Sea Lion: el Reino Unido intensifica su desarrollo petrolero frente a las Islas Malvinas
El emprendimiento británico israelí incorporará una segunda unidad flotante de producción y prevé llegar a los 180.000 barriles diarios.
La exploración offshore en el mar argentino por ahora no logró resultados prometedores
El proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas, avanza hacia una nueva etapa de expansión que podría llevar la producción de crudo hasta los 180.000 barriles diarios, una cifra que lo convertiría en uno de los desarrollos offshore más relevantes del Atlántico Sur. La iniciativa es impulsada por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum, que ya cuentan con la aprobación de inversión para las primeras fases del emprendimiento.
La novedad surge a partir de la firma de un memorando de entendimiento para incorporar una segunda unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO), que permitiría acelerar la explotación de nuevas áreas del yacimiento y sumar hasta 125.000 barriles diarios adicionales a los 55.000 barriles por día previstos en las dos primeras etapas del desarrollo.
De concretarse ese esquema, la producción total alcanzaría alrededor de 180.000 barriles diarios, una magnitud comparable a la de algunos de los principales bloques productores de hidrocarburos de América Latina.
Proyección
El proyecto Sea Lion fue descubierto en 2010 y atravesó más de una década de demoras por dificultades financieras, costos elevados y cambios de socios. Sin embargo, a fines de 2025 logró alcanzar la Decisión Final de Inversión (FID), destrabando inversiones por más de 2.000 millones de dólares para las primeras fases de desarrollo. La producción comercial está prevista para 2028.
Actualmente, Navitas controla el 65% del proyecto y actúa como operador, mientras que Rockhopper posee el 35% restante. Según las estimaciones difundidas por las compañías, el campo contiene recursos que permitirían sostener décadas de producción y nuevas expansiones futuras.
El trasfondo geopolítico
El avance de Sea Lion vuelve a poner sobre la mesa la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas. Desde la perspectiva argentina, toda actividad hidrocarburífera desarrollada en el área sin autorización nacional es considerada ilegal.
Cuando se anunció la decisión de inversión del proyecto, la Cancillería argentina expresó su rechazo y advirtió sobre posibles acciones contra las empresas involucradas, al sostener que la explotación de recursos naturales en la zona requiere la participación y autorización del Estado argentino.
Las compañías, por su parte, continúan avanzando bajo las autorizaciones otorgadas por las autoridades de las islas y por el Reino Unido. La administración local de las Malvinas considera al proyecto una oportunidad estratégica para diversificar una economía históricamente dependiente de la pesca, con ingresos potenciales por regalías e impuestos durante varias décadas.

