El Gobierno nacional impulsa el desarrollo del Gas Licuado de Petróleo Automotor (GLPA)
La secretaria de Energía, María Tetamantti, anunció un proyecto de estabilidad fiscal para las inversiones en el sector, actualmente concentrado en el NEA.
El Gobierno nacional comenzó a delinear una nueva estrategia para impulsar el desarrollo del Gas Licuado de Petróleo Automotor (GLPA) como parte de la transición energética, con el objetivo de diversificar la matriz de combustibles en el transporte y reducir costos estructurales del sistema.
La iniciativa apunta a posicionar al GLPA como una alternativa intermedia entre los combustibles líquidos tradicionales y el gas natural comprimido (GNC), en un contexto donde el país busca aprovechar el excedente de producción de hidrocarburos —particularmente de Vaca Muerta— y disminuir la dependencia de importaciones.
Un combustible con baja penetración, pero alto potencial
Actualmente, el GLPA tiene una presencia marginal en la Argentina, especialmente si se lo compara con el GNC, que cuenta con una red consolidada y millones de vehículos convertidos. Sin embargo, desde el Gobierno consideran que existe un amplio margen de crecimiento en segmentos específicos, como flotas comerciales, transporte pesado y logística urbana.
Las estaciones de GLPA están concentradas principalmente en el noreste, con una expansión activa en Chaco (Resistencia, Sáenz Peña), Formosa (Capital), Corrientes (Capital) y Misiones (Posadas). El desarrollo se vincula con la falta de gasoductos troncales en esa zona.
Durante el 39° Congreso de la industria realizado en Buenos Aires, la secretaria de Energía, María Tettamanti, planteó que el desarrollo del GLPA forma parte de una estrategia para ampliar el uso del gas en el transporte y aprovechar mejor los recursos disponibles. En ese marco, sostuvo que el objetivo es “generar condiciones” para que el sector crezca con mayor participación privada y nuevas inversiones.
Reformas regulatorias y estabilidad fiscal
La hoja de ruta oficial contempla una actualización del marco normativo para habilitar nuevas estaciones de carga, promover la conversión de vehículos y fomentar la participación del sector privado.
En paralelo, el Ejecutivo trabaja en un proyecto de ley de estabilidad fiscal que otorgue previsibilidad por hasta diez años a las inversiones vinculadas al GLPA. La intención es reducir la incertidumbre y mejorar el acceso al financiamiento para proyectos de mediano y largo plazo.
En esa línea, Tettamanti también remarcó que el país busca “capitalizar el excedente de producción” generado por el crecimiento de Vaca Muerta, especialmente para sustituir importaciones de combustibles líquidos más costosos como el gasoil.
El vínculo con el GNC: competencia y complementariedad
Uno de los puntos clave del debate es el impacto que podría tener el desarrollo del GLPA sobre el GNC, históricamente dominante en el segmento de gas para transporte en la Argentina.
Especialistas del sector señalan que, lejos de desplazarlo, ambos combustibles podrían complementarse. Mientras el GNC mantiene ventajas en el uso urbano liviano, el GLPA podría ganar terreno en aplicaciones donde se requiere mayor autonomía o logística más flexible.
Además, una mayor penetración de ambos combustibles permitiría reducir la importación de gasoil y naftas, con impacto directo en los costos del sistema energético y en los precios al consumidor.
Clave económica: aprovechar el excedente de Vaca Muerta
Otro eje central de la estrategia es capitalizar el crecimiento de la producción de hidrocarburos no convencionales. El desarrollo de Vaca Muerta está generando un excedente de GLP que podría destinarse tanto al mercado interno como a la exportación.
El fomento del GLPA se inscribe dentro de una transición energética pragmática, donde el gas —en sus distintas variantes— funciona como puente hacia esquemas de menor emisión.
