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Entre la tensión y la tregua: el petróleo corrige y expone la fragilidad de los mercados

La caída del petróleo refleja un cambio en las proyecciones de riesgo sobre el suministro internacional.

El escenario energético global volvió a quedar atravesado por la volatilidad geopolítica tras una nueva escalada discursiva entre Irán y Estados Unidos, combinada con señales contradictorias sobre posibles negociaciones. Mientras desde Teherán aseguran que no habrá acuerdo y que los precios del petróleo no volverán a niveles previos, los mercados reaccionaron con una fuerte baja del crudo ante expectativas de desescalada.

Desde el frente iraní, la postura oficial se endureció en las últimas horas. Un portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya afirmó que los actuales valores de la energía se sostendrán mientras continúen las acciones consideradas hostiles por Occidente, descartando cualquier instancia de negociación con Washington. Según las declaraciones difundidas por la agencia Fars, Irán advirtió que Estados Unidos “no volverá a ver los precios anteriores del petróleo” y negó de forma categórica la posibilidad de alcanzar un acuerdo, tanto en el presente como en el futuro.

El mensaje se inscribe en un contexto de creciente tensión regional tras la ofensiva iniciada a fines de febrero por Estados Unidos e Israel, con impacto directo en uno de los puntos neurálgicos del comercio energético global: el estrecho de Ormuz. Este corredor concentra cerca de una cuarta parte del transporte marítimo de petróleo, lo que convierte cualquier alteración en su operatividad en un factor crítico para los precios internacionales.

En paralelo, la diplomacia iraní sostuvo que el paso por Ormuz permanecerá habilitado para buques “no hostiles”, aunque condicionó la seguridad del tránsito a la ausencia de acciones consideradas agresivas. Esta posición introduce un nivel adicional de incertidumbre sobre la estabilidad de las rutas energéticas, en un contexto donde ya se registraron episodios de ataques a embarcaciones en la zona.

La reacción de los mercados

Sin embargo, en contraste con este endurecimiento, los mercados financieros reaccionaron en dirección opuesta. El petróleo registró una caída superior al 4% impulsada por expectativas de una eventual desescalada del conflicto, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump señalara avances en conversaciones con Irán.

El crudo Brent, referencia internacional, descendió un 4,2% hasta los 96,07 dólares por barril, tras haber superado los 100 dólares en jornadas previas. En la misma línea, el petróleo estadounidense retrocedió un 3,8%, ubicándose en torno a los 88,89 dólares.

El impacto también se trasladó a los mercados bursátiles, donde las principales plazas asiáticas operaron con subas generalizadas. El índice Nikkei 225 avanzó un 3%, mientras que otros indicadores regionales como el Kospi, el Hang Seng y el Shanghai Composite también registraron incrementos, reflejando una mejora en el apetito por riesgo ante la posibilidad de un alivio en el frente geopolítico.

No obstante, el trasfondo del conflicto sigue sin resolverse. Mientras Washington habría planteado un esquema de alto el fuego y se mencionan canales diplomáticos abiertos -incluso con la mediación de terceros países como Pakistán-, Irán continúa rechazando cualquier negociación y sostiene una narrativa de confrontación directa.