Puerto Rosales marca un nuevo hito: 900.000 barriles en un solo cargamento de crudo de Vaca Muerta
El aumento del porte de los buques acompaña el crecimiento de Vaca Muerta y abre mercados como el sudeste asiático.
Puerto Rosales se encuentra en plena expansión
Puerto RosalesEl sistema exportador de Vaca Muerta volvió a marcar un hito logístico: Puerto Rosales concretó el mayor embarque de crudo de su historia, con un cargamento cercano a los 900.000 barriles en una sola operación, reflejo directo del salto de escala que atraviesa la producción no convencional.
La marca fue alcanzada por el buque tanque Maran Helios, que cargó unos 142.000 metros cúbicos de petróleo —equivalentes a aproximadamente 893.000 barriles— en el nuevo muelle operado por Oiltanking Ebytem (OTAMERICA), con destino a Indonesia.
Cambio cualitativo
El volumen no solo representa un récord para la terminal, sino también un cambio cualitativo en la capacidad exportadora del país. La posibilidad de operar buques de mayor porte permite diluir costos logísticos por barril, mejorar precios de realización y ganar competitividad frente a otros crudos de la región.
El salto se apoya en las ampliaciones recientes de infraestructura en Puerto Rosales, que incorporó nuevas posiciones de carga y mayor capacidad de almacenamiento. Estas obras fueron clave para acompañar el crecimiento de la producción de Vaca Muerta, que en los últimos años viene registrando máximos históricos y presionando sobre los cuellos de botella logísticos.
Perfil exportador
En términos agregados, el incremento en el tamaño de los embarques también empieza a impactar en el perfil exportador argentino. Con cargamentos más grandes y frecuentes, el país logra mayor previsibilidad en sus envíos y mejora su inserción en mercados lejanos, particularmente en Asia, donde la escala es un factor determinante para cerrar operaciones.
En la comparación regional, Puerto Rosales comienza a acercarse a estándares de terminales de mayor desarrollo en América Latina, donde la operatoria con buques de gran tamaño es habitual. Este proceso es clave para que Argentina pueda sostener un sendero de crecimiento exportador en un escenario donde la producción de shale sigue en expansión.
El desafío hacia adelante pasa por sostener esta dinámica con nuevas inversiones en midstream: oleoductos, almacenamiento y ampliaciones portuarias que permitan evacuar volúmenes crecientes. En ese esquema, proyectos de expansión del sistema de transporte desde la Cuenca Neuquina aparecen como piezas centrales para evitar futuros cuellos de botella.
