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Siete barcos para pasar el invierno: ENARSA lanzó su quinta licitación del año para importar gas

La estatal ENARSA convocó a 39 empresas para comprar cargamentos de GNL con siete fechas de entrega posibles en julio y agosto, el período más exigido.

Cada invierno argentino tiene el mismo cronograma invisible: mientras las olas de frío van y vienen, ENARSA va licitando barco por barco el gas que la producción local todavía no alcanza a cubrir en los meses de pico. Esta semana llegó la quinta ronda del año, la más reciente de una serie que arrancó en marzo y que se repite cada vez que el organismo necesita asegurar nuevos cargamentos antes de que el frío apriete de verdad.

La convocatoria, formalizada por Energía Argentina S.A. (ENARSA), invitó a 39 empresas internacionales precalificadas a presentar ofertas para la compra de Gas Natural Licuado (GNL), con un esquema de siete fechas de entrega posibles distribuidas entre julio y agosto. El organismo no se compromete de antemano a comprar los siete cargamentos: el cronograma funciona como un menú de opciones del que, según evolucionen las temperaturas y la demanda real del mercado, se van seleccionando los buques que finalmente se confirman. Las empresas tuvieron plazo hasta el mismo día de la convocatoria para presentar sus ofertas económicas.

Que sea la quinta licitación del año no es un dato menor: revela el ritmo con el que la Argentina sigue necesitando completar, todos los inviernos, lo que la producción doméstica no llega a cubrir en los meses de mayor consumo. El esquema se repite desde 2008, cuando el país empezó a importar GNL de manera sistemática, y todavía no desapareció a pesar del salto productivo de Vaca Muerta.

Por qué hace falta una quinta vuelta, con Vaca Muerta en récord

La aparente contradicción -producción de gas en alza constante e importaciones que no desaparecen- tiene una explicación que ya es casi un lugar común del sector, pero que sigue siendo cierta: el problema no es de volumen total, sino de pico estacional. La curva de producción de la cuenca neuquina viene creciendo de manera sostenida mes a mes, pero el consumo residencial argentino no se comporta de manera pareja durante todo el año. En invierno, ese consumo -considerado prioritario por la regulación vigente, por delante de industrias y centrales térmicas- puede multiplicarse varias veces respecto del resto del año, y ningún sistema de transporte está diseñado para sobredimensionar su capacidad solo para cubrir esas semanas más frías.

El otro factor que viene cambiando, aunque más despacio, es la infraestructura de transporte interno. La ampliación del gasoducto Perito Moreno -la ex traza Néstor Kirchner-, que ejecuta TGS, vino aumentando la capacidad de mover gas desde la cuenca neuquina hacia los centros de consumo del AMBA y el norte del país, lo que en los últimos años redujo la cantidad de cargamentos que ENARSA necesita importar respecto de lo que se compraba antes de esa obra. Pero esa reducción es gradual: no eliminó la necesidad de las rondas de importación, solo achicó su escala año a año.

Imagen referencial.

El operativo logístico que se repite con cada cargamento

Cada cargamento que se adjudica sigue el mismo circuito técnico. El buque metanero llega y amarra en la terminal habilitada, transportando el gas en estado líquido a una temperatura de -161°C. Desde ahí, el hidrocarburo se transfiere a un buque regasificador, que lo devuelve a estado gaseoso mediante intercambio térmico. Una vez regasificado, el gas se inyecta directamente a los gasoductos troncales de transporte, desde donde llega a distribuidoras domiciliarias, grandes industrias y al parque de generación térmica que administra CAMMESA para producir electricidad.

Ese último destino -la generación eléctrica- es uno de los puntos más sensibles del esquema, porque buena parte del gas que ENARSA termina importando no se quema directamente en una cocina sino en una central térmica que genera la electricidad que sostiene la demanda eléctrica de pico invernal. Cuando el sistema no logra cubrir toda la demanda con gas, la generación térmica recurre a combustibles líquidos más caros, lo que termina trasladándose, tarde o temprano, al costo del sistema eléctrico completo.

La quinta ronda de este año confirma, en los hechos, que ese delicado equilibrio entre producción creciente, infraestructura de transporte todavía insuficiente para los picos, y necesidad de importar segue vigente. El número de cargamentos que finalmente se confirmen de las siete fechas ofrecidas va a depender, una vez más, de algo que ningún pliego puede controlar: cuántas olas de frío polar le toquen a la Argentina entre julio y agosto.