Convencional: Mendoza cedió áreas abandonadas por YPF a la petrolera Venoil

La provincia cedió las áreas Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande en su apuesta por mantener activas las explotaciones maduras.

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El mapa petrolero de Mendoza sigue transformándose. El Gobierno provincial autorizó la cesión de dos áreas hidrocarburíferas operadas por YPF a la empresa mendocina Venoil, en una nueva etapa del proceso de reorganización de activos convencionales impulsado por la petrolera de mayoría estatal.

La decisión alcanza a las áreas Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande, ubicadas en el sur provincial, y se enmarca dentro del denominado Plan Andes, la estrategia con la que YPF viene desprendiéndose de yacimientos maduros para concentrar recursos financieros y operativos en activos de mayor productividad, principalmente en Vaca Muerta.

Transformación estructural

La autorización fue formalizada por el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, que consideró cumplidos los requisitos técnicos, económicos y legales para concretar la transferencia. La operación permitirá que Venoil asuma la explotación de ambos bloques y presente planes de inversión orientados a sostener e incrementar la producción.

Más allá del cambio de operador, la medida refleja una transformación estructural que atraviesa a toda la industria hidrocarburífera argentina. Mientras las grandes compañías concentran sus inversiones en desarrollos no convencionales, numerosas áreas convencionales están pasando a manos de empresas independientes que encuentran oportunidades donde las operadoras de mayor escala ya no consideran prioritario invertir.

Mendoza se convirtió en uno de los principales laboratorios de ese proceso. Durante los últimos dos años la provincia acompañó una serie de transferencias de activos que involucraron a YPF y a otras compañías, con el objetivo de evitar el abandono de áreas maduras y promover nuevos planes de desarrollo. La lógica es sencilla: yacimientos que resultan marginales para una gran empresa pueden seguir siendo rentables para operadores más pequeños, con estructuras de costos más ajustadas y una gestión más focalizada.

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VenOil opera, entre otros lugares, áreas en Mendoza y Santa Cruz

VenOil opera, entre otros lugares, áreas en Mendoza y Santa Cruz

Extender la vida útil

La administración de Alfredo Cornejo viene defendiendo este esquema como una herramienta para sostener la actividad hidrocarburífera convencional, preservar empleo y generar nuevas inversiones en regiones donde el petróleo continúa siendo un motor económico relevante. Desde la provincia sostienen que el ingreso de operadores especializados permite extender la vida útil de los campos y mejorar la recuperación de reservas.

Para YPF, en cambio, la estrategia responde a una redefinición de prioridades. La compañía liderada por Horacio Marín busca concentrar capital en los activos de mayor rentabilidad, especialmente en Vaca Muerta, donde la productividad por pozo y las perspectivas exportadoras ofrecen retornos significativamente superiores a los de los yacimientos convencionales maduros.

El Plan Andes es probablemente la expresión más visible de esa política. A través de este programa, YPF avanzó en la transferencia de decenas de áreas convencionales en distintas provincias, impulsando la aparición de nuevos actores que buscan revitalizar activos con décadas de producción.

En Mendoza, el proceso ya muestra una dimensión considerable. Antes de esta operación se habían concretado cesiones de otros bloques a empresas como PCR, Petróleos Sudamericanos y distintos consorcios privados, configurando un escenario mucho más atomizado que el existente apenas unos años atrás.

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