Exploración offshore del Atlántico Sur: los desafíos que enfrenta Argentina y el espejo africano
Un estudio elaborado por la Universidad Austral sostiene que el país está ante una oportunidad para fortalecer la soberanía energética, científica, tecnológica e industrial.
La exploración offshore en el Atlántico Sur marca una nueva oportunidad energética para Argentina.
TotalEnergiesLa exploración offshore volvió a ocupar un lugar central en la agenda energética argentina. El Atlántico Sur, durante años relegado, aparece otra vez como una frontera con enorme potencial para la producción de hidrocarburos, aunque cargada de desafíos técnicos, ambientales y políticos.
Así lo plantea el geólogo Sebastián Arismendi, profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral, en un artículo titulado “Exploración offshore en el Atlántico Sur: la nueva frontera energética”, donde analiza el presente argentino y lo contrasta con experiencias regionales e internacionales, en especial el caso africano.
El escenario argentino: avances técnicos y una pausa clave
El estudio señala que el Atlántico Sur volvió a ganar protagonismo a partir de 2018, cuando se impulsó una intensa actividad sísmica en cuencas como Austral, Malvinas Oeste y Argentina Norte. Entre 2019 y 2025 se adquirieron decenas de miles de kilómetros de sísmica 2D y 3D, con la participación de grandes operadoras internacionales. El punto más visible de esta etapa fue la perforación del pozo Argerich, en aguas ultraprofundas, una experiencia inédita para el país.
El resultado no fue comercialmente exitoso, pero Arismendi subraya que el valor del pozo fue técnico y estratégico. "Fue el primer pozo de una cuenca enorme y en gran medida desconocida”, explicó. La información geológica obtenida es clave para calibrar el potencial futuro del área. Lejos de significar un retroceso, la actual menor visibilidad pública responde —según explica— a una etapa de interpretación de datos y maduración técnica, más que a un freno de la exploración.
En paralelo, Argentina avanzó en un esquema de gobernanza ambiental inédito para el offshore, con consultas públicas, audiencias y declaraciones de impacto ambiental. Este proceso generó un fuerte debate social, con apoyos vinculados al empleo, la soberanía energética y el desarrollo tecnológico, y críticas centradas en los riesgos ambientales, la pesca y el turismo. Aun así, permitió dotar a la actividad de un marco regulatorio homogéneo y transparente.
El espejo africano y los desafíos que vienen
El contraste más potente que propone Arismendi es con Namibia, en el margen africano del Atlántico Sur. Allí, una serie de descubrimientos recientes llevó al país a pasar de la exploración inicial a un escenario de múltiples hallazgos con potencial comercial. La clave está en que ambos márgenes —el africano y el sudamericano— comparten una historia geológica común desde la apertura del Atlántico.
Mientras Namibia avanza hacia el desarrollo, Argentina enfrenta un desafío estructural: la falta de una cadena de suministros offshore plenamente desarrollada. Aunque proyectos como Fénix, en la Cuenca Austral, demostraron la capacidad técnica del país y hoy aportan cerca del 20% del gas nacional, el salto hacia grandes descubrimientos requerirá infraestructura, logística e integración industrial de largo plazo.
En este punto, Arismendi es claro: la exploración offshore no es solo una apuesta energética. “Explorar el Atlántico Sur es una oportunidad para fortalecer la soberanía energética, científica, tecnológica e industrial del país”, sostiene. Pero esa ventana, advierte, solo podrá aprovecharse con continuidad institucional, planificación estratégica y políticas de Estado que trasciendan los ciclos políticos.


