Conflicto en Medio Oriente

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Guerra

Por qué la guerra eleva la demanda de antimonio y deja expuesto a Canadá

El uso del antimonio en municiones y sistemas de defensa crece por la guerra, mientras Canadá no logra responder con proyectos, financiamiento ni procesamiento.

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La escalada del conflicto con Irán volvió a poner al antimonio en el centro de la agenda global por su uso en aplicaciones militares, desde municiones hasta sensores infrarrojos. En Estados Unidos, el 40% del consumo de este mineral se destinó durante el último año a plomo antimonial y municiones, según datos del Servicio Geológico de ese país. En este escenario, Canadá enfrenta limitaciones estructurales para desarrollar una oferta propia, pese a haber incluido al antimonio dentro de su lista de minerales críticos.

Un mineral crítico sin política específica

Aunque el gobierno canadiense ratificó programas por más de C$3.600 millones para minerales críticos, el antimonio no cuenta con una estrategia diferenciada para avanzar desde la exploración hasta la producción y el procesamiento. La política vigente lo agrupa dentro de un conjunto de 34 minerales, lo que distribuye recursos y herramientas sin un esquema dedicado.

El desarrollo de proyectos refleja esa falta de foco. Canadá dispone de un número limitado de iniciativas, en su mayoría asociadas a sistemas auríferos. El proyecto New Polaris, de Canagold, es el más avanzado y atraviesa una actualización de su estudio de factibilidad. Su plan minero contempla 5.173 toneladas de antimonio, aunque el metal no está incorporado actualmente en los ingresos proyectados.

Otros proyectos, como Bald Hill en Nuevo Brunswick y Howells Lake en Ontario, se encuentran en etapas tempranas y sin estimaciones de recursos. En paralelo, Reliance, en Columbia Británica, avanza con un primer recurso de oro y ensayos vinculados al antimonio.

Financiamiento y procesamiento, los principales cuellos de botella

Las compañías que operan en el segmento señalan restricciones para acceder a financiamiento específico. Canagold solicitó apoyo a programas federales vinculados a recursos naturales, pero no obtuvo respaldo, en un contexto donde el antimonio compite con otros minerales prioritarios.

A nivel técnico, los resultados del proyecto New Polaris muestran un concentrado con 59,1% de antimonio y una recuperación del 93,1%, con un valor presente neto estimado en C$425 millones y un CAPEX inicial cercano a C$250 millones, considerando un precio del oro de US$2.500 por onza.

Sin embargo, el desarrollo de la cadena de valor presenta limitaciones adicionales. América del Norte no dispone de una infraestructura definida para procesar concentrados de antimonio, lo que condiciona la posibilidad de transformar recursos en producción comercial. En paralelo, Estados Unidos avanzó con financiamiento directo a proyectos, incluyendo más de US$80 millones asignados por el Pentágono a iniciativas vinculadas al mineral, además de líneas de crédito para desarrollos como Stibnite, en Idaho.

En este contexto, la disponibilidad de proyectos en Canadá, la ausencia de procesamiento local y la falta de instrumentos específicos configuran un escenario en el que el país aún no logra consolidar una cadena integrada para el desarrollo del antimonio.

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