Una empresa de EE.UU.se apresta para terminar la planta de uranio de Dioxitec, en Formosa
La firma Nano Energy presentó un plan para invertirá US$ 230 millones para finalizar la Nueva Planta de Uranio. Buscan encuadrarlo en el RIGI.
El Gobierno nacional avanza en su apuesta para el sector nuclear al evaluar la incorporación de capital extranjero bajo un esquema mixto de operación, a partir de una propuesta presentada por la firma estadounidense Nano Energy durante la Argentina Week.
La iniciativa apunta a reactivar y completar la planta de la empresa estatal Dioxitek en Formosa, una instalación clave para el ciclo de combustible nuclear que quedó inconclusa tras años de parálisis.
El proyecto, que ya fue presentado ante el Ministerio de Economía, contempla una inversión superior a los US$ 230 millones para finalizar la denominada Nueva Planta de Uranio (NPU), cuya construcción registra un avance cercano al 70%.
Modelo mixto
La propuesta surgió tras meses de trabajo conjunto entre ambas compañías, que incluyeron la firma de un memorando de entendimiento en 2025 y cuyo acuerdo terminó de consolidarse durante las jornadas de Argentina Week, en Nueva York, en un evento enfocado en el potencial del sector nuclear argentino.
El esquema planteado introduce el modelo auspiciado por la actual gestión para la actividad nuclear local: el Estado mantendría la propiedad de la planta y del terreno, pero transferiría su uso a una nueva sociedad operada junto al inversor extranjero, que aportaría capital, tecnología y gestión, a cambio del pago de un usufructo por los activos.
Salto para exportar
En términos productivos, el plan se estructura en dos etapas. La primera apunta a completar la obra y poner en marcha la producción de dióxido de uranio (UO), el insumo que abastece a las centrales nucleares argentinas. La segunda, más ambiciosa, prevé la construcción de una instalación complementaria para convertir ese material en hexafluoruro de uranio (UF), un compuesto clave para el proceso de enriquecimiento.
Este último punto representa un salto cualitativo: aunque Argentina cuenta con conocimiento técnico en esa conversión, nunca la desarrolló a escala industrial. La iniciativa permitiría no solo sustituir importaciones, sino también ingresar al mercado global de combustibles nucleares, donde la oferta es limitada y la demanda crece.
Además, el proyecto garantizaría el abastecimiento de dióxido de uranio para las centrales locales —con una demanda estimada en torno a las 230 toneladas anuales— y abriría una nueva ventana exportadora a partir del hexafluoruro.
Desde el Gobierno, la propuesta de Nano Energy es vista como un caso testigo del nuevo enfoque para sectores estratégicos: atraer inversiones privadas —incluido capital extranjero— bajo esquemas de asociación con empresas públicas, con el respaldo del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
