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Vaca Muerta acelera hacia el millón de barriles diarios y ya proyecta el salto siguiente

Tras el récord de 910.489 barriles diarios, la capacidad de transporte por jornada se expande a más de 1,3 millones acorde a lo que se viene.

Durante décadas, producir un millón de barriles de petróleo por día fue un objetivo lejano para la industria argentina. Hoy, esa meta dejó de ser una aspiración para convertirse en un escenario cada vez más cercano. Impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, la producción nacional atraviesa un crecimiento sostenido que podría llevar al país a superar ese umbral histórico entre fines de este año y los primeros meses de 2027.

Las cifras muestran la velocidad del cambio. En junio, Argentina alcanzó una producción récord de 910.489 barriles diarios, el mayor volumen de su historia. El dato no sólo superó los registros recientes, sino que dejó atrás el máximo alcanzado en 1998, cuando la producción convencional marcó el pico histórico del país. Según las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la extracción crecerá alrededor de un 16% durante 2026, lo que convertirá a este año en el de mayor producción petrolera de la historia argentina.

Shale

El motor de ese crecimiento tiene nombre propio: Vaca Muerta. Hace apenas una década el shale representaba una porción marginal de la producción nacional. Hoy explica cerca del 70% del petróleo que produce el país y continúa aumentando su participación gracias al desarrollo de nuevos pozos y a la mejora permanente de la productividad de las operadoras.

Sin embargo, el principal desafío ya no está en el subsuelo. La capacidad para seguir aumentando la producción existe, pero el ritmo de crecimiento comenzó a depender cada vez más de la infraestructura necesaria para transportar ese petróleo hacia las refinerías y, sobre todo, hacia los mercados internacionales.

La producción petrolera se mantiene en niveles récord

Obras

La historia reciente refleja ese cambio. Hace pocos años, la capacidad del sistema de Oldelval se había convertido en el principal cuello de botella para Vaca Muerta. La respuesta fue una sucesión de inversiones que incluyó la reactivación del Oleoducto Trasandino (OTASA) hacia Chile, la construcción del proyecto Duplicar, el lanzamiento de Duplicar Norte y, ahora, el anuncio de Duplicar Extendido, una inversión de aproximadamente US$ 25 millones destinada a incorporar otros 200.000 barriles diarios de capacidad mediante mejoras operativas en estaciones de bombeo y sistemas de transporte.

El nuevo proyecto tiene una explicación contundente: la infraestructura recientemente inaugurada ya volvió a quedar al límite. Apenas unos meses después de finalizar la obra Duplicar, la programación de transporte de Oldelval superó nuevamente la capacidad disponible, obligando a la empresa a acelerar una nueva etapa de expansión para acompañar el crecimiento de la producción neuquina.

VMOS

Pero el verdadero cambio de escala llegará con el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). El oleoducto, impulsado por un consorcio de productores liderado por YPF, conectará la Cuenca Neuquina con la terminal de exportación que se construye en Punta Colorada, Río Negro. A diferencia de la infraestructura desarrollada durante décadas para abastecer el mercado interno, esta obra nace con un objetivo distinto: permitir que el petróleo argentino salga directamente a los mercados internacionales mediante buques de gran porte.

Las cifras muestran hasta qué punto cambió la visión de la industria. Según el CEO de Oldelval, Ricardo Hösel, una vez concluidos el VMOS y las ampliaciones actualmente en marcha, la capacidad de evacuación de la Cuenca Neuquina superará 1,3 millones de barriles diarios. Si además se consideran las salidas hacia el Pacífico y el abastecimiento de las refinerías locales, el sistema rondará los 1,45 millones de barriles por día.

Ese dato revela que las empresas ya no están planificando cómo llegar al millón de barriles diarios, sino cómo sostener una producción bastante superior. La infraestructura que hoy se construye está pensada para una Argentina que exportará crecientes volúmenes de crudo y que tendrá en el petróleo uno de los principales generadores de divisas de la próxima década.