La Fórmula 1 de Colapinto ya no es la de antes: la revolución de los motores que conecta Mónaco con el litio argentino

La temporada 2026 estrenó la mayor reforma técnica en décadas: los autos ahora dividen su potencia en partes iguales entre el motor térmico y el eléctrico. Una transformación que no es ajena al subsuelo argentino.

Alpine, la escudería de Franco Colapinto y la Fórmula 1. 

Alpine, la escudería de Franco Colapinto y la Fórmula 1. 

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Cuando Franco Colapinto pise el acelerador en las calles de Montecarlo este domingo, lo hará al mando de una máquina que no se parece casi en nada a las que corrieron en ese mismo asfalto hace tres años. El Alpine que maneja en Gran Premio de Mónaco 2026 representa el cambio técnico más profundo que vivió la Fórmula 1 en la era moderna: por primera vez, la mitad de la potencia que mueve a esos monoplazas proviene de un motor eléctrico, con baterías más potentes y sistemas de regeneración más eficientes.

Hasta 2025, la relación era 80-20 a favor del motor de combustión. En 2026, el reglamento de la FIA impuso la paridad. El MGU-K —el motor-generador cinético— pasó de producir 120 kW a 350 kW (469 CV). Hasta 2026, la proporción del reparto de potencia era de aproximadamente 80% para el motor de combustión y 20% para la parte eléctrica. En la práctica, Colapinto lleva bajo la capota de su Alpine lo que equivale a un auto eléctrico de alta performance montado sobre un motor de combustión tradicional.

AUTO ALPINE FORMULA 1
Alpine y la Fórmula 1.

Alpine y la Fórmula 1.

La gestión del despliegue de energía eléctrica es ahora prerrogativa del piloto: puede activar el máximo de los 350 kW disponibles en ataque o en defensa en cualquier punto de la vuelta. Pero con la cantidad de energía disponible limitada, también deberá recuperarse. En Mónaco, donde los adelantamientos son casi imposibles por la estrechez del circuito, esa gestión milimétrica puede ser la diferencia entre sumar puntos o quedar atrapado en el tráfico.

La escudería de Colapinto suma además una segunda novedad de fondo: Alpine ya no lleva un motor Renault. Tras el cierre del departamento de motores de Fórmula 1 en Renault, la escudería selló un acuerdo con Mercedes para que le provea las unidades de potencia a partir de 2026 y hasta al menos 2030. El mismo fabricante que domina el campeonato con Kimi Antonelli ahora impulsa también el auto del argentino.

El origen del litio que se usa

Pero la pregunta que raramente se hace en los medios generalistas es la siguiente: ¿de dónde viene el litio que alimenta estas baterías?

Las baterías de las unidades de potencia de la F1 —y las de toda la industria automotriz que está pivotando hacia la electrificación— dependen de minerales críticos que se concentran en pocos rincones del mundo. Uno de esos rincones es Argentina. El país integra el Triángulo del Litio junto a Chile y Bolivia, con las reservas más importantes del planeta de ese mineral. Y aunque el litio argentino no llega directamente al paddock de Mónaco, sí llega —o está en camino de hacerlo— a los mismos fabricantes que abastecen a los motoristas de la Fórmula 1 y a la industria automotriz global.

Salares litio

BMW firmó una alianza con Livent para comprarle litio argentino destinado a las baterías de sus vehículos eléctricos, con el objetivo de que Argentina se convierta en su segundo proveedor global del mineral. General Motors cerró un convenio de seis años con la misma firma para suministrarse de hidróxido de litio extraído de las operaciones en Argentina, destinado a impulsar vehículos como el Chevrolet Blazer EV y el GMC Hummer EV. Ford, Stellantis y Toyota siguieron caminos similares: todos tienen acuerdos o exploraciones activas sobre los salares del NOA. El litio de la Puna no va a los autos de calle de mañana; ya está en los contratos de suministro de hoy.

La globalización energética

Los mismos fabricantes que compiten en la F1 con motores 50% eléctricos —Mercedes, Renault, Audi— son los que están asegurando cadenas de suministro de litio en América del Sur para sostener la transición en sus líneas de producción. Lo que pasa en Mónaco este fin de semana y lo que pasa en Cauchari-Olaroz o en el Rincón del Litio pertenecen al mismo ciclo energético global, aunque nadie los mencione juntos.

Colapinto llega a Mónaco en su mejor momento en la categoría: sexto en Canadá, séptimo en Miami, undécimo en el campeonato. Mientras el mundo mira las calles de Montecarlo, debajo de esas montañas saladas del norte argentino se extrae el mineral que define cómo se corre la Fórmula 1 del futuro.

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