Chile desarticula una banda de robo de cobre que movió US$917 millones en tres años
El valor del metal impulsó redes que operan con logística transnacional y alta capacidad de reposición. Chile busca terminar con estos robos.
Chile desarticuló una red criminal dedicada al robo, procesamiento y exportación ilegal de cobre, en una operación que permitió dimensionar la escala alcanzada por este fenómeno en el principal productor mundial del metal. La investigación determinó que la organización movilizó cerca de US$917 millones entre 2020 y 2025, articulando un circuito que conectaba puntos de extracción ilegal dentro del país con mercados finales en Asia.
Un circuito organizado en etapas
El esquema detectado muestra una estructura segmentada. En el origen operan cuadrillas que ejecutan el robo sobre infraestructura eléctrica. El método combina velocidad y volumen: camiones embisten líneas de postes, derriban tramos completos de cableado y permiten retirar grandes cantidades de cobre en pocos minutos. Este tipo de ataques provoca cortes de suministro y pérdidas económicas relevantes en cada evento.
El material robado pasa luego a centros de acopio y procesamiento. Allí se eliminan recubrimientos plásticos -muchas veces mediante quema- y se transforma el cobre en formas más difíciles de rastrear. Las autoridades detectaron placas fundidas e lingotes, lo que indica un nivel adicional de tratamiento orientado a borrar marcas identificatorias. En algunos casos, el metal es mezclado con cobre de mayor pureza, lo que complica aún más su trazabilidad.
El siguiente eslabón está en manos de intermediarios. Estos actores compran el material ya procesado, lo consolidan y lo venden a exportadores. Cada transacción agrega una capa de opacidad que desvincula el producto de su origen, dificultando la reconstrucción de la cadena.
Salida internacional y escala del negocio
La logística combina rutas terrestres y marítimas. Parte del cobre se traslada hacia Perú para su reexportación, mientras que otro volumen se dirige a puertos del norte chileno, como Iquique, desde donde se embarca hacia China. La ubicación geográfica facilita estos movimientos y reduce las barreras para el tráfico transfronterizo.
El operativo más reciente, denominado “High Voltage”, incluyó allanamientos en 49 propiedades en siete regiones, con 25 detenidos. En ese procedimiento se incautaron 187 toneladas de cobre, con un valor estimado de US$2,2 millones.
Los datos relevados muestran que el fenómeno tiene continuidad. En regiones del norte, los decomisos superan las 10 toneladas en lo que va del año, mientras que las estimaciones ubican el flujo anual entre 30 y 50 toneladas en determinadas zonas.
Precio, incentivos y respuesta estatal
El contexto de precios altos del cobre amplificó los incentivos económicos y favoreció la expansión de estas redes. La combinación de rentabilidad, facilidad de ejecución y capacidad de reorganización sostiene el negocio en el tiempo.
Frente a este escenario, el gobierno chileno evalúa endurecer el marco legal, con foco en el robo de cables, mientras avanza en la centralización de investigaciones y el uso de herramientas de análisis de datos para identificar patrones y zonas críticas. Aun así, las autoridades reconocen que la dinámica del fenómeno permite que nuevas estructuras reemplacen rápidamente a las desarticuladas.
