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Cobre: Nación define el arranque de proyectos y traza un cronograma hasta 2030

La reactivación de Alumbrera en 2028 aparece como punto de partida de una secuencia que suma nuevos desarrollos de cobre al año siguiente.

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La Argentina empieza a delinear una hoja de ruta concreta para el desarrollo del cobre, con un esquema de proyectos que fija los primeros hitos de inicio hacia 2028 y organiza una secuencia de incorporación de operaciones a lo largo de la década.

Las definiciones fueron planteadas por el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, durante su participación en la “Conferencia de Países Líderes del Cobre”, realizada en el marco de Cesco Week 2026 en Santiago de Chile, donde autoridades y ejecutivos de la región expusieron el potencial del sector y sus principales desafíos.

Un punto de partida sin producción

El esquema parte de una condición actual que el propio funcionario explicitó al señalar que “al presente, a día de hoy, Argentina no está produciendo cobre”, marcando el contraste entre la cartera de proyectos y la ausencia de producción efectiva. Sobre esa base, la estrategia oficial se apoya en una serie de desarrollos que, de avanzar según lo previsto, permitirían reactivar la actividad en el corto plazo.

El primer hito aparece en 2028, con la reactivación de Alumbrera. Según explicó Lucero, se espera que esta operación “pueda producir unas 75 mil toneladas en total” y que opere en una fase subterránea durante “unos 3 o 4 años”, configurando un esquema inicial de producción que funcionaría como punto de partida dentro del proceso de retorno del cobre a la matriz productiva nacional.

Secuencia de proyectos hacia 2030

A partir de ese punto, el cronograma incorpora un segundo momento en 2029, con el posible inicio de operaciones de nuevos proyectos. En ese grupo, el funcionario planteó que “esperemos que estén en operación Los Azules y San Jorge o PSJ Cobre Mendocino”, incluyendo dentro de la primera expansión del sector a algunos de los desarrollos más avanzados del país.

El esquema se completa hacia 2030 con el ingreso de proyectos de mayor escala, encabezados por Vicuña, que Lucero definió como un punto de quiebre para la minería argentina al señalar que “podría llegar a ser una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo”, con una inversión estimada “del orden de los 17 mil millones de dólares”.

De esta manera, la hoja de ruta presentada en Cesco Week organiza el desarrollo del cobre en tres etapas: un inicio de actividad hacia 2028, una ampliación del número de operaciones en 2029 y un salto de escala a partir de 2030, en un contexto en el que el país busca volver a insertarse en la producción global del metal.

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