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Las 40 mayores mineras del mundo ganaron US$120.000 millones en 2025 y Argentina aparece en el mapa del nuevo ciclo inversor

El informe Mine 2026 de PwC muestra un sector más rentable y más selectivo, donde el cobre, el litio y la inteligencia artificial redefinen las prioridades de inversión.

La industria minera global cerró 2025 con sus mejores resultados desde el superciclo de los commodities de la década pasada. Según el informe Mine 2026 de PwC, que analiza la evolución de las 40 principales compañías del sector a nivel mundial, ese grupo de empresas registró ingresos conjuntos de US$ 909.000 millones el año pasado —un 3,3% más que en 2024— y una ganancia neta agregada de US$120.000 millones. El impulso provino de dos fuentes combinadas: los mayores precios de los metales preciosos y una mayor disciplina en la asignación de capital que permitió a las compañías líderes mejorar márgenes sin necesidad de expandir volúmenes a cualquier costo.

El informe, que PwC publica anualmente desde hace más de dos décadas, es una de las referencias de mayor peso del sector para medir el estado de salud de la industria a escala global y anticipar hacia dónde se mueven las decisiones de inversión de las compañías con mayor capacidad financiera. Su edición 2026 llega en un momento de confluencia inusual: la demanda de minerales vinculados a la transición energética crece a un ritmo que el sector todavía no termina de acompañar en términos de nueva oferta, mientras la inteligencia artificial emerge como factor simultáneo de transformación operativa y de demanda de infraestructura.

Menos transacciones, pero más estratégicas

Uno de los hallazgos centrales del informe es la reconfiguración del mercado de fusiones y adquisiciones. PwC observa que la actividad de M&A entre las top 40 se mantiene por debajo de los niveles registrados en ciclos anteriores en términos de cantidad de operaciones, pero con un cambio cualitativo relevante: las transacciones que sí se concretan apuntan cada vez más a activos de largo plazo con potencial para abastecer la demanda futura de minerales críticos. El cobre, el litio y el níquel concentran la mayor parte del interés inversor, en línea con la creciente demanda derivada de la electrificación del transporte, las energías renovables y la digitalización de la economía.

Esa selectividad no es casual. Las compañías mineras aprendieron, después de las quemas de capital del ciclo 2011-2016, que la disciplina en la inversión es un activo tan valioso como la geología. El resultado es un mercado donde los proyectos con permisos completos, factibilidad probada y marcos regulatorios estables —como los que el RIGI busca garantizar en Argentina— tienen una ventaja competitiva real frente a activos con mejor geología pero mayor incertidumbre institucional. Esa lógica explica en parte por qué el informe menciona explícitamente a Argentina como una jurisdicción que gana posicionamiento en el nuevo ciclo.

La IA: de herramienta complementaria a habilitador central

El dato que más circuló desde la publicación del informe es el de la adopción de inteligencia artificial en el sector: el 87% de las empresas mineras relevadas por PwC afirma que la IA tendrá un impacto positivo directo en la eficiencia operativa durante los próximos tres años. En la práctica, las compañías líderes ya aplican modelos predictivos de mantenimiento, sistemas de visión por computadora para control de calidad en línea y algoritmos de optimización de flotas y perforaciones, lo que permite reducir tiempos de inactividad, bajar emisiones y mejorar la productividad sin aumentar dotación.

La IA generativa y el aprendizaje automático también están modificando la exploración geológica tradicional. Los sistemas avanzados integran imágenes satelitales, datos sísmicos y variables climáticas para identificar y modelar depósitos minerales con mayor precisión y con menor riesgo exploratorio — algo especialmente relevante para un país como Argentina, donde la frontera geológica está lejos de estar agotada. A nivel de seguridad laboral, el uso de sensores inteligentes y redes neuronales para monitorear condiciones críticas en tiempo real también aparece como una de las aplicaciones con mayor adopción real en las operaciones de mayor escala.

Sin embargo, el informe no es completamente optimista en este punto. PwC advierte que la minería todavía presenta un rezago frente a otras industrias en materia de preparación para incorporar inteligencia artificial, principalmente por menores niveles de inversión en innovación y debilidades en datos y gobernanza. Ese diagnóstico tiene una lectura doble: para las compañías más avanzadas, la distancia respecto de los rezagados es una ventaja competitiva creciente; para la industria en su conjunto, es una señal de que la transformación recién está empezando.

Geopolítica, aranceles y relocalización de cadenas de suministro

El contexto geopolítico aparece en el informe como uno de los factores más determinantes para las decisiones de inversión de los próximos años. Los aranceles y la fragmentación del comercio global —acelerados por las tensiones entre Estados Unidos y China y por las restricciones a las exportaciones de minerales críticos que varios países implementaron desde 2023— actúan, paradójicamente, como impulsores de resiliencia: obligan a las compañías a diversificar su base de proveedores, a relocalizar procesos críticos y a buscar jurisdicciones que garanticen acceso seguro a los insumos que necesitan sus cadenas de valor.

Para Argentina, ese escenario es un argumento adicional a favor de sus activos de litio y cobre. En un mundo donde el 97% del procesamiento de litio pasa por China y donde la concentración geográfica de la minería de cobre en Chile y Perú genera vulnerabilidades sistémicas, contar con reservas significativas en jurisdicciones políticamente alineadas con Occidente —y con marcos regulatorios que ofrezcan estabilidad, como el RIGI— es exactamente lo que el capital internacional está buscando.

La minería es uno de los sectores que traccionó las inversiones extranjeras

Argentina en el tablero global

"En América Latina, y particularmente en Argentina, estamos viendo un posicionamiento cada vez más relevante en minerales críticos como el cobre y el litio. La combinación de recursos, mejoras en los marcos regulatorios y el interés creciente de los inversores consolida a la región como un actor clave en el próximo ciclo de crecimiento", señaló Leonardo Viglione, socio de PwC Argentina y líder de la industria minera, en el marco de la presentación del informe.

El desafío es conocido y el propio reporte no lo soslaya: traducir posicionamiento en producción efectiva requiere algo más que geología y marcos regulatorios favorables. Requiere infraestructura, financiamiento, talento técnico y, sobre todo, tiempo. La brecha entre el potencial que el informe Mine 2026 le reconoce a Argentina y los US$909.000 millones que las top 40 ya facturan cada año es, al mismo tiempo, una medida de la distancia que falta recorrer y del tamaño de la oportunidad que todavía está disponible.

"El desafío del sector energético hoy ya no es solo responder a una mayor demanda, sino hacerlo de manera eficiente, sostenible y resiliente. En un contexto marcado por la transición energética, la volatilidad geopolítica y el avance tecnológico, la capacidad de transformar el potencial en proyectos viables y atraer inversiones será un factor decisivo para capturar valor en el largo plazo", resumió Juan Manuel Gallego Tinto, socio de PwC Argentina y líder de Energy, Utilities & Mining.