Energía nuclear en Argentina: una base silenciosa que vuelve a ganar protagonismo
Mientras el mundo busca cómo reemplazar emisiones, la energía nuclear vuelve a escena. En Argentina, ya está ahí: produce y no depende del clima.
Central Nuclear Atucha II
En medio del auge de las energías renovables, hay una fuente que funciona en segundo plano pero sin interrupciones: la energía nuclear. Argentina cuenta con tres centrales operativas —Atucha I, Atucha II y Embalse— que aportan alrededor del 7% de la electricidad del país. Puede parecer un número menor, pero tiene una diferencia clave: es energía constante, disponible las 24 horas, sin depender del viento o el sol.
En un sistema eléctrico cada vez más tensionado por la variabilidad de las renovables, esa estabilidad vuelve a ser valiosa.
A diferencia de otros países, Argentina no solo genera energía nuclear: también desarrolla tecnología. El país tiene una trayectoria de décadas en el sector, con empresas e instituciones que participan en el diseño, operación y exportación de tecnología nuclear.
El insumo clave es el uranio, un recurso que Argentina posee pero que hoy no explota de forma significativa. Y ahí aparece una de las tensiones del sector: mientras el país domina parte del conocimiento, depende en gran medida de insumos externos para sostener su operación.
El mundo vuelve a mirar lo nuclear
El contexto global cambió. Países que habían frenado sus programas nucleares están volviendo a evaluarlos frente a la necesidad de reducir emisiones sin comprometer la seguridad energética. Europa, Estados Unidos y Asia están reactivando proyectos o extendiendo la vida útil de centrales existentes.
En ese escenario, la energía nuclear deja de ser una opción ideológica para convertirse en una herramienta pragmática.
El dilema argentino con el uranio
Argentina tiene capacidad instalada, conocimiento técnico y experiencia. Pero el desafío no es menor: mantener y ampliar el parque nuclear requiere inversiones de largo plazo, decisiones políticas sostenidas y una estrategia clara sobre el rol del sector en la matriz energética.
La pregunta no es si el país puede hacerlo.
Es si decide hacerlo en un momento donde el mundo vuelve a considerar lo nuclear como parte de la solución.

