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Energía geotérmica: el boom de un recurso limpio que se posiciona como solución para la Inteligencia Artificial

Las nuevas tecnologías reducen tiempos y costos. La combinación de factores que vuelve muy atractiva a la energía geotérmica frentre a otras alternativas.

La se está convirtiendo en la pieza que faltaba para alimentar el salto de la inteligencia artificial: energía limpia, firme y disponible 24/7. En Estados Unidos, el empuje viene de la mano de startups como Fervo y del apetito energético de Google, Meta y otros gigantes de centros de datos.

En un predio árido cerca de Milford, Utah, una veintena de pozos perfora la corteza terrestre para capturar el calor permanente de rocas profundas. Allí se ensaya la “nueva geotermia”: tecnologías que toman herramientas de la industria del shale —perforación direccional, pozos paralelos y fractura controlada— para crear reservorios artificiales y producir energía donde antes no era viable.

Fervo, respaldada por inversores de peso del mundo tecnológico, se convirtió en un símbolo de este giro. La compañía planea iniciar producción el próximo año como parte de un acuerdo de venta por 320 megavatios a una utility de California, un contrato que marca escala en una industria que durante décadas no logró despegar. La ambición es mayor: la empresa ya acumuló derechos minerales geotérmicos sobre más de 200.000 hectáreas en Estados Unidos y busca replicar el modelo a gran escala.

Energía geotérmica e inteligencia artificial: por qué se volvieron inseparables

El motivo principal es la forma de consumo: la IA no descansa. Los hiperescaladores (Alphabet/Google, Amazon, Microsoft, Meta) están expandiendo centros de datos cada vez más grandes y voraces. Un rack con chips de IA puede demandar varias veces más electricidad que uno convencional, y la proyección de consumo eléctrico del sector en EE.UU. crece con fuerza hacia 2028.

El problema no es solo generar: también es conseguir potencia disponible donde se construyen los data centers, con redes saturadas, equipos críticos con demoras y costos altos.

La energía geotérmica es utilizada para producir electricidad y para los sistemas de calefacción. Foto: Getty Images
La energía geotérmica es utilizada para producir electricidad y para los sistemas de calefacción. Foto: Getty Images

En ese contexto, la geotermia ofrece una ventaja frente a eólica y solar: no depende del clima. Su “factor de disponibilidad” la vuelve ideal para infraestructura digital que necesita potencia constante para entrenamiento de modelos y, cada vez más, para la “inferencia” (respuestas en tiempo real), que muchas veces debe ubicarse cerca de las ciudades.

Para las tecnológicas, la promesa es clara: energía libre de carbono y estable para sostener operaciones 24/7 sin sobredimensionar baterías o recurrir a generación fósil de respaldo.

Energía geotérmica para centros de datos: el salto tecnológico que habilita el boom

La geotermia tradicional funciona bien en zonas específicas: fracturas permeables y altas temperaturas relativamente cerca de la superficie (por debajo de 4 km). Eso limitó su despliegue global. La nueva ola amplía el mapa con tres enfoques:

  • Sistemas geotérmicos mejorados (EGS): crean un reservorio artificial fracturando la roca entre pozos paralelos. Se inyecta agua fría, circula por las fracturas, toma calor y regresa a superficie para generar electricidad. La lógica es similar a desarrollos no convencionales, pero aplicada a roca caliente.

  • Circuito cerrado (CLS): evita la fractura hidráulica. Un fluido circula por tuberías en un circuito subterráneo y se calienta por contacto con la roca. Es atractivo para regiones con restricciones al fracking o escasez de agua, aunque suele requerir más perforación y complejidad.

  • Roca supercaliente / fluido supercrítico: apunta a profundidades mayores (8–20 km) y temperaturas cercanas a 400°C. Allí el agua puede volverse “supercrítica” y transportar mucha más energía, con el potencial de multiplicar la producción por pozo. El desafío es técnico: presión extrema, corrosión y desgaste acelerado del equipamiento.

La carrera por bajar los costos ya está en marcha

La carrera por bajar costos es el corazón del negocio. En geotermia avanzada, cada día menos de perforación cambia la cuenta. El medio británico The Economist, detalló que estudios técnicos recientes señalan fuertes mejoras de productividad, con reducciones marcadas en tiempos de pozo que acercan la geotermia a competir en precio con alternativas tradicionales en el corto plazo.

También surgen innovaciones radicales: desde herramientas diseñadas para perforar roca dura a mayor velocidad hasta pruebas piloto que ya trabajan con temperaturas muy elevadas sin fallas de equipos en fondo de pozo.

Mientras tanto, las tecnológicas diversifican apuestas energéticas: acuerdos hidroeléctricos, planes nucleares (incluidos reactores modulares pequeños), proyectos híbridos con solar y baterías, e incluso generación “in situ” en los propios centros de datos. En ese menú, la geotermia gana lugar por una combinación difícil de igualar: disponibilidad permanente, huella de carbono baja y posibilidad de instalarse cerca de donde se necesita la demanda, si la tecnología logra escalar.

El mercado ya lo está leyendo así. Si hoy la geotermia aporta menos del 1% de la electricidad global, las previsiones de inversión hacia 2035 y las proyecciones académicas a 2050 marcan un cambio de época. Con la IA empujando la demanda como nunca, el “recurso que estaba debajo de los pies” empieza a jugar en primera: pozos más profundos, proyectos más grandes y un objetivo claro en el horizonte inmediato, el de suministrar energía firme a la infraestructura digital que está redefiniendo la economía.