Vicuña: por qué un proyecto con US$18.000 millones de inversión puede operar con bajos costos
El estudio técnico de Vicuña muestra cómo el peso de los subproductos y la escala marcan la estructura de costos en el proyecto más importante de la Argentina.
Se espera que Vicuña se convierta en la mayor inversión extranjera directa en Argentina.
El proyecto Vicuña, integrado por los yacimientos Josemaría y Filo del Sol en la provincia de San Juan, en la frontera entre Argentina y Chile, exhibe uno de los rasgos más relevantes dentro del universo de proyectos cupríferos en desarrollo: un perfil de costos que lo ubica en el primer cuartil de la industria a nivel global.
En términos concretos, esto implica posicionarse dentro del 25% de proyectos con menores costos de producción del mundo. El estudio técnico presentado por Lundin Mining y BHP proyecta un costo all-in sustaining (AISC) de US$0,47 por libra de cobre y un cash cost neto de subproductos de -US$0,20/lb durante los primeros 25 años de operación.
El posicionamiento en ese segmento se explica por una combinación de factores geológicos, metalúrgicos y de diseño. El informe permite identificar dos ejes principales: el peso de los subproductos en la estructura de ingresos y las características del sistema mineral.
Subproductos y costo efectivo del cobre
El esquema económico de Vicuña está condicionado por su mix de producción. El 60% de los ingresos proviene del cobre, mientras que el 32% corresponde al oro y el 8% a la plata. Esta relación incide directamente en la forma en que se calcula el costo del cobre.
El cash cost se expresa neto de los ingresos generados por los metales preciosos. El valor del oro y la plata se descuenta del costo total de producción. Bajo los supuestos del estudio -US$3.300 por onza de oro y US$40 por onza de plata- esos créditos cubren una porción significativa de los costos operativos y llevan el costo efectivo del cobre a terreno negativo.
El resultado es un esquema en el que el cobre concentra el volumen de producción, pero los metales preciosos aportan una parte sustancial del margen. Esta configuración explica el perfil de costos proyectado y su ubicación en el primer cuartil.
Sistema mineral y valor por tonelada
La integración de Josemaría y Filo del Sol configura un distrito con capacidad de generar múltiples flujos de ingresos a partir de un mismo volumen de mineral. El sistema combina sulfuros y óxidos, lo que habilita distintas rutas de procesamiento.
El desarrollo contempla una primera etapa basada en concentración de sulfuros (Josemaría), seguida por la incorporación de óxidos lixiviables de Filo del Sol mediante SX/EW, y una expansión posterior sobre sulfuros del mismo depósito. Esta configuración permite capturar valor en distintas zonas del yacimiento y maximizar la recuperación económica del recurso.
Cada tonelada procesada aporta cobre, oro y plata, lo que incrementa el valor por tonelada tratada y reduce el costo relativo por libra producida. Este factor, combinado con los créditos por subproductos, resulta determinante para el posicionamiento en el primer cuartil.
Escala, CAPEX y horizonte de desarrollo
El estudio proyecta una producción promedio de 400.000 toneladas anuales de cobre durante los primeros 25 años, con picos superiores a 500.000 toneladas en una ventana de diez años . Esta escala permite diluir costos fijos y optimizar el uso de infraestructura.
En términos de inversión, el Stage 1 -centrado en el desarrollo de Josemaría- contempla un CAPEX de US$7.100 millones, con inicio de producción apuntado hacia 2030. A nivel distrital, la inversión total proyectada se ubica en torno a los US$18.000 millones, considerando el desarrollo completo de las distintas etapas.
El diseño en fases permite distribuir ese esfuerzo de capital a lo largo del tiempo y vincular la expansión del proyecto con la generación de flujo de caja.
Recuperación de la inversión y generación de valor
El período de repago estimado para el Stage 1 es de 8,4 años en el escenario base, medido desde el inicio de la producción. Este plazo se reduce a 5,4 años bajo supuestos de precios más altos para los metales.
En paralelo, el proyecto proyecta un flujo de caja libre promedio de US$2.200 millones anuales durante los primeros 25 años de operación, lo que permite financiar las etapas posteriores de desarrollo sin depender exclusivamente de nuevo capital.
La tasa interna de retorno se ubica en 14,8% en el escenario base y escala a 25,5% en un contexto de precios más elevados. La sensibilidad a precios aparece como uno de los principales factores que inciden sobre la rentabilidad.
Primer cuartil: competitividad y condiciones
La ubicación en el primer cuartil indica que Vicuña se posiciona dentro del segmento de menor costo a nivel global. En un contexto donde nuevos proyectos enfrentan mayores exigencias de infraestructura y leyes decrecientes, este perfil adquiere relevancia en términos de competitividad.
En términos prácticos, esta posición implica capacidad de sostener operación en distintos escenarios de precios. Ante caídas del cobre, proyectos ubicados en los cuartiles de mayor costo tienden a salir del mercado, mientras que operaciones en el primer cuartil mantienen actividad. Esta condición también impacta en la dinámica de mercado: en ciclos bajistas, proyectos de menor costo tienden a sostener producción y ganar participación, mientras que en escenarios de precios elevados capturan márgenes ampliados.
Se trata de estimaciones derivadas de un Preliminary Economic Assessment (PEA), que incorpora recursos inferidos y supuestos de mercado. La confirmación de estos parámetros dependerá de estudios posteriores, de la conversión de recursos en reservas y de la ejecución del proyecto.
