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El futuro del petróleo en Venezuela se define entre guiños políticos, millones de barriles y una reunión clave

Donald Trump anunció un acuerdo con el gobierno de Delcy Rodríguez para que Venezuela entregue entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos. Mientras tanto, las compañías norteamericanas piden garantías para invertir.

El escenario energético de Venezuela entró en una fase decisiva tras la captura de Nicolás Maduro. En pocos días se acumularon señales políticas, anuncios de alto impacto y movimientos diplomáticos que empiezan a delinear qué puede pasar con el petróleo del país que concentra las mayores reservas probadas del mundo.

En el centro de la escena aparecen tres ejes: el respaldo de Washington a Delcy Rodríguez como figura de transición, la entrega de decenas de millones de barriles a Estados Unidos anunciada por Donald Trump y una ronda de reuniones con las grandes petroleras para acelerar la reactivación del sector.

El guiño político: Delcy Rodríguez y la reacción de los mercados

Tras la salida de Maduro, Delcy Rodríguez fue designada presidenta interina de Venezuela, una decisión que contó con el aval explícito de la Casa Blanca. Para Estados Unidos, la ex vicepresidenta y ex ministra de Hidrocarburos representa una alternativa “operable” para ordenar la transición y encauzar la industria petrolera.

Su perfil técnico, el conocimiento directo de PDVSA y su experiencia gestionando el sector en medio de sanciones y restricciones externas fueron leídos positivamente tanto por Washington como por actores financieros y energéticos.

Delcy Rodríguez

La continuidad de Delcy Rodríguez es vista como una alternativa viable por parte de Estados Unidos.

Esa percepción se refleja en la mirada de algunos mercados y acreedores. Ejecutivos y fondos que siguen de cerca la deuda venezolana consideran que Rodríguez tiene capacidad para moverse en contextos adversos y mantener canales abiertos con empresas internacionales.

En paralelo, la Casa Blanca dejó en claro que evaluará sus acciones más que su retórica, mientras la propia dirigente buscó mostrarse conciliadora y abierta a una agenda de cooperación internacional en su primer mensaje político tras asumir.

Petróleo en juego: el anuncio de Trump y el impacto inmediato

El segundo eje es el más tangible: el petróleo. Trump anunció un acuerdo con el gobierno de Rodríguez para que Venezuela entregue entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, un volumen equivalente a cerca de dos meses de producción de PDVSA. El presidente fue explícito sobre el mecanismo y el control de los fondos generados por esa operación.

“Me complace anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y autorizado a los Estados Unidos. Este petróleo se venderá a su precio de mercado y yo, como presidente, controlaré ese dinero para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos”, escribió Trump. “Me complace anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y autorizado a los Estados Unidos. Este petróleo se venderá a su precio de mercado y yo, como presidente, controlaré ese dinero para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos”, escribió Trump.

Luego agregó: “He solicitado al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute este plan de inmediato. Se transportará en buques de almacenamiento directamente a los muelles de descarga en Estados Unidos”.

El anuncio tuvo efectos inmediatos. En un contexto de alta incertidumbre, los precios internacionales del crudo cerraron a la baja tras una jornada volátil, reflejando las dudas del mercado sobre cuánto y cuán rápido podría volver Venezuela a colocar petróleo en gran escala. Para PDVSA, la salida de barriles almacenados permitiría aliviar cuellos de botella logísticos y evitar recortes más profundos de producción, aunque también implicaría redireccionar cargamentos que hoy terminan en Asia, especialmente en China.

La reunión clave con las petroleras y el dilema de la inversión

El tercer frente se juega puertas adentro del sector energético estadounidense. La administración Trump convocó a los principales ejecutivos de la industria a una reunión en Miami, en el marco de una conferencia organizada por Goldman Sachs. Allí estarán representantes de Chevron —la única gran petrolera occidental con licencia vigente para operar en Venezuela—, junto a ExxonMobil, ConocoPhillips y otras compañías con historial en el país.

Trump

Trump aseguró que las petroleras estadounidenses volverán a invertir en Venezuela, pero las compañías tienen reparos.

El objetivo es claro: tentar a las petroleras para que participen en la reconstrucción de una industria devastada por décadas de desinversión. Expertos estiman que reactivar el sector demandaría inversiones cercanas a los US$ 10.000 millones anuales durante al menos una década. Trump aseguró que las compañías podrían estar operativas en un plazo de 18 meses y que el esquema prevé que inviertan primero y recuperen luego el capital vía ingresos futuros.

Sin embargo, puertas adentro del sector prima la cautela. Las empresas quieren señales claras de estabilidad política, respeto al estado de derecho y garantías de que el respaldo de Washington no dependerá exclusivamente del ciclo presidencial. El potencial es enorme, pero también lo son los riesgos.