El Gobierno nacional reactivará la planta de Agua Pesada en Neuquén y apuesta a relanzar el sector nuclear
La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), en Neuquén, está paralizada desde 2017. La medida apunta a recuperar capacidades y reducir la dependencia externa.
La política energética argentina sumó un giro relevante con el anuncio de la reactivación de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Neuquén y fuera de operación desde 2017. La decisión, impulsada por el Gobierno de Javier Milei, busca reposicionar al país en un segmento clave del ciclo nuclear.
La planta es operada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y fue concebida como una de las instalaciones más importantes del mundo en su tipo, con capacidad para producir agua pesada, insumo esencial para los reactores nucleares de tecnología CANDU, como Atucha I y Atucha II.
Durante años, la PIAP fue un activo estratégico no solo para el abastecimiento local, sino también con potencial exportador. Sin embargo, la paralización de obras nucleares y la falta de demanda interna derivaron en su cierre operativo, con fuerte impacto en empleo calificado y capacidades tecnológicas.
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La reactivación apunta a recuperar know-how, reinsertar al país en cadenas globales del sector nuclear y asegurar suministro para el parque de generación existente.
La decisión del Gobierno nacional de fortalecer
El relanzamiento de la PIAP se da en un contexto donde la energía nuclear vuelve a ganar relevancia como fuente firme, no intermitente y baja en emisiones, en un mundo que busca reducir carbono sin resignar seguridad energética.
Para Argentina, fortalecer el sector nuclear implica diversificar una matriz aún muy concentrada en gas natural, y reducir vulnerabilidades frente a shocks externos.
En Neuquén, la reactivación tendría impacto directo en empleo industrial calificado, proveedores locales y formación técnica. A nivel nacional, refuerza una cadena industrial donde Argentina conserva ventajas comparativas poco frecuentes en la región.
