Argentina importa gas desde Chile y consolida un esquema más flexible en el mercado energético
La firma Cinergia concretó la operación, en el marco del nuevo sistema por el cual los privados deberán cubrir sus necesidades sin intervención del Estado.
En medio del reordenamiento del sector energético local, Argentina volvió a importar gas natural desde Chile a través del norte del país, en una señal concreta del funcionamiento más flexible que empieza a adoptar el sistema.
La operación fue realizada por la empresa Cinergia, que concretó envíos desde Chile hacia la Argentina mediante el Gasoducto Norandino, con volúmenes que alcanzaron hasta 2 millones de metros cúbicos diarios en jornadas puntuales de marzo.
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“La operación representó un desafío muy grande para todos”, afirmó Julieta Dell Oro, gerente general de la filial argentina de la compañía, al referirse a la coordinación necesaria entre actores de ambos países para concretar los envíos.
Según explicó la ejecutiva, se trató de una operatoria inédita en su tipo, que implicó articular capacidades técnicas y comerciales en ambos lados de la cordillera. En esa línea, destacó que el envío de gas desde Chile hacia la Argentina responde a un esquema cada vez más dinámico en la región.
Sistema más flexible
El flujo marca un cambio de lógica respecto del esquema histórico. Durante años, la Argentina fue exportadora neta de gas hacia Chile, pero la reversión de los envíos en determinados momentos evidencia un sistema más flexible, donde las empresas ajustan sus operaciones según precios y necesidades del mercado.
El movimiento se da en paralelo a la estrategia del Gobierno de avanzar hacia un modelo con mayor protagonismo del sector privado en la comercialización del gas. La intención es reducir la intermediación estatal y permitir que las compañías negocien directamente el abastecimiento, tanto a nivel local como regional.
En ese contexto, la importación desde Chile aparece como un anticipo de ese esquema, con empresas que aprovechan las condiciones del mercado para definir flujos de suministro de manera más ágil.
Los volúmenes enviados desde Chile provienen del GNL que ingresa por barco a la terminal de Mejillones, en el norte del país, donde es regasificado antes de ser inyectado al sistema. De este modo, la Argentina termina importando de forma indirecta gas vinculado al mercado internacional, en momentos en que los precios globales muestran alta volatilidad.
Protagonismo del sector privado
El movimiento se inscribe en un cambio más amplio impulsado por el Gobierno, que formalizó un nuevo esquema para el mercado de gas a través de una resolución de la Secretaría de Energía publicada a comienzos de 2026. La norma habilita a las empresas privadas a encargarse de la importación y comercialización de gas natural —en particular de GNL—, con el objetivo de reemplazar progresivamente el rol del Estado como comprador centralizado.
La medida marca un quiebre respecto del esquema vigente en los últimos años, en el que Energía Argentina (Enarsa) concentraba las compras externas para cubrir la demanda, especialmente en invierno. A partir de ahora, serán los propios actores del mercado —productores, comercializadores y grandes usuarios— los que deberán negociar contratos, asumir riesgos de precio y garantizar el abastecimiento, bajo un modelo orientado a mayor competencia y transparencia en la formación de precios.

