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El oro mantiene el respaldo de los bancos centrales en 2026, aunque crece la incertidumbre

El ingreso de nuevos países al mercado del oro refuerza una tendencia de acumulación que se mantiene pese a la volatilidad reciente.

El oro registra una fuerte caída en medio del shock energético.

El oro registra una fuerte caída en medio del shock energético.

MDZ

El mercado global del oro transita 2026 con una dinámica marcada por dos fuerzas que avanzan en paralelo: una demanda sostenida por parte de los bancos centrales y un contexto macroeconómico que introduce señales de tensión en el corto plazo.

Durante los primeros meses del año, las autoridades monetarias mantuvieron su posicionamiento comprador incluso en un escenario de precios récord. El metal llegó a cotizar cerca de los 5.600 dólares por onza a comienzos de 2026, en un movimiento que reflejó la persistencia del oro como activo de resguardo en un contexto de incertidumbre global. A pesar de estos niveles, el Consejo Mundial del Oro proyecta que las compras oficiales rondarán las 850 toneladas en el año, un volumen prácticamente en línea con el registrado en 2025.

Continuidad de una tendencia estructural

Este comportamiento no es aislado, sino la continuidad de un proceso que se consolidó en los últimos años. En 2025, los bancos centrales incorporaron alrededor de 863 toneladas a sus reservas, manteniendo al sector oficial como uno de los principales motores de la demanda global.

La tendencia se explica por factores estructurales que exceden el ciclo de precios: la necesidad de diversificar reservas, la búsqueda de cobertura frente a la volatilidad financiera y una estrategia creciente de economías emergentes para reducir su exposición al dólar.

En este marco, el mapa de compradores muestra cambios relevantes. China y Kazajistán continúan entre los actores más activos, mientras que países como Indonesia y Malasia reaparecen en el mercado tras períodos prolongados de inactividad.

Este ingreso de nuevos participantes o el regreso de otros históricos refuerza la idea de una demanda más amplia y sostenida en el tiempo.

Un escenario macro que introduce presión

Sin embargo, el escenario de precios comenzó a mostrar señales de ajuste en las últimas semanas. El conflicto en Medio Oriente impactó sobre el costo de la energía, elevando las expectativas de inflación global y reduciendo las probabilidades de recortes en las tasas de interés.

Este cambio de expectativas introduce presión sobre el oro, que históricamente se beneficia de entornos de tasas bajas.

A la vez, emerge un factor adicional: algunos países podrían verse obligados a desprenderse de parte de sus reservas para fortalecer sus posiciones en divisas frente al encarecimiento del petróleo.

Este posible cambio de comportamiento introduce un elemento de incertidumbre en el corto plazo, en contraste con la tendencia estructural de acumulación.

Concentración y reconfiguración de reservas

En términos de reservas, la distribución global sigue mostrando una fuerte concentración en economías desarrolladas. Estados Unidos mantiene el mayor stock, con más de 8.100 toneladas, seguido por Alemania, Italia y Francia.

No obstante, en la última década los países emergentes han incrementado de manera sostenida su participación, consolidando un reequilibrio gradual en la tenencia de oro a nivel mundial.

El escenario que se configura hacia adelante combina, así, fundamentos sólidos con una volatilidad creciente. Mientras la lógica de acumulación de reservas permanece vigente, el contexto geopolítico y macroeconómico podría condicionar el ritmo de las compras y poner a prueba la consistencia de esta tendencia en el corto plazo.

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