Superávit energético: ¿cómo impacta en el bolsillo de los argentinos?

El superávit energético acumuló US$ 6.853 millones hasta julio, un 78,4% más que el año anterior, impulsado por el petróleo, aunque los combustibles aumentaron y erosionaron el poder adquisitivo.

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Pampa Energía

El sector energético se consolidó como uno de los principales motores de generación de dólares para la Argentina durante 2026. Entre enero y julio, la balanza comercial registró un superávit energético de US$ 6.853 millones, un 78,4% superior al obtenido en el mismo período del año pasado. El salto estuvo impulsado principalmente por las mayores exportaciones del crudo de Vaca Muerta.

Según un informe de Economía & Energía, (E&E) la consultora de Nicolás Arceo, las exportaciones del sector Combustibles y Energía alcanzaron los US$ 9.151 millones en los primeros siete meses del año, frente a los US$ 6.106 millones registrados en igual período de 2025. El incremento fue del 50%, el mayor crecimiento porcentual entre los principales sectores exportadores de la economía argentina.

El petróleo fue el gran protagonista: sus exportaciones crecieron 80% interanual y llegaron a US$ 5.722 millones entre enero y julio. El aumento combinó un crecimiento del 30% en los volúmenes exportados, que promediaron 321.000 barriles diarios, y una mejora del 19% en los precios, con un promedio de US$ 84 por barril.

La energía ya genera un fuerte saldo positivo

El resultado comercial no fue el único indicador favorable para el sector. En los primeros siete meses de 2026, el mercado energético registró un superávit acumulado de US$ 6.707 millones en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).

De ese total, US$ 3.580 millones correspondieron a la cuenta corriente y otros US$ 3.127 millones a la cuenta financiera y de capital. Los números muestran el creciente peso que tiene la energía en la generación de divisas de la economía argentina y reflejan el impacto que está teniendo el aumento de la producción hidrocarburífera.

El petróleo explica buena parte del salto. El crecimiento de las exportaciones petroleras está directamente relacionado con la expansión de la producción no convencional en Vaca Muerta. El incremento de los volúmenes enviados al exterior permitió que el petróleo se transformara en uno de los principales motores del superávit energético.

La tendencia, además, se produce en un momento en el que Argentina busca ampliar su capacidad de transporte y evacuación de crudo para sostener mayores niveles de producción y exportación durante los próximos años.

Pero los combustibles también subieron

El fuerte desempeño exportador convive con una realidad diferente para los consumidores argentinos. Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, en febrero de 2026, el precio de los combustibles aumentó 27% en el caso de las naftas y 23% en el gasoil.

El incremento fue menor al registrado en Estados Unidos, donde los precios subieron 43% y 34%, respectivamente, pero superior al observado en Brasil, con aumentos de 8% para la nafta y 4% para el gasoil. Durante el primer semestre, la nafta súper tuvo en Argentina un precio promedio de US$ 1,4 por litro, apenas por debajo del promedio latinoamericano de US$ 1,5. El gasoil, en cambio, promedió US$ 1,5 por litro, ligeramente por encima de los US$ 1,4 de promedio regional.

Uno de los datos más sensibles del informe aparece al comparar el precio de los combustibles con el poder adquisitivo. Entre enero y julio de 2026, el poder adquisitivo del salario registrado medido en litros de nafta cayó 15% interanual.

Es decir, aunque el sector energético logró aumentar sus exportaciones y generar un mayor ingreso de divisas, el precio de los combustibles avanzó más que la capacidad de compra de los salarios en esa comparación.

El dato permite observar una de las principales tensiones del escenario energético: el país mejora su posición externa gracias al petróleo, mientras los combustibles representan un costo creciente para los consumidores.

Superávit energético: las exportaciones de petróleo crecieron 80% interanual, impulsadas por Vaca Muerta.

Superávit energético: las exportaciones de petróleo crecieron 80% interanual, impulsadas por Vaca Muerta.

Los combustibles están más caros que un año atrás

El precio promedio del gasoil durante los primeros siete meses del año fue de $2.333 por litro a valores constantes, equivalente a unos US$ 1,5. Esto representa un aumento del 19% en pesos constantes y del 16% en dólares respecto del mismo período de 2025.

En las naftas súper y premium, el promedio fue de $2.161 por litro a valores constantes, unos US$ 1,4. La suba interanual fue del 16% en pesos y 13% en dólares. Sin embargo, el informe señala que el valor promedio de los combustibles en julio, medido en pesos constantes, todavía se encontraba ligeramente por debajo del promedio histórico desde 2010.

La evolución de las ventas también muestra un comportamiento dispar. Entre enero y julio, las ventas de naftas cayeron 1,8% interanual, principalmente por la baja de la nafta súper, que retrocedió 2,8%. El gasoil, en cambio, registró un aumento del 1,7% en sus ventas totales.

Pero el dato requiere una lectura más precisa: el crecimiento estuvo impulsado principalmente por una mayor demanda del sector agropecuario y de las centrales eléctricas. Las ventas de gasoil al público, en cambio, disminuyeron 2,3%.

Más dólares, pero con una cuenta pendiente

Los datos de Economía & Energía muestran así las dos caras del nuevo escenario energético argentino. Por un lado, el petróleo de Vaca Muerta aumenta su peso en las exportaciones, genera dólares y permite ampliar el superávit comercial energético.

Por otro, el aumento de los combustibles impacta sobre los consumidores y se refleja en una caída del poder adquisitivo del salario medido en litros de nafta. La evolución futura dependerá de cuánto pueda seguir creciendo la producción de Vaca Muerta, de la capacidad de Argentina para ampliar sus exportaciones y de la evolución de los precios internacionales.

El desafío será convertir el salto exportador de la energía en una mejora más amplia para la economía doméstica, mientras el país busca consolidar al sector hidrocarburífero como una fuente estructural de divisas.

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