Shell se retiró de Argentina LNG, un proyecto clave para la exportación de gas de Vaca Muerta
La salida de la petrolera angloholandesa obliga a rediseñar el proyecto que lidera YPF y aspira a producir 12 millones de toneladas de GNL por año.
El proyecto Argentina LNG, concebido para transformar el potencial gasífero de Vaca Muerta en una plataforma exportadora de escala global de Gas Natural Licuado (GNL), sumó un golpe inesperado: Shell decidió retirarse de la fase inicial, apenas un año después de haber sido presentada como el reemplazo natural de Petronas.
La salida de la petrolera angloholandesa obliga a rediseñar la ingeniería societaria y financiera del emprendimiento que lidera YPF, y añade un nuevo nivel de incertidumbre a un plan estratégico para la industria energética argentina.
La compañía confirmó que no avanzará más allá de la etapa pre-FEED en la que había trabajado durante los últimos meses. Aunque aseguró que sigue viendo a la Argentina como un mercado con alto potencial y que continuará evaluando alternativas de expansión futura, el retiro deja un vacío significativo en un proyecto que aspira a producir entre 6 y 12 millones de toneladas de GNL por año a través de un esquema integrado de producción, transporte y licuefacción.
Los motivos de la salida de Shell
La salida de Shell está vinculada, en parte, a la reconfiguración de la alianza que estaba en gestación. Cuando la italiana ENI se sumó al proyecto a comienzos de año, el diseño original —previsto solo entre YPF y Shell — cambió de escala. La incorporación de un tercer actor con el que Shell mantiene históricamente una relación distante introdujo tensiones internas y diferencias en estilos de gestión que no lograron superarse durante la negociación técnica.
YPF, en cambio, fortaleció su vínculo con ENI tanto en el plano corporativo como político. La sintonía entre los directorios de ambas compañías y el alineamiento diplomático entre los gobiernos de Argentina e Italia consolidaron un entendimiento que dejó a Shell en una posición secundaria.
Ese desplazamiento se profundizó cuando la petrolera estatal avanzó en tratativas para que ENI ingrese en áreas de gas húmedo de Vaca Muerta asociadas a Pluspetrol, un proceso en el que Shell manifestó interés pero no encontró recepción.
La integración operativa —clave para compartir infraestructura entre las distintas fases del proyecto— comenzó a mostrar signos de fractura. El modelo que buscaba coordinar la participación de YPF, Shell y ENI no terminó de asentarse, especialmente a medida que el proyecto aceleraba sus plazos.
La postura de YPF sobre Shell
Con el objetivo de llegar cuanto antes a una decisión final de inversión, YPF endureció su postura e intensificó pedidos para que Shell formalizara su compromiso. Primero fueron gestiones reservadas; luego, planteos públicos. Las declaraciones del presidente de YPF, Horacio Marín, en foros energéticos —donde afirmó que el proyecto avanzaría con o sin Shell— marcaron un punto de inflexión. La presión por definir en tiempos acotados, que no coincidían con el cronograma interno de la angloholandesa, incomodó a la compañía y aceleró su salida.
En paralelo, el proyecto incorporó nuevas piezas que también modificaron el equilibrio inicial. La posible llegada de ADNOC, la petrolera estatal de Abu Dhabi, abrió otro frente de negociación, ampliando la complejidad del consorcio. Para Shell, que prioriza esquemas de gobernanza claros y alianzas estables en iniciativas de largo plazo, el creciente dinamismo del proyecto no encajó con su estrategia corporativa.
Impacto en Argentina LNG
La retirada de Shell genera un doble desafío para YPF. Por un lado, implica revisar el armado financiero de una obra multimillonaria diseñada para instalar inicialmente un buque licuefactor de 6 MTPA y, en una segunda etapa, sumar dos unidades adicionales para alcanzar 12 MTPA. Por otro lado, tensiona la visión de una cadena integrada de producción, en la que los socios debían participar desde el upstream hasta la exportación.
Shell continuará operando en Vaca Muerta —donde acaba de inaugurar una planta de procesamiento en Bajada de Añelo— y mantiene presencia en proyectos clave de petróleo y gas. Pero su decisión de no seguir en Argentina LNG deja a la estatal YPF con la tarea de reforzar la alianza con ENI y avanzar con las conversaciones con ADNOC para cubrir el espacio técnico y financiero que deja la angloholandesa.
El proyecto sigue en pie, pero la salida de uno de los jugadores más experimentados del mercado global de GNL obliga a recalibrar su estructura y su hoja de ruta. Mientras YPF trabaja para sostener la velocidad de ejecución, el rediseño del consorcio definirá cuánto podrá avanzar Argentina LNG en su objetivo de convertir el gas de Vaca Muerta en un vector exportador de alcance global.
