Ajuste en la energía atómica: 61 contratos caídos en la CNEA y Gendarmería dentro del edificio
La Comisión Nacional de Energía Atómica no renovó vínculos en 16 gerencias, incluidas áreas del CAREM y el RA-10. La conducción afirma que no hubo bajas de personal técnico-especializado; los gremios denuncian vaciamiento.
La mañana del martes comenzó con una notificación inesperada para 61 trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA): sus contratos a plazo fijo, que venían renovándose trimestralmente desde enero, no serían prorrogados. El aviso llegó a través del sistema de Gestión Documental Electrónica del Estado, con el texto firmado por el gerente de Recursos Humanos del organismo y sin contacto previo con los afectados ni con los jefes de área. Antes de mediodía, el edificio central de la CNEA en el barrio porteño de Núñez —donde no hay material nuclear— tenía custodia de Gendarmería Nacional en los pasillos.
El número exacto de contratos no renovados, según el listado nominal, es de 61 personas, distribuidas en 16 gerencias. La cifra que circuló en distintos medios —entre 100 y 170— correspondía en parte al dato que ofreció el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, en su primera conferencia de prensa: que la estructura jerárquica de la CNEA se redujo un 57,83%, pasando de 645 cargos a 272. Ese recorte de cargos jerárquicos es un proceso paralelo y distinto a la no renovación de contratos de planta transitoria.
Qué dice cada parte involucrada
La disputa sobre el perfil de los desvinculados arrancó el mismo día de las notificaciones y todavía no está saldada. Desde la conducción de la CNEA, fuentes cercanas al presidente Martín Porro sostuvieron al portal EconoJournal que "no se trata de despidos, sino de 61 contratos no renovados, en su mayoría analistas y asistentes administrativos", que todos "fueron ingresados en 2023 bajo la modalidad de contrato de plazo fijo" durante la gestión de Adriana Serquis, y que "42 de los 61 desvinculados cuentan solo con nivel secundario o primario". El propio Porro lo ratificó por la noche desde sus redes: "No hubo despidos de personal científico ni estratégico".
Entre los 61 figuran ingenieros nucleares, ingenieros químicos, ingenieros electrónicos, una técnica en microscopía electrónica del laboratorio de Energía Nuclear y personal del área CAREM —el reactor modular de diseño nacional cuya construcción el Gobierno puso en pausa— y del Reactor Argentino Multipropósito RA-10.
Las áreas afectadas y el patrón de las bajas
De las 16 gerencias con bajas, la más afectada es la Gerencia de Área CAREM, con 15 contratos no renovados. Le siguen la Gerencia de Área Investigación, Desarrollo e Innovación con 12, la Gerencia de Área Energía Nuclear del Centro Atómico Constituyentes con 6, y la Gerencia de Administración y Finanzas, la Gerencia de Área Académica, y el Centro Atómico Bariloche con 4 bajas cada una. Los 13 restantes se distribuyen en otras ocho gerencias, incluyendo Producción de Radioisótopos, Comunicación Social, Aplicaciones Nucleares a la Salud, Vinculación Tecnológica, Combustibles Nucleares y Exploración de Materias Primas.
El Sindicato ATE y la Asociación del Personal de la CNEA y la Actividad Nuclear (APCNEAN) denunciaron que los afectados forman parte de áreas estratégicas y que la medida se suma a un proceso que incluye recortes presupuestarios, licuación salarial y paralización de proyectos. Los gremios también señalaron que Porro les había asegurado informalmente, en un cruce de pasillo, que no habría despidos a fin de junio. "No nos daba reuniones, pero el otro día lo agarramos en un pasillo y nos dijo que no iba a haber nada", declaró Rodolfo Kempf, secretario de Relaciones Institucionales de la CTAA y vocal del Consejo Directivo de ATE Nacional.
Gendarmería en el edificio y protesta en las sedes
Cuando las notificaciones empezaron a circular, trabajadores de la CNEA se concentraron en la sede central para pedir explicaciones. Porro no los recibió. La Gendarmería —que viene prestando custodia en el edificio desde meses atrás, según el organismo por razones de seguridad vinculadas al conflicto en Medio Oriente, según los gremios como medida de contención preventiva— reforzó su presencia y hubo incidentes con manifestantes en la planta baja. ATE convocó a una ocupación pacífica del edificio y la protesta se replicó en los centros atómicos de Bariloche y Ezeiza.
La diputada Adriana Serquis, ex presidenta de la CNEA y hoy legisladora por Fuerza Patria Río Negro, repudió la medida y señaló la contradicción con los Lineamientos de Política Nuclear 2026 que la propia Secretaría de Asuntos Nucleares había presentado semanas antes, donde figuraban como objetivos las exportaciones nucleares de alto valor agregado y la preservación de la capacidad tecnológica nacional. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, había anticipado el terreno en abril al postear que durante años la CNEA fue utilizada como "aguantadero de la política".
Las protestas también activaron otra línea de discusión sobre el futuro del organismo: desde ATE se instaló la lectura de que los recortes buscan debilitar a la CNEA antes de su privatización parcial, en línea con el proceso que el Gobierno intenta avanzar con Nucleoeléctrica.
