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Un informe señala que el RIGI acelera inversiones, pero no garantiza desarrollo productivo amplio

El informe remarcó que los proyectos impulsados por el régimen son intensivos en capital y se concentran principalmente en territorios con recursos naturales.

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SHUTTERSTOCK

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comenzó a consolidarse como una de las principales herramientas para acelerar proyectos vinculados a petróleo, gas, energía y minería en Argentina. Un informe de MAP LATAM, difundido por Más Energía, señaló que el país cuenta actualmente con un pipeline de inversión cercano a los US$440.000 millones distribuidos en unos 140 proyectos superiores a los US$100 millones, con fuerte concentración en sectores ligados a recursos naturales.

De acuerdo con el relevamiento, Oil&Gas concentra el 61% del total proyectado, equivalente a unos US$270.400 millones, mientras que el sector energético representa otro 14%, con alrededor de US$63.400 millones. En conjunto, ambas actividades explican más del 70% del mapa de inversiones previsto para el país. Neuquén, impulsada por Vaca Muerta, concentra cerca de la mitad de ese volumen.

El informe sostiene que el RIGI no generó nuevos proyectos, sino que mejoró las condiciones financieras y regulatorias para acelerar decisiones que ya estaban en evaluación. Entre los desarrollos mencionados aparecen el oleoducto Vaca Muerta Sur, los proyectos de Argentina LNG, ampliaciones de capacidad de transporte de crudo e infraestructura vinculada a evacuación y exportación de producción. También figuran planes de expansión de compañías como YPF, Vista, Chevron, PAE, Pampa Energía, Tecpetrol y Shell.

MAP LATAM diferencia además el impacto del régimen según el tipo de actividad. En el caso del shale oil de Vaca Muerta, el informe indica que los proyectos ya eran competitivos, con break-even cercanos a los US$45 por barril, por lo que el RIGI actuó principalmente como un factor de mejora de rentabilidad y reducción del riesgo financiero.

Distinta es la situación del GNL. El documento remarca que iniciativas como Argentina LNG requieren contratos de largo plazo, estabilidad tributaria, acceso a financiamiento internacional y garantías cambiarias, por lo que el esquema de beneficios del RIGI aparece como una condición relevante para su desarrollo.

Infraestructura y exportación

El informe también ubica a la infraestructura energética como uno de los segmentos donde el régimen gana mayor relevancia. Oleoductos, gasoductos, terminales portuarias, plantas de tratamiento y sistemas de evacuación demandan coordinación entre operadores, transportistas y financistas, por lo que el RIGI funciona como una herramienta para ordenar proyectos de gran escala.

Desde la reglamentación del régimen, ya se presentaron 36 proyectos por casi US$93.000 millones, con 13 aprobaciones por unos US$27.000 millones. La minería lidera en cantidad de iniciativas y volumen comprometido, aunque Oil&Gas ya acumula cerca de US$24.000 millones y podría incrementar participación con los incentivos vinculados a exploración y producción.

Neuquén, San Juan y Río Negro aparecen entre las provincias con mayor protagonismo dentro del esquema. Mientras Vaca Muerta concentra inversiones ligadas al desarrollo hidrocarburífero y exportación, Río Negro gana peso por proyectos asociados a infraestructura portuaria, GNL y salida de crudo.

El desafío del impacto económico

El informe advirtió además que gran parte de los proyectos impulsados bajo el RIGI son intensivos en capital, aunque no necesariamente en generación masiva de empleo. Si bien el Gobierno proyecta más de 140.000 puestos directos e indirectos para los proyectos aprobados y en análisis, el informe sostiene que el crecimiento tiende a concentrarse en regiones vinculadas a recursos naturales.

El documento concluye que el régimen funciona como un acelerador para sectores que ya mostraban competitividad, como Vaca Muerta, el cobre, el litio, el GNL y la infraestructura energética, aunque plantea que todavía persiste el desafío de integrar esas inversiones con cadenas de valor más amplias, proveedores locales y desarrollo industrial sostenido.

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