidad y Tobago. En conjunto, ambos proyectos reúnen alrededor de 10 TCF de gas recuperable, con perspectivas de industrialización y eventual producción de GNL.
El acuerdo con IMPSA que suma 2.640 MW
En paralelo, Venezuela avanzó con un acuerdo de fuerte impacto para su sistema eléctrico: la reactivación de la central hidroeléctrica Tocoma junto con la empresa argentina IMPSA.
El convenio contempla completar la central ubicada sobre el río Caroní y avanzar con trabajos en el Sistema Eléctrico Nacional que permitirían incorporar progresivamente 2.640 megavatios (MW) de capacidad.
El proyecto prevé el montaje de 10 unidades generadoras y tiene una importancia estratégica para un país que enfrenta problemas recurrentes de abastecimiento eléctrico. Las primeras etapas de los trabajos fueron estimadas en un plazo de entre 14 y 19 meses.
La participación de IMPSA no es nueva: la compañía cuenta entre sus antecedentes con las turbinas y generadores destinados a Tocoma, incluyendo 10 turbinas Kaplan de 230 MW cada una.
El acuerdo también representa una oportunidad para la empresa de origen mendocino, que atraviesa una nueva etapa de expansión internacional y viene fortaleciendo su negocio hidroeléctrico.
Más gas para el mercado interno
Mientras busca recuperar infraestructura y producción, el gobierno venezolano también apunta a garantizar el suministro doméstico. El vicepresidente de Gas de PDVSA, Jannier Viloria, anticipó que el país apunta a llevar el suministro interno de gas metano a aproximadamente 2.000 millones de pies cúbicos diarios en diciembre.
Ese volumen estaría destinado al sistema termoeléctrico y también a los sectores industrial, doméstico y comercial. La estrategia combina así dos frentes: aumentar la producción de hidrocarburos mediante asociaciones con empresas internacionales y recuperar la infraestructura eléctrica para transformar esos recursos en mayor disponibilidad energética.
Con los nuevos acuerdos, Venezuela busca aprovechar sus enormes reservas de petróleo y gas y, al mismo tiempo, recomponer un sistema energético que durante años estuvo condicionado por restricciones de inversión, mantenimiento e infraestructura.
El caso de IMPSA agrega un componente argentino a esta nueva etapa: una empresa nacida en Mendoza vuelve a participar de una obra estratégica para la generación eléctrica venezolana.
