YPF juega su ficha en Uruguay: la apuesta offshore que Marín define como "más grande que Vaca Muerta"
El CEO de YPF anticipó una campaña exploratoria para fines de 2027, con Namibia como espejo geológico y el fracaso del pozo Argerich como advertencia de fondo.
La exploración offshore en el mar argentino por ahora no logró resultados prometedores
Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, volvió a poner el offshore en el centro de la conversación energética. Durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el ejecutivo confirmó que la compañía avanzará con una campaña exploratoria frente a la costa uruguaya entre fines de 2027 y comienzos de 2028, con el objetivo de determinar si existe un yacimiento de hidrocarburos de escala comercial. "Si tengo que jugar una ficha, la juego, y la vamos a jugar, fines del 2027, principio del 2028 en Uruguay", afirmó, y agregó una definición que no pasó desapercibida: "Esto puede ser muchísimo más grande que Vaca Muerta. Si esto se da, puede llevar a millones y millones de barriles de producción."
La comparación no es antojadiza. Marín ancló buena parte de su argumento en los hallazgos recientes frente a las costas de Namibia, en la Cuenca de Orange, donde una serie de descubrimientos reconfiguró en los últimos años el mapa exploratorio offshore a nivel global. Según el ejecutivo, existen similitudes geológicas entre los procesos sedimentarios de esa cuenca africana y los que se dan en ambos márgenes del Atlántico Sur, incluyendo el área uruguaya donde YPF tiene participación. "Todo lo que da en África da en América y todo lo que da en América da en África", sintetizó en su exposición.
El proyecto tiene, además, un socio de peso: la italiana Eni, que en 2025 adquirió una participación del 50% en el bloque OFF-5, ubicado en la Cuenca Punta del Este, a unos 200 kilómetros de la costa uruguaya y con profundidades de hasta 4.100 metros. La incorporación de Eni no es un detalle menor: la petrolera europea también avanza en analogías geológicas con Namibia y trajo experiencia offshore de otras regiones del mundo al proyecto.
La lección que dejó el pozo Argerich
Cualquier entusiasmo sobre el offshore argentino y uruguayo tiene que medirse contra un antecedente reciente y contundente: el pozo Argerich, perforado a unos 400 kilómetros de la costa de Mar del Plata por un consorcio integrado por Equinor, YPF y Shell, fue el primer pozo exploratorio en aguas ultraprofundas de la Argentina, con una profundidad superior a los 4.000 metros. La campaña, que había generado expectativas similares a las que hoy despierta Uruguay, concluyó en 2024 sin resultados comerciales: Equinor confirmó que el pozo fue declarado seco, sin hallazgos de petróleo o gas en volúmenes económicamente explotables.
El propio Marín reconoció el riesgo inherente a este tipo de apuestas al explicar la lógica de secuencia que sigue la compañía: ir primero a las zonas de mayor probabilidad de éxito antes de avanzar hacia áreas de riesgo exploratorio superior. "Lo que tenés que hacer en la vida es no innovar, primero ir a lo más seguro y después vamos al otro", graficó. En ese esquema, el margen uruguayo aparece como la apuesta de menor riesgo relativo dentro del plan offshore de YPF, antes de eventuales incursiones en otras cuencas del Mar Argentino.
La historia del offshore local no empieza ni termina en Argerich. YPF cuenta hoy con seis bloques exploratorios en el Mar Argentino además del área uruguaya, y la compañía reivindica 90 años de búsqueda de hidrocarburos en el mar, con más de 187 pozos perforados sin incidentes ambientales registrados. Pero la frontera exploratoria en aguas ultraprofundas —por encima de los 1.000 metros— sigue siendo, en términos estrictamente técnicos, la etapa de mayor incertidumbre de toda la cadena de valor de un yacimiento: solo la perforación confirma si el recurso existe en volúmenes comerciales, y ni la sísmica más sofisticada ni las analogías geológicas más prometedoras garantizan un resultado.
Entre la promesa y la perforación
El anuncio de Marín se inscribe, además, en un giro reciente de la estrategia de YPF hacia el offshore como uno de los pilares de crecimiento de la compañía a mediano plazo, después de haber priorizado casi con exclusividad el no convencional de Vaca Muerta en los últimos años. Esa prioridad no desaparece: según el propio ejecutivo, si el proyecto uruguayo resulta exitoso, la compañía "viene a la Argentina" y concentra ahí el desarrollo, en clara referencia a las cuencas del Atlántico Sur que comparten similitudes geológicas con el margen uruguayo.
El resultado de esa apuesta, sin embargo, está a un año y medio de distancia como mínimo. Entre el anuncio de una campaña y la confirmación de un yacimiento comercial media el tiempo más largo e incierto de toda la industria: el que corre entre la sísmica, la perforación y el informe final de reservorio. Namibia tardó años en convertirse en la referencia que hoy es. Argerich tardó meses en convertirse en advertencia. Fines de 2027 dirá cuál de los dos casos repite Uruguay.


