Por qué Buenos Aires desplazó a la Patagonia como líder eólico del país
La provincia acumula 1.999 MW instalados, por encima de los 1.914 MW que suman las provincias patagónicas con esta producción renovable.
Parque eólico La Elbita, en Tandil.
Foto: GenneiaLa provincia de Buenos Aires superó a la Patagonia en capacidad eólica instalada, según un relevamiento de aerogeneradores realizado por la empresa Alpes Energy. El distrito bonaerense acumula 1.999 MW de potencia eólica instalada, por encima de los 1.914 MW que suman entre sí Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, las cuatro provincias patagónicas con producción eólica. El mapeo completo, actualizado a abril de 2026, contabilizó 1.249 aerogeneradores distribuidos en 72 parques a lo largo de nueve provincias argentinas, con una potencia habilitada total de 4.558 MW.
Dentro de ese universo, Buenos Aires cuenta con 513 aerogeneradores, mientras que las cuatro provincias patagónicas suman entre todas 558 equipos. La diferencia se explica porque los parques bonaerenses trabajan con máquinas de mayor potencia unitaria, lo que le permite al distrito imponerse en megavatios instalados pese a tener menos molinos que la Patagonia en conjunto.
Bahía Blanca, el corazón logístico del boom eólico
El fenómeno tiene nombres y apellidos concretos en el sudeste de la provincia. El Parque Eólico Vientos de Necochea produce 37,95 MW a través de 11 aerogeneradores distribuidos en 158 hectáreas, con una generación anual equivalente al consumo de 53.000 hogares y un factor de capacidad del 47,6%, uno de los más altos del mundo para este tipo de instalaciones. A pocos kilómetros de Bahía Blanca, Pampa Energía inauguró en los últimos años el Parque Eólico Pampa Energía VI (PEPE VI), de 140 MW y 31 aerogeneradores, el primero del país conectado a una línea de 500 kV, que se sumó a sus otros tres parques en la zona —PEPE II y PEPE III, de 53 MW cada uno, y PEPE IV, de 81 MW— hasta totalizar 427 MW de generación eólica propia en el sudeste bonaerense.
Los parques se concentran principalmente en los partidos de Bahía Blanca, Tornquist, Villarino, Tandil y Olavarría. Además de PEPE VI y Vientos de Necochea, la región suma proyectos como La Genoveva, Corti, García del Río y De la Bahía, entre otros, cada uno con sus respectivas ampliaciones y etapas de desarrollo.
Combinación de factores
El Puerto de Bahía Blanca, de aguas profundas y apto para la descarga de componentes importados, funciona como un actor clave de todo el ecosistema eólico bonaerense. Entre mayo y julio de este año arribaron a esa terminal tres buques con palas, bujes y otros componentes eólicos por más de 13.000 toneladas, según información del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca. Esa cercanía entre puerto, parques y red de transporte eléctrico reduce los costos logísticos que en la Patagonia pesan más, aunque persiste allí el mismo cuello de botella que enfrenta buena parte del país en materia de capacidad de transmisión.
A la infraestructura portuaria se suma la disponibilidad de suelo y, sobre todo, la cercanía con el AMBA, el principal centro de consumo eléctrico de la Argentina. Esa combinación de factores —calidad de viento, logística portuaria y proximidad a la demanda— es la que explica por qué Buenos Aires dejó de ser una plaza secundaria para la energía eólica y pasó a disputarle el liderazgo histórico a la Patagonia.
