Vaca Muerta amplía su mapa: una nueva exportación a Australia refuerza la estrategia de diversificación
La partida de un buque hacia Australia con 65.000 toneladas de crudo refuerza la apertura al mercado Asia-Pacífico para el shale oil de Vaca Muerta
Las exportaciones de shale oil de Vaca Muerta tuvieron un salto significativo en 2025
El petróleo de Vaca Muerta volvió a sumar millas náuticas. En los últimos días, un buque cargado en Puerto Rosales partió rumbo a Australia, consolidando una ruta comercial que, hasta hace poco, era marginal para el shale oil argentino. De este modo, la diversificación de destinos se consolida como prioridad a futuro.
La operación se realizó en la terminal operada por Otamerica, desde donde zarpó el buque Green Azure con unas 65.000 toneladas de crudo, mayormente de la variedad Medanito. El destino: la refinería de Geelong, en el estado de Victoria, una de las principales puertas de entrada del petróleo argentino en la región Asia-Pacífico.
Pero más allá del dato puntual, el embarque refleja un fenómeno más amplio: la creciente diversificación de mercados para el crudo neuquino, en un contexto de fuerte expansión productiva.
De la dependencia a la diversificación
Durante 2025, Estados Unidos se consolidó como el principal comprador del petróleo exportado desde Puerto Rosales. De las 7,6 millones de toneladas enviadas al exterior, casi 6 millones tuvieron como destino refinerías estadounidenses, principalmente en la costa del Golfo de México. En términos relativos, eso representó el 77% del total exportado por la terminal bonaerense.
Sin embargo, el mapa comienza a ampliarse. Brasil, Uruguay, Perú y Chile sostienen la demanda regional, mientras que mercados más lejanos como Australia, India y China ganan participación. Solo hacia Australia se despacharon más de 450.000 toneladas en 2025, muy por encima de los volúmenes registrados el año anterior.
La nueva carga confirma que el vínculo comercial con Oceanía dejó de ser esporádico y empieza a mostrar continuidad.
En un negocio global como el petrolero, la diversificación no es un detalle menor: reduce riesgos frente a cambios regulatorios o de precios en un mercado dominante y mejora el poder de negociación del exportador. Para Vaca Muerta, que incrementa año tras año su producción no convencional, abrir y sostener nuevos destinos es casi una necesidad estructural.
Infraestructura: la condición para salir al mundo
El salto exportador no sería posible sin la expansión logística. En 2025, Puerto Rosales movilizó casi 17 millones de toneladas de crudo, un 42% más que en 2024. Las obras de ampliación en la terminal —nuevos tanques de almacenamiento y mejoras en los puntos de amarre— junto con la expansión del sistema de oleoductos de Oldelval, permitieron aliviar los cuellos de botella que históricamente limitaban la evacuación del shale.
La operatoria también dio un paso cualitativo con la incorporación de buques tipo Suezmax, de mayor porte que los tradicionales Aframax. Aunque aún no cargan a plena capacidad, marcan una evolución en la escala del negocio exportador argentino.
Actualmente, la terminal proyecta ampliar su capacidad de almacenamiento desde 480.000 a 780.000 metros cúbicos y sumar una tercera posición de amarre, con el objetivo de acompañar el crecimiento previsto para 2026.
Impacto macroeconómico y equilibrio interno
El crecimiento de las exportaciones energéticas fue uno de los factores centrales detrás del superávit energético de 2025, que superó los US$ 7.800 millones. Las ventas externas del sector rebasaron los US$ 11.000 millones, mientras que las importaciones cayeron 18%, impulsadas por una mayor producción local.
Aun así, el sistema mantiene un equilibrio entre mercado interno y exportaciones: cerca de 9,4 millones de toneladas movilizadas por Puerto Rosales se destinaron a refinerías locales.
Ese balance será clave hacia adelante. A medida que la producción de Vaca Muerta continúe en ascenso, la capacidad de colocar excedentes en distintos mercados determinará buena parte del potencial exportador del país.
