Veladero espera una mejora del clima para iniciar el operativo de descenso de los trabajadores aislados por el temporal
Tras casi dos semanas de intensas nevadas en la alta cordillera sanjuanina, la minera aguarda una ventana meteorológica que permita reabrir el camino de acceso.
La mina Veladero se prepara para poner en marcha el operativo de descenso de los trabajadores que permanecen en el yacimiento desde que el fuerte temporal de nieve obligó a suspender el recambio habitual de personal. Sin embargo, la decisión dependerá exclusivamente de que mejoren las condiciones meteorológicas y sea posible garantizar un tránsito seguro por los caminos de montaña.
Las intensas nevadas dejaron los accesos bloqueados por la acumulación de nieve y el riesgo de avalanchas, por lo que la compañía priorizó la seguridad del personal y mantuvo suspendidas las actividades productivas. Hasta ahora sólo se realizaron algunos traslados aéreos puntuales por razones humanitarias o de salud, aprovechando breves ventanas de buen tiempo.
Guardias mínimas
Mientras esperan que pueda concretarse el operativo terrestre, alrededor de 500 trabajadores permanecen en el campamento ubicado a más de 4.000 metros de altura. Allí no se desarrolla la operación minera habitual, sino que funciona un esquema de guardias mínimas destinado a preservar las instalaciones y mantener en condiciones el yacimiento.
Las tareas se concentran en el mantenimiento de la infraestructura crítica, el monitoreo ambiental, los servicios médicos, el abastecimiento de energía y agua, la seguridad del complejo y la preparación de los equipos que deberán intervenir apenas sea posible comenzar el despeje de los caminos. En paralelo, continúan las labores para retirar el agua que comenzó a ingresar en algunos sectores del campamento como consecuencia del deshielo.
La empresa asegura que el campamento dispone de alimentos, combustible e insumos suficientes para sostener la permanencia del personal y que las comunicaciones con las familias funcionan con normalidad. El objetivo sigue siendo el mismo desde el inicio de la contingencia: esperar una mejora sostenida del tiempo para organizar un descenso seguro y, recién entonces, avanzar con la normalización gradual de la operación.

