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OPINION

Compren dólares, viva Vaca Muerta: la lógica circular de la visita del FMI

Georgieva recorrió Vaca Muerta, elogió las reservas y descartó nuevo financiamiento. Faltó, eso sí, el que la invitó.

Kristalina Georgieva bajó del helicóptero en Loma Campana pasadas las diez y media de la mañana. La recibió Horacio Marín, con Rolando Figueroa y Luis Caputo de anfitrión oficial. Faltaba, sin embargo, el nombre que figura en la invitación: Javier Milei se subió a otro avión, rumbo a Lima, para la asunción de Keiko Fujimori. La primera visita de una directora gerente del FMI a la Argentina en ocho años terminó siendo, en su capítulo más fotogénico, una recorrida sin el fotografiado principal.

No es un detalle menor. Es, más bien, el resumen de toda la escena: la mejor foto de esta gira no la tomó quien la organizó.

Lo que sí estuvo, sobra. Caputo le regaló a Georgieva una camiseta de la Selección con "Kristalina" y el número 10 estampados. Ella, generosa, calificó de "cute" a la Ley de Inocencia Fiscal —ese nombre que ya de por sí pide ironía sin necesidad de agregarle nada— y les preguntó a un grupo de estudiantes en el Palacio Libertad cuántos de ellos tenían dólares bajo el colchón. Risas, cámaras, aplausos.

Vaca Muerta produce petróleo. Y también coartadas

La escala en Neuquén cumplió su función de siempre: la de ser el escenario donde el relato energético argentino se filma mejor que en cualquier otro lado. Marín tuvo dos horas —demoradas una más de lo previsto— para explicarle a la comitiva la producción, la infraestructura y una proyección de exportaciones de entre US$11.000 y US$15.000 millones anuales. Todo real, todo verificable. Lo que no estaba en el guion es que la foto necesitaba a Vaca Muerta más de lo que Vaca Muerta necesitaba la foto: un yacimiento que ya bate récords mes a mes no precisa el aval de un organismo internacional para seguir produciendo. El aval es para otra cosa.

El consejo que se explica solo

Después vino la parte seria, o lo que pasa por serio en una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Economía. Georgieva destacó que el Banco Central acumuló unos US$ 30.000 millones en reservas, celebró que el Tesoro colocó bonos por US$ 5.000 millones y les pidió, textual, que "sigan comprando". Descartó, de paso, que la Argentina vaya a necesitar financiamiento adicional del Fondo en 2027. Todo prolijo. Todo coherente. Hasta que se mira el balance completo.

La Argentina le debe al FMI US$ 57.870 millones. Es el mayor deudor del organismo en el planeta: 34,6% de toda la cartera de créditos pendientes de cobro del Fondo está en un solo país. Y a partir de 2027, según la propia Georgieva, la Argentina empezará a ser pagadora neta: los pagos van a superar a los desembolsos. Traducido: el aplauso por juntar dólares es, en los hechos, el aplauso por juntar la plata con la que se le va a pagar al que aplaude. "Sigan comprando" no es solo un consejo de política monetaria. Es un recordatorio de a quién, eventualmente, hay que devolverle la plata. Viva Vaca Muerta, entonces: que la formación siga produciendo los dólares que el Central compra para, en un par de años, girárselos de vuelta a Washington.

Lo que no entró en la foto

Mientras la comitiva sobrevolaba Neuquén, se dieron a conocer números que la escena de Loma Campana no iba a mostrar: en junio, el Gobierno registró un déficit primario de $696.843 millones y no cumplió la meta fiscal con el FMI por primera vez. El semestre cerró $573.974 millones por debajo del objetivo, y eso que el propio organismo ya había relajado la meta en mayo, de $8,5 a $6,9 billones. Para diciembre, la meta exige un superávit de $16,3 billones: hacen falta $10 billones más entre julio y diciembre. Ese número no estaba en el guion de la visita. Tampoco hacía falta que estuviera: alcanza con que exista.

Georgieva, de todos modos, tuvo elogios de sobra para repartir: inflación del 210% al 30%, pobreza del 50% al 20%, riesgo país de 500 a 400 puntos básicos, US$45.000 millones en compromisos de inversión privada. Ella misma se comparó con su experiencia en Bulgaria en los '90, con hiperinflación de 8.300 % , y les pidió a los argentinos "perseverancia". Es una palabra que rinde mucho cuando la dice quien no tiene que perseverar con nada.

Con la gira ya de vuelta en Buenos Aires y la directora del Fondo camino a Uruguay este miércoles, queda el saldo de una visita que tuvo de todo menos al presidente que la convocó: la camiseta, el "cute", la pregunta sobre el colchón, el aplauso por las reservas que un día van a volver, en dólares, a la misma cuenta desde donde salió el elogio. Viva Vaca Muerta. Que siga produciendo. Y devolviendo verdes.