Genneia inauguró el Parque Solar Anchoris y Mendoza se acerca a los 700 MW renovables

Con una inversión de US$160 millones, Genneia completa la puesta en marcha de los 180 MW que se integran a la red mendocina.

El desarrollo de la minería impulsa inversiones en energía. Imagen referencial.

El desarrollo de la minería impulsa inversiones en energía. Imagen referencial.

Genneia

La inauguración del Parque Solar Anchoris, de Genneia en Luján de Cuyo, Mendoza, se inscribe dentro de un escenario donde las provincias comienzan a acelerar proyectos de generación renovable con impacto directo en la matriz productiva argentina y local. Con la entrada en operación de su segunda etapa, el desarrollo alcanzó una potencia instalada de 180 MW.

El parque quedó consolidado como uno de los complejos solares más relevantes del oeste del país, en un contexto donde la expansión energética aparece cada vez más vinculada a la competitividad industrial y a la transición hacia fuentes limpias.

El proyecto demandó una inversión cercana a los US$ 160 millones y fue inaugurado oficialmente con la presencia de autoridades provinciales y directivos de la compañía. La primera fase había comenzado a operar en agosto de 2025, mientras que la puesta en marcha actual completa la capacidad total prevista, integrando al parque como un nodo energético dentro del sistema eléctrico regional. Según datos técnicos del desarrollo, Anchoris puede generar alrededor de 497.000 MWh anuales, volumen suficiente para abastecer el equivalente a unos 125.000 hogares y evitar más de 220.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono por año.

Desde el punto de vista tecnológico, el complejo cuenta con aproximadamente 360.000 módulos solares bifaciales orientados a maximizar la eficiencia energética, una configuración que refleja el salto de escala que están experimentando los proyectos solares en Argentina. Pero más allá de sus características técnicas, el foco político y estratégico de la inauguración estuvo puesto en el rol que la provincia busca asumir dentro del mapa energético nacional. La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, sostuvo que la obra acerca a la jurisdicción al objetivo de alcanzar los 700 MW de capacidad renovable instalada en 2026, una meta que, de cumplirse, ubicaría a la provincia entre los principales polos de generación limpia del país.

Genneia como ejecutor del impulso estatal

El anuncio no se limita a un número puntual. Según la planificación oficial, Mendoza proyecta superar ampliamente los 1.000 MW de energías limpias en los próximos años, un crecimiento que se apoya en esquemas de articulación público-privada como el que permitió desarrollar Anchoris, originalmente impulsado por la empresa estatal EMESA y luego ejecutado por capital privado. Este modelo busca replicar una tendencia que también se observa en otras regiones del país, donde la inversión energética se presenta como condición previa para atraer proyectos industriales y diversificar economías regionales.

En clave nacional, el parque refleja un cambio progresivo en la lógica del sistema eléctrico argentino. Mientras durante años la expansión energética estuvo concentrada en grandes desarrollos térmicos o hidroeléctricos, el crecimiento reciente muestra cómo provincias como Mendoza avanzan en generación renovable destinada a contratos corporativos bajo el Mercado a Término de Energías Renovables (MATER). Este enfoque apunta principalmente a grandes usuarios industriales, lo que posiciona a Anchoris no sólo como infraestructura energética sino también como una pieza dentro del entramado productivo que busca reducir costos eléctricos y mejorar la competitividad de sectores intensivos en consumo de energía.

El contexto nacional también ayuda a explicar el momento de la inauguración. Argentina atraviesa un proceso de redefinición de su matriz energética, con mayores incentivos a proyectos renovables y una creciente demanda de electricidad asociada a industrias estratégicas y economías regionales. En ese escenario, Mendoza intenta construir una ventaja comparativa basada en disponibilidad energética limpia, una condición que -según el discurso oficial- resulta clave para atraer inversiones vinculadas a la transición energética y al desarrollo productivo.

Así, Anchoris aparece como una señal dentro del mapa energético argentino: las provincias comienzan a disputar protagonismo en la planificación eléctrica mediante proyectos que combinan inversión privada, planificación pública y metas de descarbonización, en un momento en el que la energía vuelve a ocupar un lugar central dentro de la agenda económica nacional.

Las más Leídas