Qué son la energía mareomotriz y la undimotriz, el recurso argentino abundante que vive bajo el mar

Con más de 4.700 kilómetros de costa atlántica, Argentina posee condiciones naturales favorables para desarrollar las energías mareomotriz y undimotriz.

Energía mareomotriz

Energía mareomotriz

La transición energética y la necesidad de reducir emisiones vuelven a poner en agenda a las energías renovables no convencionales. En ese marco, la energía del mar aparece como una alternativa con alto potencial para Argentina, que cuenta con una de las costas atlánticas más extensas del mundo y con condiciones oceanográficas particularmente favorables. La energía mareomotriz aprovecha el movimiento periódico de las mareas, mientras que la undimotriz utiliza la energía generada por las olas.

Ambas fuentes se caracterizan por su previsibilidad —especialmente en el caso de las mareas— y por su bajo impacto en emisiones de carbono, lo que las convierte en un complemento atractivo dentro de una matriz energética diversificada.

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Energía marina

Energía marina

Mareomotriz y undimotriz, abundante y poco explotado

Con más de 4.700 kilómetros de litoral marítimo, Argentina dispone de zonas con alto potencial energético, especialmente en la región patagónica, donde la amplitud de mareas y la intensidad del oleaje superan los promedios internacionales. Sin embargo, a diferencia de la energía eólica o solar, el desarrollo de tecnologías marinas en el país se encuentra aún en una etapa preliminar.

Hasta el momento, no existen proyectos comerciales en operación, aunque sí estudios académicos y técnicos que identifican áreas aptas para ensayos piloto y desarrollos experimentales.

Uno de los principales obstáculos para la energía marina es el alto costo inicial de inversión. Los equipos deben soportar condiciones extremas de corrosión, oleaje y salinidad, lo que eleva los costos de diseño, instalación y mantenimiento.

A esto se suman los desafíos ambientales. Cada proyecto requiere evaluaciones específicas para minimizar el impacto sobre la fauna marina, la pesca y las dinámicas costeras. La aceptación social y la articulación con actividades productivas existentes son factores clave para cualquier avance en este tipo de generación.

Una oportunidad para el desarrollo tecnológico local

Especialistas del sector energético señalan que la energía mareomotriz y undimotriz podría convertirse en una plataforma de innovación industrial, impulsando el desarrollo de proveedores locales, ingeniería especializada y capacidades tecnológicas exportables.

En una primera etapa, estas fuentes podrían destinarse a sistemas aislados, comunidades costeras o proyectos híbridos que combinen energía marina con eólica y almacenamiento, aportando estabilidad a la red y reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.

En el mediano y largo plazo, la energía del mar podría desempeñar un rol complementario dentro de la matriz energética argentina, especialmente en regiones donde la infraestructura terrestre presenta limitaciones. Su previsibilidad y continuidad la convierten en una fuente atractiva para equilibrar la intermitencia de otras renovables.

Si bien el camino hacia su desarrollo comercial aún es largo, el potencial está presente y vuelve a instalarse como una alternativa estratégica en el debate energético nacional.

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