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Hualilán

Hualilán empieza a producir antes de construir su planta y marca una señal para el mapa del oro argentino

Hualilán comienza a producir gracias a 25 camiones diarios que viajarán rumbo a Casposo. El proyecto sanjuanino avanza hacia su primera colada de doré.

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El proyecto aurífero Hualilán, en San Juan, comenzó a mover mineral hacia la planta Casposo y dio así un paso clave hacia la producción temprana, en un esquema que combina logística provincial, procesamiento existente y generación de flujo de caja anticipado, una estrategia que empieza a ganar espacio dentro del mapa minero argentino.

El primer traslado marcó el inicio formal de la operatoria: camiones con unas 25 toneladas de mineral partieron desde Ullum rumbo a Calingasta, donde el material será procesado mediante un acuerdo de molienda por peaje.

La iniciativa apunta a generar ingresos antes del desarrollo a gran escala del proyecto, una modalidad que gana protagonismo en un contexto donde varias compañías buscan acelerar tiempos de monetización en el país. El proyecto es desarrollado y controlado por la compañía australiana Challenger Gold.

Producción temprana y modelo de desarrollo escalonado

El acuerdo prevé procesar unas 450.000 toneladas de mineral en Casposo, que contienen cerca de 85.000 onzas de oro y casi medio millón de onzas de plata, apenas una fracción del recurso total del yacimiento, estimado en 60,6 millones de toneladas con 2,8 millones de onzas equivalentes de oro.

Desde una perspectiva nacional, este esquema refleja un cambio operativo relevante: en lugar de esperar la construcción de plantas propias, los proyectos comienzan a apalancarse en infraestructura existente para acelerar etapas productivas y reducir riesgos financieros. La planta Casposo -que ya produjo más de 323.000 onzas de oro y 13,2 millones de onzas de plata- vuelve así a posicionarse como nodo estratégico dentro del sistema minero argentino.

Logística, proveedores y cadena local

El traslado contempla entre 20 y 25 camiones diarios, con un ritmo cercano a las 1.000 toneladas por día, en recorridos de unos 165 kilómetros entre ambos proyectos.

La operación logística -adjudicada a empresas sanjuaninas- podría movilizar hasta 720.000 toneladas de mineral en tres años y representa una inversión estimada superior a los 27.400 millones de pesos, con impacto directo en transporte, servicios y proveedores regionales.

Para la minería argentina, este punto no es menor: mientras el país discute esquemas de desarrollo y contenido local, Hualilán avanza con un modelo que prioriza la cadena provincial como forma de maximizar el derrame económico inmediato.

Uno de los aspectos más relevantes desde una mirada nacional es el uso de infraestructura existente y la generación de mecanismos paralelos de financiamiento territorial. El acuerdo incluye un fideicomiso minero que destina 1,50 dólares cada 100 generados a obras públicas, distribuidos entre Calingasta y Ullum mientras dure el procesamiento en Casposo.

En un escenario de retracción de la obra pública nacional, este tipo de instrumentos aparece como una herramienta alternativa que las provincias empiezan a explorar para sostener infraestructura vinculada al desarrollo productivo.

Un ensayo para el modelo minero argentino

Más allá del impacto local, el avance de Hualilán deja señales que trascienden a San Juan. La combinación de toll treatment, logística regional y reaprovechamiento de plantas existentes marca un esquema que podría replicarse en otros proyectos argentinos en etapas tempranas.

El objetivo inmediato será alcanzar el volumen necesario para iniciar la primera colada de metal doré en los próximos meses, consolidando así una fase productiva inicial que busca demostrar viabilidad económica mientras se proyecta una operación mayor a futuro.

En ese contexto, la puesta en marcha del circuito Hualilán-Casposo no sólo representa un avance provincial: también funciona como una señal de cómo el sector minero argentino empieza a ensayar modelos más flexibles para acelerar producción, reducir CAPEX inicial y sostener actividad en un escenario económico desafiante.

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