Antofagasta Minerals

|

Cobre

Distritos de cobre y frontera: el planteo de la minera de la familia más rica de Chile sobre Argentina

El CEO Antofagasta Minerales describió modelos con infraestructura integrada y señaló la cercanía de Los Pelambres con mineralizaciones de cobre en Argentina.

La cercanía de El Pachón y la mina de cobre Pelambres, en la frontera.

La cercanía de El Pachón y la mina de cobre Pelambres, en la frontera.

Imagen generada con IA

El CEO de Antofagasta PLC, Iván Arriagada, hizo referencia al concepto de desarrollo por distritos mineros durante su exposición en la CESCO Week realizada en Santiago de Chile, en el marco de un análisis sobre operaciones ubicadas en zonas cercanas a la frontera con Argentina.

En su intervención, el ejecutivo describió cómo la utilización de infraestructura compartida -incluyendo sistemas de agua, transporte de concentrados y facilidades operativas- permitiría avanzar en proyectos con menores requerimientos de capital y mayor velocidad de ejecución, en base a la integración de distintos activos dentro de un mismo esquema operativo.

En ese contexto, mencionó que Pelambres se ubica en una zona adyacente a Argentina (San Juan) donde existen otras mineralizaciones, incorporando una referencia a la continuidad geológica a lo largo de la cordillera. El proyecto más próximo a ese corredor es El Pachón, ubicado en la provincia de San Juan y controlado por Glencore, a pocos kilómetros del límite internacional.

Interés en Argentina en un nuevo ciclo del cobre

En paralelo a este planteo, y según indica Blomberg, Antofagasta Minerals, evalúa oportunidades de inversión en Argentina, en un contexto definido por la propia compañía como una de las nuevas fronteras del cobre a nivel global. La compañía chilena, propiedad de la familia Luksic, es la minera privada de capitales trasandinos más importante dentro de las operaciones chilenas y cotiza en Londres.

El análisis contempla tanto el desarrollo de programas de exploración propios como la posibilidad de avanzar mediante asociaciones con proyectos ya existentes en el país, entre ellos El Pachón, ubicado en la provincia de San Juan y cercano a la frontera con Chile, justo frente a la operación que ellos ya tienen en producción.

De acuerdo con lo señalado por Blomberg, el interés se encuentra en una etapa inicial y sin definiciones sobre activos específicos, aunque la compañía identifica condiciones favorables para el desarrollo de nuevos proyectos, en línea con el crecimiento de la demanda global de cobre impulsada por procesos de electrificación y transición energética.

Infraestructura, servicios y lógica regional

Dentro de ese análisis, la compañía identifica como un factor relevante la posibilidad de aprovechar el ecosistema minero chileno para el desarrollo de proyectos en Argentina. En particular, se mencionan capacidades vinculadas a logística, acceso portuario, provisión de agua y servicios especializados, desarrolladas durante décadas en Chile.

Este punto se vincula con la referencia realizada por Arriagada durante CESCO Week, en la que destacó la utilización de infraestructura compartida como herramienta para optimizar el desarrollo de proyectos, en un esquema que puede extenderse a escala regional en función de la ubicación de los yacimientos.

El interés por Argentina se da en un contexto de cambios en el marco regulatorio y de incentivos a la inversión. Entre ellos se encuentra el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que contempla beneficios fiscales, estabilidad normativa por 30 años y condiciones específicas para el acceso a divisas y arbitraje internacional.

A su vez, el país muestra un crecimiento reciente en exportaciones mineras, que en 2025 alcanzaron los US$6.073 millones, con predominio de oro, litio y plata dentro de la canasta exportadora.

En este escenario, el cobre aparece como uno de los ejes de expansión proyectados por el Gobierno nacional, con múltiples proyectos en distintas etapas de avance.

Antecedentes operativos y escala de proyectos

Antofagasta ya tuvo participación en El Pachón durante la década de 1990, antes de su salida del proyecto, que posteriormente quedó bajo control de Glencore. Actualmente, El Pachón se proyecta como una iniciativa de gran escala, con requerimientos de inversión estimados en torno a los US$9.500 millones para su desarrollo.

La proximidad geográfica entre este proyecto y Los Pelambres, junto con la continuidad geológica en la franja cordillerana, configura un escenario de análisis en el que la integración de infraestructura y servicios aparece como una variable relevante para la evaluación de futuros desarrollos.

En la región ya existen antecedentes de integración operativa entre proyectos ubicados a ambos lados de la cordillera, como el caso de Vicuña, que se estructura bajo un esquema binacional con planificación conjunta de recursos e infraestructura.

Este tipo de desarrollos introduce un marco operativo en el que la coordinación entre jurisdicciones, el uso compartido de infraestructura y la planificación integrada de activos forman parte del análisis técnico de proyectos de gran escala en la región andina.

Las más Leídas