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Oro

Refugio global: el oro aumenta de precio ante la presión arancelaria y la incertidumbre energética

El oro superó los US$ 5.200 por onza. El precio está impulsado por aranceles, tensiones geopolíticas y estrategias de cobertura ante riesgos inflacionarios.

El precio del oro volvió a posicionarse en niveles históricos al superar los US$ 5.200 por onza, en un contexto marcado por incertidumbre comercial, riesgos geopolíticos y un renovado flujo de capitales hacia activos refugio.

El metal precioso avanzó más de 1% en la última rueda antes de estabilizarse cerca de los US$ 5.180, consolidando un piso por encima de los US$ 5.000 que el mercado observa como un nuevo umbral técnico.

Uno de los principales motores del rally fue la política comercial de Estados Unidos. La aplicación de aranceles generales del 10% a las importaciones, junto con la amenaza de incrementarlos al 15%, alimentó expectativas inflacionarias y elevó la volatilidad financiera global. En ese escenario, los inversores reforzaron posiciones en metales preciosos como cobertura frente a eventuales shocks económicos y comerciales.

El futuro del precio

A la tensión comercial se sumó el frente geopolítico. Las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán y el riesgo de una escalada en Medio Oriente impulsaron la demanda por activos defensivos, mientras los altos precios del petróleo reforzaron las proyecciones inflacionarias. Analistas de mercado señalaron que este combo —inflación potencial, incertidumbre política y volatilidad energética— tiende a favorecer movimientos alcistas en el oro.

El factor financiero también explica parte del impulso. Estrategas internacionales advirtieron que el posicionamiento especulativo y las estrategias de cobertura ante escenarios inflacionarios contribuyeron a acelerar las compras, mientras bancos de inversión anticipan que el metal podría extender su tendencia alcista hacia niveles cercanos a los US$ 6.000 por onza si persisten los riesgos macroeconómicos actuales.

En lo que va del año, el oro acumula subas superiores al 18%, configurando uno de sus mejores desempeños históricos recientes y reforzando su rol como termómetro de la incertidumbre global, en un mercado donde la política comercial, la seguridad internacional y las expectativas económicas vuelven a marcar el pulso de los precios.