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Irán, Trump y Ormuz: el precio del petróleo rinde un nuevo examen geopolítico con la guerra

Por el Estrecho de Ormuz navega cerca del 20% del petróleo mundial. La reacción del Brendt ante el posible cierre y cómo podría repercutir en Vaca Muerta.

El conflicto bélico de final abierto que se desató tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán volvió a encender la siempre volátil mecha de Medio Oriente. Y reinstaló un concepto que el mercado nunca olvida: la importancia clave del Estrecho de Ormuz.

De inmediato el precio del petróleo volvió a comportarse como lo que históricamente es: un activo geopolítico antes que un simple commodity. Por allí transita cerca el 20 % del crudo mundial y una proporción relevante del GNL global. No hace falta un cierre efectivo para que el precio suba; basta con que el mercado crea que podría ocurrir.

Acá no se trata solo de los barriles iraníes (produce 3,3 millones diarios y tiene reservas probadas por 200 mil millones de barriles, que lo ubican entre los tres primeros a nivel mundial): se trata del cuello de botella geográfico del sistema energético global: el Estrecho de Ormuz.

En el corto plazo, el movimiento responde más a la “prima de riesgo” que a un déficit físico de oferta. El Brent, que venía operando en una zona relativamente estable, reaccionó ante la posibilidad de disrupciones logísticas, mayores costos de seguros y eventuales demoras en cargamentos.

El mercado no espera confirmaciones. Se anticipa. Y cuando lo hace, el precio incorpora escenarios extremos, incluso si luego no se materializan.

Estrecho de Ormuz

El mar Arábigo y el estrecho de Ormuz son puntos clave en el comercio global de petróleo y GNL, que podrían verse afectados por una drástica decisión del gobierno de Irán.

Tres escenarios probables para el petróleo

La estrategia de Trump no parece improvisada. Primero se aseguró el petróleo de Venezuela. Y con las espaldas cubiertas, fue por el régimen iraní. Jugada a varias bandas, con un gran perjudicado de fondo, su gran enemigo China, principal receptor del crudo iraní en modo canilla libre y principal perjudicado con el bloque de Ormuz, ya que por ahí pasa el 40 % de los barcos que proveen a sus fábricas.

Si la tensión se modera en las próximos días o hasta semanas, el petróleo podría estabilizarse con una prima residual. En ese caso, el impacto sería transitorio: mayor volatilidad, pero sin ruptura estructural.

Si, en cambio, se consolida una interrupción parcial —ataques, demoras, encarecimiento del transporte—, el mercado tenderá a sostener precios más altos durante algunos meses. Aquí el Brent ya se mueve en la zona de los USD 80, dependiendo de la respuesta de la OPEP+ y de la utilización de reservas estratégicas.

El escenario extremo es un cierre prolongado de Ormuz o una escalada regional mayor. Allí el piso cambia: el mercado pasaría a operar con precios de tres dígitos. No es el escenario base, pero tampoco es teórico.

estrecho Ormuz

Estrecho de Ormuz, clave para el tránsito del petróleo mundial.

Argentina y Vaca Muerta: oportunidad condicionada

Para la Argentina, un petróleo más caro no es ni una buena ni una mala noticia en términos absolutos. Pero podrían convivir ambas a la vez.

Por un lado, mejora la rentabilidad de las exportaciones de crudo, fortalece el flujo de divisas y puede acelerar decisiones de inversión en la joya de Vaca Muerta. Cada dólar adicional del Brent impacta directamente en la caja de las productoras y en la ecuación de nuevos proyectos. En un contexto de consolidación exportadora, el efecto es tangible.

Pero por otro lado, el país es tomador de precios. Un barril más caro termina filtrándose en combustibles, logística y estructura de costos. Aunque el traslado no sea inmediato ni total, existe. El componente impositivo puede amortiguar parcialmente el impacto, pero eso implica resignar recaudación o postergar ajustes. Además, en períodos de alta demanda energética —especialmente invierno—, la exposición a importaciones de combustibles o GNL puede encarecer la factura externa.

Irán protestas manifestaciones

Las manifestaciones en las calles de Irán, en los días previos al ataque de Estados Unidos.

El precio del Brendt podría llegar a los USD 100?

La discusión no es si el Brent llega a USD 80 y se mantiene o continúa hasta los USD 100. Lo relevante es cómo responde la política energética y macroeconómica argentina frente a un shock externo que no controla.

Si el precio sube de manera transitoria, la estrategia debería ser aprovechar el excedente exportador sin trasladar volatilidad innecesaria al mercado interno. Si el shock se prolonga, la prioridad pasa por la coordinación fiscal, regulatoria y energética para evitar que la mejora en la balanza comercial se diluya vía inflación.

El riesgo para la Argentina no es que el petróleo suba. El riesgo es administrar mal esa suba. Un Brent alto puede fortalecer a Vaca Muerta, acelerar infraestructura y consolidar al país como proveedor regional. Pero también puede tensionar precios internos, expectativas y metas inflacionarias si no se gestiona con claridad.

En geopolítica, la volatilidad es inevitable. En política económica, no debería serlo.