De los tres turnos al ajuste: por qué Tenaris despidió a 150 trabajadores en su planta de Valentín Alsina
La fábrica de Tenaris SIAT, que llegó a tener 500 operarios por el gasoducto Perito Moreno, quedó sin pedidos tras perder la licitación del ducto a Río Negro.
La planta de Tenaris SIAT en Valentín Alsina, partido de Lanús, despidió a 150 trabajadores contratados a partir de este miércoles 1° de julio, según confirmó públicamente el delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Dylan Paz. La medida representa cerca del 43% de la dotación actual del establecimiento, que hasta esta semana empleaba a unos 350 operarios entre contratados y efectivos, y constituye el ajuste más significativo en esa fábrica en al menos una década, según coinciden los propios trabajadores afectados.
"El último jueves nos confirmaron la baja de 150 compañeros que a partir del miércoles no van a estar más", afirmó Paz, que detalló que se trata de personal contratado desde 2022, en muchos casos con renovaciones que iban de mensuales a cuatrimestrales según la carga de trabajo de la planta. La decisión llega después de varios meses de un esquema de suspensiones rotativas que la empresa había acordado con el sindicato desde abril, en un intento de sostener los puestos mientras se esperaba la adjudicación de nuevos contratos vinculados a infraestructura energética.
La planta de SIAT, instalada en Valentín Alsina desde 1983, fabrica tubos de acero con costura destinados principalmente a oleoductos y gasoductos para la industria petrolera. Su mejor momento reciente coincidió con la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner —rebautizado Perito Moreno tras el cambio de gestión nacional—, cuando llegó a operar en tres turnos y a emplear a más de 500 trabajadores para fabricar la totalidad de los caños de esa obra, que conecta Vaca Muerta con el Gran Buenos Aires.
Esa demanda se agotó a fines de 2025, cuando terminó también el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Desde entonces, la planta no consiguió un proyecto de envergadura similar que sostuviera el nivel de actividad, y empezó a operar con suspensiones rotativas mientras esperaba el resultado de la licitación que, en los hechos, terminó definiendo su suerte: la provisión de caños para el nuevo gasoducto que unirá Vaca Muerta con la costa de Río Negro.
La licitación que cambió todo: Welspun le ganó a Tenaris
Ese gasoducto, de aproximadamente 500 kilómetros, es una pieza clave de infraestructura asociada al proyecto Argentina LNG que impulsa Southern Energy (SESA), el consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. A comienzos de este año, la licitación para proveer los caños de ese ducto fue adjudicada a la empresa india Welspun, cuya oferta resultó más competitiva que la de Tenaris. De haber ganado Techint, toda la fabricación de esos tubos se habría concentrado, según fuentes sindicales, en la planta de Valentín Alsina.
Paolo Rocca, entonces CEO de Tenaris, llegó a ofrecer igualar posteriormente el precio de la oferta ganadora con el objetivo explícito de sostener la actividad industrial de la planta argentina, pero la adjudicación no se modificó. La derrota frente a Welspun no fue, además, un hecho aislado: la compañía también quedó afuera de la licitación para la construcción de otro tramo de 471 kilómetros entre Neuquén y la costa rionegrina, dentro del mismo proyecto de Southern Energy, y el cierre del proyecto Duplicar Norte —que amplía la capacidad de evacuación de petróleo en Vaca Muerta— terminó de despejar la agenda de pedidos que sostenía el ritmo productivo de SIAT.
Un freno fabril en medio de un boom de actividad en Vaca Muerta
Lo que vuelve más visible la paradoja del caso es el contraste con la actividad de la cuenca neuquina. Según remarcó el propio delegado sindical, Vaca Muerta atraviesa hoy un nivel récord de perforaciones, un contraste directo con la caída de actividad en la planta que históricamente abasteció buena parte de esa infraestructura. Para la representación gremial, la explicación no se agota en la pérdida puntual de una licitación: apunta también a la mayor competencia de productos importados, en un contexto de apertura comercial que, sostienen, perjudica a la industria de tubos sin costura y con costura fabricados en el país frente a alternativas asiáticas más baratas.
La planta funciona hoy con tres líneas de producción, de las cuales solo una se mantiene con actividad constante —la de los caños de menor diámetro—, mientras las otras dos quedaron prácticamente sin pedidos. Esa reconfiguración productiva es la que, en los hechos, dejó a 150 puestos de trabajo sin tareas que justificaran sostener el vínculo contractual.
Lo que pide el sindicato: extender las suspensiones hasta octubre
La UOM Avellaneda-Lanús propuso a la empresa retrotraer los despidos y extender el esquema de suspensiones rotativas hasta fin de año, apostando a que hacia octubre se abran nuevas licitaciones de infraestructura energética que permitan recuperar parte de la actividad perdida. "El costo de esta situación lo tiene que pagar la empresa, que es una multinacional y tiene la espalda para hacerlo, no los trabajadores", planteó Paz, en una de las frases que más circuló entre los gremios del sector en las últimas horas.
Los trabajadores que continúan en la planta —alrededor de 200, entre efectivos y contratados que no fueron alcanzados por la medida— resolvieron en asamblea avanzar con un plan de lucha que incluye una movilización a la sede sindical de Avellaneda-Lanús, donde definirán los próximos pasos junto con las autoridades gremiales. El conflicto se da, además, en un momento de fuerte incertidumbre institucional para la propia UOM, con la organización intervenida y las negociaciones paritarias del sector sin avances significativos.
El telón de fondo: el recambio en la conducción de Tenaris
El conflicto laboral en Valentín Alsina se entrelaza con un cambio que, aunque no es contemporáneo a los despidos, sigue marcando el clima político alrededor de la empresa. El 6 de mayo pasado, Tenaris anunció que Paolo Rocca dejaba la dirección ejecutiva de la compañía después de casi tres décadas al frente de la gestión diaria, en una sucesión planificada que la empresa describió como un proceso de largo plazo. Su reemplazo, Gabriel Podskubka —ingeniero argentino que se desempeñaba como director global de Operaciones desde 2023—, asumió como nuevo CEO, mientras Rocca conserva los cargos de presidente del Grupo Techint y chairman de Tenaris.
Ese recambio se produjo apenas semanas después del cruce público entre Rocca y el presidente Javier Milei, que en marzo había calificado al empresario de "prebendario" en el marco de la disputa por la licitación del gasoducto a Río Negro. La compañía sostuvo entonces que la sucesión no guardaba relación con esa controversia, sino que respondía a una planificación de liderazgo gestada con anterioridad. Para los trabajadores de SIAT, sin embargo, la secuencia completa —pérdida de la licitación, tensión política, cambio de conducción y ahora despidos— compone un mismo capítulo: el de una planta que pasó, en menos de dos años, de fabricar a tres turnos los caños del gasoducto más importante de la última década a no tener trabajo para sostener a casi la mitad de su personal.

