Río Tinto y Glencore avanzan con una fusión para crear la minera más grande del mundo
Las conversaciones entre las compañías volvieron a ponerse en marcha. Tendrían una producción combinada superior a las 1,6 millones de toneladas de cobre.
Río Tinto y Glencore avanzan con una fusión para crear la minera más grande del mundo.
Las conversaciones entre la anglo-australiana Rio Tinto y la suiza Glencore volvieron a ponerse en marcha y reactivaron una hipótesis de peso: la creación de un nuevo gigante minero global, con un valor de mercado combinado que superaría los US$ 200.000 millones y podría trepar por encima de los US$ 260.000 millones.
Ambas compañías confirmaron que mantienen discusiones preliminares para una posible combinación de parte o de todos sus negocios, con la expectativa de que la transacción se estructure como una adquisición de Glencore por parte de Rio Tinto, incluso mediante un esquema que podría ser totalmente en acciones.
El eventual acuerdo sería el mayor de la historia de la industria minera en un momento signado por una ola de fusiones y adquisiciones. El telón de fondo es la carrera por el cobre: un metal que se volvió estratégico para la transición energética, la electrificación y nuevas demandas industriales. En ese contexto, el precio del cobre trepó por encima de los US$ 13.000 por tonelada en la primera semana de enero de 2026, un nivel récord que reforzó el apetito por sumar activos y volumen de producción futura.
Un “coloso del cobre” y un plazo decisivo
Más allá de que ambas empresas tienen carteras diversificadas, el centro de gravedad de la negociación pasa por el cobre. De acuerdo con datos del Servicio de Cobre de Benchmark, la producción combinada atribuible de Rio Tinto y Glencore podría superar las 1,6 millones de toneladas en 2026, lo que colocaría al grupo resultante por encima de cualquier otra minera del mundo en ese rubro.
La operación, sin embargo, carga con interrogantes: analistas mencionan posibles obstáculos por las diferencias culturales entre las compañías y por el peso del carbón en Glencore, un negocio del que Rio Tinto ya se retiró. En el plano formal, las reglas británicas de adquisiciones marcan un reloj: Rio Tinto tiene plazo hasta el 5 de febrero para confirmar una oferta o retirarse por seis meses.
Las conversaciones retoman intentos anteriores que no prosperaron por desacuerdos de valuación. Desde entonces, Rio Tinto cambió de CEO y Glencore puso el foco público en su hoja de ruta para crecer en cobre durante la próxima década.
Los activos en Argentina: litio en expansión y cobre a escala mega
Si la fusión avanza, Argentina queda dentro del mapa de impacto: ambas compañías tienen proyectos relevantes en el país.
Del lado de Rio Tinto, el portafolio local combina litio y cobre. En Salta impulsa Rincón, donde —con apoyo de un RIGI por US$ 2.700 millones— proyecta producir unas 60.000 toneladas de carbonato de litio. En Jujuy mantiene presencia en Olaroz, mientras que en Catamarca desarrolla iniciativas vinculadas al Salar del Hombre Muerto, con obras como Fénix y Sal de Vida.
Por el lado de Glencore, el foco argentino está puesto en el cobre. La firma anunció recientemente la reactivación de Bajo de la Alumbrera en Catamarca, una operación emblemática que había sido cerrada en 2018. En paralelo, sostiene una agenda de inversiones de gran escala: US$ 3.800 millones en Agua Rica (Catamarca) y US$ 9.500 millones en El Pachón (San Juan). En una de las notas también se menciona que Glencore presentó una solicitud de RIGI para estos dos megaproyectos por alrededor de US$ 13.000 millones.

