Cayó la actividad energética: la generación de electricidad y gas marcan la baja en el tercer trimestre

El Índice Sintético de Energía (ISE) retrocedió 0,2% frente al mismo período de 2024, aunque avanzó 1,8% en relación con el segundo trimestre del año. El petróleo tuvo números positivos.

La generación de electricidad mostró una contracción del 1,6% interanual entre julio y septiembre.

La generación de electricidad mostró una contracción del 1,6% interanual entre julio y septiembre.

Noticias Argentinas

Afectada por la caída de la generación de electricidad y gas, la actividad energética mostró señales mixtas durante el tercer trimestre de 2025 y registró un leve retroceso en la comparación interanual.

Al mismo tiempo exhibió una recuperación respecto del trimestre inmediato anterior, lo que refleja un escenario de transición marcado por comportamientos dispares entre los distintos segmentos de la matriz.

De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, el Índice Sintético de Energía (ISE) cayó 0,2% frente al mismo período de 2024, aunque avanzó 1,8% en relación con el segundo trimestre del año.

El repunte de corto plazo estuvo impulsado principalmente por el desempeño del petróleo y de la autogeneración eléctrica, que compensaron parcialmente la debilidad observada en la generación eléctrica tradicional y en el gas.

Electricidad y gas: los factores detrás de la baja interanual

En el segmento eléctrico, la generación neta del Sistema Interconectado Nacional mostró una contracción del 1,6% interanual entre julio y septiembre. Según el organismo estadístico, la principal explicación estuvo en la menor generación térmica, que tuvo un peso decisivo en el resultado global del trimestre.

Las expectativas empresarias para el cierre del año son moderadas. De cara al cuarto trimestre, las firmas del sector se dividen en partes iguales entre quienes prevén un aumento de la demanda interna y quienes no esperan cambios. En materia de exportaciones, la mayoría de las compañías no proyecta ventas externas en el corto plazo

El gas natural también aportó a la baja del ISE. El volumen distribuido durante el tercer trimestre cayó 3,4% interanual, afectado por un menor consumo tanto de usuarios industriales como residenciales. En este caso, las perspectivas son mayormente conservadoras: más del 90% de las empresas considera que la demanda interna se mantendrá sin variaciones, mientras que las exportaciones siguen siendo marginales para la mayoría del sector.

Petróleo y autogeneración, los motores de la mejora trimestral

El comportamiento del petróleo fue uno de los principales factores que permitió frenar el retroceso general. Los derivados seleccionados para el cálculo del ISE crecieron 4,4% interanual, medidos en toneladas equivalentes de petróleo. Dentro de este grupo, el gasoil —excluido el destinado a centrales eléctricas— tuvo la mayor incidencia positiva.

A pesar de estos números, el clima de negocios no es plenamente optimista. Casi la mitad de las empresas del sector petrolero espera una caída de la demanda interna en el último trimestre del año, mientras que solo una minoría anticipa una mejora. En exportaciones, predominan las proyecciones de estabilidad o descenso.

En paralelo, la autogeneración eléctrica mostró un desempeño destacado. La energía autogenerada en la minería y la industria manufacturera creció 7,9% interanual, impulsada tanto por mayores despachos al Mercado Eléctrico Mayorista como por un aumento del autoconsumo. Este comportamiento contrasta con la cogeneración industrial, que cayó 2,9% en el mismo período.

Biocombustibles: señales opuestas dentro del sector

El balance de los biocombustibles también fue dispar. La producción de biodiésel se redujo 9,6% interanual, con fuertes caídas en los despachos al mercado interno y una baja más moderada en las exportaciones. En cambio, el bioetanol mostró una expansión del 5,3%, apalancada tanto por la producción a partir de caña de azúcar como, especialmente, por el bioetanol de maíz.

En conjunto, los datos del tercer trimestre reflejan una actividad energética que aún enfrenta desafíos estructurales, pero que empieza a mostrar señales de recomposición en algunos segmentos clave, con un cierre de año que dependerá del desempeño del consumo interno y de la evolución de los mercados externos.

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